You are hereBuddhismo en Pocas Palabras / IX-Anatta (Insubstancialidad)

IX-Anatta (Insubstancialidad)


By devangelos - Posted on 24 December 2007

Capítulo 9

Anatta o No-Alma

La doctrina Buddhista del renacimiento debería ser distinguida de la teoría de la reencarnación que implica la trasmigración de un alma y su invariable renacimiento material. El Buddhismo niega la existencia de un alma incambiable y eterna creada por un Dios o emanada de una Esencia Divina (Paramatma).

Si el alma inmortal, que se supone que es la esencia de un hombre, es eterna, no puede haber ni surgimiento ni caída. Además, uno no puede entender porqué “almas diferentes son tan variadamente constituidas al principio”.

Para probar la existencia de una felicidad sin final en un cielo eterno y eternos tormentos en un eterno infierno, un alma inmortal es absolutamente necesaria. De otra manera, ¿Qué es aquello que es castigado o recompensado en el cielo?.

“Debería decirse –escribe Bretrand Rusell- que la vieja distinción entre cuerpo y mente se ha evaporado en gran medida porqué la materia ha perdido su solidez y la mente ha perdido su espiritualidad. La psicología está empezando a ser científica. En el presente estado de la psicología, la creencia en la inmortalidad no puede para nada clamar apoyo de la ciencia”.

Los Buddhistas están de acuerdo con Russell cuando dice “hay obviamente alguna razón por la cual soy la misma persona que ayer, y, para tomar todavía un ejemplo más obvio si yo simultáneamente veo a un hombre y le oigo hablar, hay un sentido de que el “yo” que ve es el mismo que el “yo” que escucha.

Hasta hace poco los científicos creían en un átomo indivisible e indestructible. “Por suficientes razones, los físicos han reducido este átomo a series de eventos. Por igualmente buenas razones, los psicólogos encuentran que la mente no tiene la identidad de una continuidad única, sino que consiste en series de ocurrencias entrelazadas por ciertas relaciones recónditas. La cuestión de la inmortalidad, sin embargo, se ha vuelto la cuestión si estas relaciones recónditas existen entre las ocurrencias conectadas con un cuerpo viviente y las otras ocurrencias que tiene lugar cuando un cuerpo está muerto”.

Como C.E.M. Joad dice en “El significado de la Vida”, la materia se ha desintegrado bajo nuestros propios ojos. No es ya sólida; no es ya permanente; no es ya determinada por compulsivas leyes causales; y más importante todavía, no es ya conocida.

Los llamados átomos, parece, son “divisibles y destructibles”. Los electrones y protones que componen los átomos “pueden encontrarse y aniquilarse unos a otros mientras su persistencia, tal y como es, es la de una ola sin límites determinados, y en un proceso de cambio continuo

* [C.E.M. Joad, The Meaning of Life]

El obispo Berkeley que enseñó que el llamado átomo es una ficción metafísica mantuvo que existe una sustancia espiritual llamada alma.

Hume, por ejemplo, investigó la conciencia y percibió que no hay más que fugaces estados mentales y concluyó que el supuesto “ego permanente” no existe.

“Hay algunos filósofos”, dice, “que imaginan que somos en cada momento conscientes de lo que llamamos ‘yo mismo’, que sentimos su existencia y su continuidad en existencia y que estamos ciertos, tanto de su perfecta identidad como simplicidad. Por mi parte, cuanto más íntimamente entro en lo que yo llamo “yo mismo” siempre tropiezo con alguna u otra percepción particular, o calor o frío, luz o sombra, amor u odio, pena o placer. Nunca me encuentro a mi mismo… y nunca puedo ver nada más que percepción… ni puedo concebir qué el requisito que me falta para hacerme una perfecta no-entidad.”

Bergson says, "All consciousness is time existence; and a conscious state is not a state that endures without changing. It is a change without ceasing, when change ceases it ceases; it is itself nothing but change."

Tratando de esta cuestión del alma, Professor James dijo: “La teoría del alma es un completamente superflua, y más teniendo en cuenta los hechos realmente verificados de la experiencia consciente. Es más, nadie puede ser obligado a suscribirse a tal teoría por razones científicas definidas”. Concluyendo este interesante capítulo sobre el alma, dijo: “Y en este libro, la solución provisional que hemos alcanzado debe ser la palabra final: los pensamientos mismos son los pensadores.”

Watson, un distinguido psicólogo, declara: “Nadie ha tocado nunca un alma o ha vista una en un tubo de ensayo o ha tenido de alguna manera una relación con ella como con otros objetos de la experiencia diaria. Sin embargo, dudar de su existencia es ser un hereje y, en el pasado, pudiese haberle llevado a cortarle la cabeza. Todavía hoy, el hombre no se atreve a mantener tal posición en público.”

El Buddha adelantó estos hechos hace unos 2500 años.

