Ceremonias Buddhistas

Venerable U Silananda

('La Luz del Dhamma', Vol.VII, No.2, La Unión de Burma Consejo del Buddha Sasana, 1960)

 

El Buddhismo es único entre las religiones en cuanto a que no conoce ceremonias comparables a las de otras religiones. Las ceremonias y los rituales, elaborados y cansados en su realización no tienen cabida en el Buddhismo. No encontramos ningún ejemplo en el Canon Pali en el que el Buddha establezca reglas y métodos para la realización de ceremonias de los laicos. Se deja en libertad a la persona para que las lleve a cabo si lo desea. Sólo hay una cosa que debe tomar en consideración; esa es que la realización de sus ceremonias no vaya en contra de las enseñanzas del Buddha.

En  ausencia entonces de cualquier regla que regule la realización de ceremonias en el Buddhismo, el hombre no puede sino seguir las costumbres del lugar donde vive, prevenido de que esas costumbres no vayan contra los principios del Buddhismo.

Si las costumbres en la realización de las ceremonias no están de acuerdo con la religión Buddhista o si el escrúpulo religioso no las aprueba, entonces el método de ejecución, más que la ceremonia misma, debería adecuarse a las enseñanzas religiosas, o podría buscarse una forma enteramente nueva de llevar a cabo la ceremonia.

Un hombre querrá hacer ceremonias cuando uno de sus hijos nazca, cuando tenga la ocasión de entregar a su hijo o hija en matrimonio, o cuando algunas personas mueran. Las siguientes son las formas de realizar ceremonias en relación a las ocasiones mencionadas anteriormente y están tan bien planeadas como para ser aceptables para todos los buddhistas.

                                 Ceremonia de otorgamiento de nombre

Pocos días después de que nace un niño, al padre se le ocurre darle un nombre–un nombre que sea auspicioso y placentero al oído. Para hacer esto, él debería invitar a algunos bhikkhus y laicos a su casa y ofrecer alimentos y otros requisitos a los bhikkhus. Cuando termina el ofrecimiento de la comida, debería colocar al niño en frente de los bhikkhus, tomar de ellos los Cinco Preceptos –Panca Sila –pedirles que reciten los suttas buddhistas llamados Parittas y que le den un nombre al niño. Los bhikkhus recitarán entonces suttas tales como Mangala Sutta, Ratana Sutta, Metta Sutta, los que se pueden encontrar en Khuddaka Patha de la Khuddaka Nikaya y otros suttas que ellos consideren que corresponda recitar en esa ocasión.

El bhikkhu de mayor jerarquía dará un nombre al niño o si el padre desea que alguna otra persona lo haga, puede pedir a una persona que sea de su agrado que le dé el nombre.  Él está en libertad de escoger al hombre que dará el nombre, o si desea, él mismo podría escoger el nombre del niño. Una vez que terminó la recitación de los suttas y el ofrecimiento, los bhikkhus saldrán de su casa, después de lo cual él puede ofrecer una fiesta a la gente que haya invitado a participar en la ceremonia.

El significado de esta ceremonia es ayudar al niño a crecer con buena salud y a vivir una larga y próspera vida. El efecto de recitar los Suttas es ahuyentar a los malos espíritus que podrían lastimar o matar al niño. Hubo una ocasión, en el tiempo del Buddha, que cierto niño fue destinado a morir después de siete días porque un demonio había conseguido permiso de sus superiores para comerse al niño. Los padres supieron esto de un familiar asceta y por consejo suyo, fueron con el Buddha y le solicitaron que salvara al niño. Entonces el Buddha les dijo que tuvieran construido un pandal frente a su casa e invitaran a ocho o dieciséis bhikkhus para que recitaran los Suttas durante siete días sin detenerse. Ellos hicieron exactamente lo que les aconsejó el Buddha para salvar al niño. El séptimo día el mismo Buddha fue al pandal, donde se había formado un gran grupo de dioses poderosos que fueron a escuchar el Dhamma. El demonio no tuvo oportunidad de arrebatar al niño ya que no se atrevió a aproximarse a la asamblea de dioses. Por consiguiente, el niño se salvó y vivió una vida muy largapor ciento veinte años!

Matrimonio

Para los buddhistas el matrimonio es totalmente seglar y no tiene nada que ver con la religión.  En los países Theravada, los bhikkhus no ofician ceremonias matrimoniales.  Tampoco se realizan ceremonias de matrimonio en monasterios buddhistas, templos o pagodas.  Éstos se pueden realizar en cualquier otro lugar distinto a los mencionados.

