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Erich Fromm y el Buddhismo - Buddhismo y Psicoanálisis 2


By dhammacitto - Posted on 10 April 2010

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La  etapa de la relación de Erich Fromm con el buddhismo, que quizá es la más conocida, se inicia cuando en la década de los 40 conoce a D, T. Suzuki en el seminario que éste impartía en la Universidad de Columbia en Nueva York.

Ya instalado en México (1950) en donde vivió casi 25 años y en donde formó a la primera generación de psicoanalistas que se entrenaron en México, en agosto de 1957, organiza un seminario sobre Buddhismo Zen y Psicoanálisis con la presencia de D.T. Suzuki, en la ciudad de Cuernavaca Morelos.

El seminario fue auspiciado por el entonces Departamento de Psicoanálisis de la Escuela (hoy facultad) de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Al seminario, diseñado especialmente para psicoanalistas y psiquiatras asistieron alrededor de cuarenta personas y la mayoría de ellas provenían de  los Estados Unidos.

En el trabajo que Fromm presento podemos leer lo siguiente: “En la primera parte de este trabajo –, expondré  con algún detalle, aquellos aspectos  del psicoanálisis que tienen una importancia inmediata para la relación entre psicoanálisis y Buddhismo Zen y que, al mismo tiempo, representan conceptos básicos de esa continuación del análisis freudiano que alguna veces he llamado «psicoanálisis humanista». Espero demostrar de esta manera porqué el estudio del Budismo Zen ha tenido una significación vital para mí y es, en mi opinión, importante para todos los estudiosos del psicoanálisis” (Budismo Zen y Psicoanálisis).

El texto de Fromm contiene múltiples reflexiones que intentan mostrar la posible relación entre algunos conceptos de la psicología y filosofía  buddhista y los del psicoanálisis. Dedica un interesante capitulo al concepto de conciencia e inconsciente haciendo hincapié en el aspecto social pues considera que lo consciente y lo inconsciente dependen (aparte de los elemento individuales, condicionados por la familia y la influencia de la conciencia humanista) de la estructura  de la sociedad y de los patrones de sentimiento y pensamientos que produce.”

Dedica todo un capitulo a la relación entre des-represión e iluminación. Allí Fromm comenta que si se lleva el principio de Freud de la transformación del inconsciente en consciente a sus últimas consecuencias, nos acercamos al concepto de iluminación. Al respecto escribe lo siguiente: “He sugerido que el método de descubrir el inconsciente, si se lleva a sus últimas consecuencias, puede ser un paso hacia la iluminación, siempre y cuando se dé dentro del contexto filosófico que se expresa más radical y realistamente en el Zen. La opción aquí expresada concluye es sólo una posibilidad que tiene el carácter de una hipótesis que debe ser comprobada”. Pero agrega que en cuanto a los métodos para lograr este fin, el psicoanálisis y el zen  son, en verdad, totalmente diferentes. A continuación expone estas diferencias.

Concluye sus ideas de la relación entre el zen y el psicoanálisis con el siguiente párrafo: “El lector debe haber advertido ya el hecho de el supuesto de la incompatibilidad entre el Budismo Zen y el psicoanálisis sólo es el resultado de una visión superficial de ambos. Por el contrario, la afinidad entre ambos parece ser mucho más notable.”

El Encuentro de Fromm con el Buddhismo Theravada

A principio de 1974 Fromm se retira definitivamente de México después de haber estado allí cerca de 24 años y se instala en Locarno Suiza en donde acostumbraba radicar los meses de verano desde 1968. Allí conocerá a Nyanaponika Mahathera, el cual era invitado cada año por un grupo de personas.

Con Nyanaponika establecerá una relación bastante estrecha quien lo inicia en la práctica de la meditación Vipassana. Al respecto el albacea de su obra (Rainer Funk) escribe lo siguiente: “Para la experiencia religiosa como experiencia del sí mismo superior, se requieren ejercicio y disciplina. De éstos daba ejemplos Fromm. Diariamente, entre las 10 y las 11 horas, hacía ejercicios de respiración, de movimientos y de concentración, tal como lo había aprendido de Nyanaponika Mahathera, un monje budista de Sri. Lanka nacido en Alemania. Paralelamente a sus ejercicios de  meditación, realizaba Fromm sus autoanálisis diariamente en base a sus sueños. Estas dos áreas  conformaban la praxis religiosa de Fromm en su vejez” (R. Funk, Fromm. Vida y Obra, 1984).

El comentario de Funk, no es muy claro respecto a qué es lo que practicaba Fromm bajo la guía de Nyanaponika Thera, pues como él mismo ha dicho no le interesaba, mucho el buddhismo.

Cuando se publicó este primer volumen Del Tener al Ser. . Caminos y Extravíos de la Conciencia (1989 en alemán y 1991 en español) de la obra póstuma de Fromm nos enteramos del cambio de Fromm de la tradición Buddhista Mahayana a la Theravada debido a su encuentro con Nyanaponika Thera. De los motivos de este cambio no se dice nada, excepto en un párrafo de unas páginas inéditas que se encuentran en la biblioteca del Instituto Mexicano de Psicoanálisis en dónde hace una crítica a las características del método de meditación zen insinuando que lo que se produce esencialmente es una alteración de la conciencia y no una transformación de la personalidad y del carácter.

Este primer volumen fue publicado casi 10 años después de su muerte. En el  volumen nos enteramos que Fromm había escrito tres capítulos en donde informaba su interés y reflexiones sobre el Buddhismo Theravada a través de la enseñanza teórica y práctica que le había proporcionado Nyanaponika Mahathera.

En el prologo de este libro, Rainer Funk escribe lo siguiente: “Al principio Erich Fromm dedicó todo un capítulo, de 120 páginas en el original, al tema de los “Pasos hacia el Ser”; pero, al terminar de escribirlo, lo eliminó del libro para sustituirlo por otro sobre el hombre nuevo y la sociedad nueva, en el cual indicaba detalladamente de qué manera deben transformarse las estructuras y los valores espirituales y religiosos y, sobre todo, los socioeconómicos, si ha de ofrecerse al individuo una oportunidad de pasar, de la orientación del tener, a la orientación al ser”. Continuar con la siguiente parte.