De acuerdo con el buddhismo la mente no es nada más que una compleja mezcla de estados mentales transitorios. Una unidad de conciencia consiste en tres fases –surgimiento o génesis (uppada), estático o desarrollo (thiti), y cesación o disolución (bhanga). Inmediatamente después de la fase de cesación de un momento del pensamiento ocurre la fase de génesis del momento-pensamiento subsecuente. Al extinguirse, cada momento de conciencia de este proceso vital de cambio permanente transmite a su sucesor la totalidad de su energía y de sus impresiones indeleblemente grabadas. Toda nueva conciencia consiste en las potencialidades de sus predecesoras junto con algo más. Consecuentemente, hay un flujo de conciencia continuo como un arroyo sin interrupción alguna. El momento-pensamiento subsiguiente no es absolutamente igual a su predecesor –debido a que aquello que lo compone no es idéntico- ni tampoco es totalmente otro –siendo la misma continuidad de energía Kamma. Aquí no hay un ser idéntico pero sí hay una identidad en proceso.

En todo momento hay nacimiento, en todo momento hay muerte. El surgimiento de un momento de pensamiento significa la extinción de otro momento-pensamiento y viceversa. En curso de un periodo de vida hay renacimiento momentáneo sin un alma.

No debe entenderse que una conciencia está cortada en trocitos y enlazada como un tren o una cadena. Sino por el contrario, “fluye persistentemente como un río que recibe de sus afluentes de la percepción aportaciones constantes a su caudal y siempre se dispersa al mundo sin la materia-de-pensamiento que ha recolectado por el camino.” [*] Obtiene el nacimiento por su fuente y la muerte por su boca. La rapidez del fluido es tal que difícilmente hay una medida para cauntificarla siquiera en forma aproximada. No obstante, a los comentaristas les gusta decir que la duración de un momento-de-pensamiento es todavía menor a una billonésima parte del tiempo transcurrido en un destello.

*[Ver Compendium of Philosophy, Trad. de Shwe Zan Aung (Pali Text Society, London) –Introduction p. 12]

Aquí encontramos una yuxtaposición de tales estados mentales de conciencia fugaces, contraria a una superposición de los mismos como aparentemente creen algunos. Una vez que se ha ido, ningún estado se repite ni es idéntico a lo que lo antecede. Pero nosotros, simples mundanos cubiertos por la red de la ilusión, confundimos esta aparente continuidad con algo eterno y llegamos al grado de introducir a esta conciencia en cambio perpetuo un alma inmutable, un Atta, la supuesta hacedora y receptáculo de todas las acciones.

El así llamado ser es como un destello que se disipa en una sucesión de chispas que se suceden una a otra con tal rapidez que la retina humana no puede percibirlas en forma separada y quien no está entrenado no puede concebir dicha sucesión de chispas separadas. [*] Así como la rueda de una carreta descansa en el suelo en un punto, el ser vive solamente por espacio de un momento-de-pensamiento. Se encuentra siempre en el presente y constantemente se desliza en el pasado irrevocable. Lo que llegaremos a ser está determinado por este momento-de-pensamiento presente.

*[Comparar con una película cinematográfica en la que la noción de movimiento surge de las fotografías individuales]

Si no existe un alma, qué es lo que renace, puede uno preguntar. Bien, nada hay que renazca. Cuando la vida se extingue, la energía Kammica se re-materializa en otra forma. Como Bhikkhu Silacara dice: “Pasa a donde quiera sin ser vista, estando presentes las condiciones apropiadas de su manifestación visible. Aquí presentándose como un diminuto mosquito o gusano, allá haciendo notar su presencia en la resplandeciente magnificencia de la existencia de un Deva o un Arcángel. Cuando una forma de su manifestación cesa, solamente pasa, y cuando aparecen circunstancias adecuadas, se revela de nuevo bajo otro nombre o forma.”

El nacimiento es el surgimiento del fenómeno psíquico-físico. La muerte es simplemente el fin temporal de un fenómeno temporal.

Así como el surgimiento de un estado físico está condicionado por un estado precedente como su causa, la aparición de un fenómeno psíquico-físico está condicionado por una causa anterior a su nacimiento. Al igual que el proceso de un ciclo de vida es posible sin que una entidad permanente pase de un momento-pensamiento a otro, una serie de ciclos de vida es posible sin que un alma inmortal transmigre de una existencia a otra.

El buddhismo no niega totalmente la existencia de una personalidad en el sentido empírico. Sólo intenta demostrar que no existe en un sentido último. El término filosófico del buddhismo para designar a un individuo esSantana , (...), flujo o continuidad. Incluye tanto los elementos mentales como los físicos. La fuerza Kámmica de cada individuo une los elementos. Este flujo sin interrupción o continuidad del fenómeno psico-fisico, el cual es condicionado por el Kamma, y que no se limita solamente a la vida presente, sino que tiene su fuente en el pasado sin comienzo y su continuación en el futuro, es el sustituto del buddhismo para el ego permanente o el alma inmortal de otras religiones.