Los tipos de ceremonia pueden diferir con el lugar en donde vive la persona interesada.  Como el matrimonio es seglar por naturaleza, el individuo es libre de seguir la costumbre del lugar o país hasta donde los principios del Buddhismo no se alteren.  Por lo tanto, no está permitido que el matrimonio se realice, por ejemplo, en una iglesia cristiana, o que lo oficie un cristiano.  El mejor lugar para realizar una ceremonia de matrimonio es en la propia casa, o si la casa no es lo suficientemente grande para la reunión, el Ayuntamiento o algún otro lugar adecuado.  El matrimonio puede ser conducido por los padres de ambas partes o por un hombre mayor respetado por ambas familias o cualquier otra persona que escojan las dos partes. Con seguridad habrá fiesta y banquete, los cuales pueden hacerse libremente.

Pero si el individuo desea tener algún toque religioso en el matrimonio, no puede hacer algo mejor que invitar a algunos bhikkhus, un día o dos después de la ceremonia y ofrecerles comida y requisitos y pedirles si les dan consejo o admoniciones a la pareja de recién casados.  Los bhikkhus recitarán algunas Parittas y uno de ellos dará consejo al esposo y a la esposa.  El Buddha mismo dio consejo a las solteras que estaban a punto de casarse.

Buddha fue invitado una vez a la casa de una seguidora laica llamada Uggaha para ofrecerle comida.  Cuando Buddha había terminado de comer la comida, Uggaha le pidió al Buddha que pronunciara un sermón dándoles consejos. Buddha entonces les predicó en relación a la conducta hacia sus esposos.

En el famoso Singala Sutta del Digha Nikaya, el Buddha estableció deberes de esposo y esposa, del uno hacia el otro.  Estos deberes deberían decírseles a los recién casados para que puedan llevar una vida de casados feliz.

Los deberes de una esposa son:

(1)  Hacer el trabajo doméstico (o encargarse de que esté hecho) bien, a tiempo.

(2)  Complacer a los parientes de ambos, el esposo y ella tratándolos con afecto y enviándoles regalos, mensajes, etc.

(3)  Abstenerse hasta en el pensamiento de mala conducta con otro hombre.

(4)  Cuidar de todo lo que ha sido ganado por el esposo y

(5)  Tener habilidad y entrega para lo que sea que ella tenga que hacer.

Los deberes del esposo son:

(1)  Tratar a la esposa con el debido afecto.

(2)  Evitar el complejo de superioridad.

(3)  Abstenerse de mala conducta con otra mujer.

(4)  Autorizar a la esposa para que haga lo que desee (en la cocina y otros asuntos de la casa.

(5)  Dejar que la esposa use ropa y aditamentos de acuerdo a su rango y posición en la vida.

Estos deberes fueron establecidos hace 2500 años y aún son aplicables a los tiempos modernos.  Estos son los deberes que, si se cumplen debidamente, harían a la pareja feliz y próspera.  Hay otra serie de consejos dados por su padre a Visaka, quien más tarde se convirtiera en la primera discípula del Buddha, antes de mandarla en matrimonio con su esposo.

 

Ceremonia Funeral

Con el fin de entender el significado de la ceremonia funeral que realizan los buddhistas es necesario entender la filosofía que la sustenta, ya que si se hace sin el conocimiento de esa filosofía, no se beneficia la persona que falleció ni las que participan en la ceremonia.  Dicha filosofía que es tan esencial en esta ceremonia, es la siguiente:

De acuerdo con el Buddhismo, una persona, después de su muerte, está generalmente sujeta a renacer en alguno de los 31 planos de existencia. Su renacimiento está condicionado por las buenas o malas acciones que realizó en la vida presente o en algunos casos, por acciones realizadas en vidas pasadas. Si es virtuoso o si realiza buenas acciones durante su vida puede renacer en el mundo de los dioses donde disfrutará placeres celestiales; o si es vicioso en esta vida puede renacer en uno de los cuatro planos de sufrimiento, conocidos en pali como Apava, que son: el Infierno, el Mundo animal, el Mundo de los petas y el Mundo de los asuras.  Él sufrirá varios tormentos y aflicciones en esos planos, hambre y sed, etc.

De acuerdo con la Ley buddhista del khamma, aún cuando una persona realizó buenas acciones, no está completamente segura de en dónde va a renacer, si en planos más altos o en planos de sufrimiento. Debido al kamma que ha realizado en vidas pasadas y que tiene oportunidad de dar resultados, puede renacer en un plano de sufrimiento. Tal es la Ley del buddhista del kamma. Por lo tanto, no podemos estar seguros del lugar en donde una persona que ha muerto, renacerá.

Si renace en el mundo de los dioses o devas, no podemos hacer nada para ayudarlo en esta nueva existencia. Tampoco podemos hacer nada en el caso de que su renacimiento sea en el Infierno, el Mundo Animal o el Mundo de Asuras. Pero sí podemos ayudarlo si renace en el Mundo de los Petas. Un peta no consigue suficiente comida, bebida ni ropa para cubrir su cuerpo. Siempre sufre hambre, sed y escasez en todas las necesidades de la vida. Es para ayudar a tales seres que se realizan ceremonias durante o después del funeral.  Pero como nunca podemos saber en dónde renace la persona fallecida, realizamos ceremonias fúnebres siempre que alguien muere, para que en el caso de que el fallecido renazca en el Mundo de los petas, pueda beneficiarse de nuestra ceremonia y que inclusive si renace en otro plano, podamos adquirir méritos para nosotros mismos.

La ceremonia debería realizarse de la siguiente forma:

A los bhikkhus debería invitárseles a la casa en donde la persona ha muerto o al cementerio. El cadáver debería colocarse frente a los bhikkhus.  Entonces los familiares deberían congregarse y tomar de los bhikkhus ‘Panca Sila’. Luego deben ofrecer a los bhikkhus algo, que generalmente es una pieza de tela; después de eso, deberían invitar al difunto a compartir méritos regocijándose de las acciones meritorias. Si el fallecido pudiera llegar y regocijarse, por ejemplo manifestando ¡Sadhu, ¡Sadhu!, en ese momento quedaría libre del estado de sufrimiento en el que cayó y se regocijaría con la ropa, ornamentos y las moradas celestiales y estaría agradecido con sus parientes.

También debería de hacerse ofrecimiento de alimentos a los bhikkhus siete días después de la muerte; se repite el mismo procedimiento y se invita al difunto a compartir méritos, regocijándose de las acciones meritorias.

Como resultado de este ofrecimiento de alimentos, él podrá disfrutar de comida celestial ahí.  En pocas palabras, la ceremonia realizada por la muerte de una persona debería de realizarse dos veces, una durante la sepultura o cremación y otra más, siete días después de la muerte. Ambas deben realizarse con la intención de ayudar al fallecido, en el caso de que, por algún mal kamma, renazca en el Mundo de los petas.

 

Pattidana y Pattanumodana

Invitar a otros a compartir el mérito de regocijarse con las propias acciones meritorias es en sí mismo un acto meritorio llamado Pattidana (compartir el mérito obtenido): y regocijarse por las acciones meritorias de otros también es un acto meritorio llamado Pattanumodana (regocijarse con los méritos obtenidos por otros).

Además, nuestro mérito no disminuye aunque se comparta con otros, como la luz de una vela no disminuye aunque otras velas sean encendidas con ella. Por esta razón, cuando los buddhistas realizan acciones meritorias, invitan a todos los seres a compartir el mérito regocijándose con la acción meritoria.

Diferencia entre los ofrecimientos comunes y los ofrecimientos hechos para el beneficio de los fallecidos

Los ofrecimientos ordinarios se hacen principalmente para el beneficio de los donadores mismos y el beneficio de otros, que se regocijan con los ofrecimientos y de esa forma obtienen una parte de los méritos, Sin embargo, es solamente una materia de consideración secundaria; mientras que los ofrecimientos hechos en los funerales son primeramente para el beneficio del difunto y por consiguiente, el beneficio de los donadores mismos es solamente una materia de consideración secundaria.

Por otra parte, en el caso de los ofrecimientos ordinarios no es esencial que los donadores y los que participan del mérito alcancen el beneficio en forma inmediata; mientras que en el caso de los ofrecimientos realizados para el difunto es absolutamente esencial que ellos, al regocijarse por los ofrecimientos, alcancen beneficio inmediato, por ejemplo en la forma de ropas celestiales ornamentos, moradas, etc. El difunto no puede esperar por futuros beneficios como lo hacen los donadores y los que participan de los méritos y sólo pueden alcanzar beneficio inmediato si los donadores son virtuosos.

Tres condiciones esenciales para la efectividad de los ofrecimientos realizados para el beneficio del difunto.

Por lo tanto, tres condiciones esenciales deben cumplirse para que el fallecido pueda obtener el beneficio completo del ofrecimiento realizado por su familiar.

Estas tres condiciones son:

(I) Que el donador debe hacer el ofrecimiento expresamente para el beneficio del difunto diciendo: “Que el mérito de este ofrecimiento alcance a mi pariente, etc.”

(2) Que el donador sea una persona virtuosa, y

(3) Que el difunto mismo debe regocijarse y expresar apreciación del ofrecimiento.

La primera condición no impide que el donador invite a otros parientes fallecidos  y a todos los seres a regocijarse con el ofrecimiento, y por lo tanto, participar de los méritos.

Con referencia a la segunda condición, hubo un caso de un peta que no se había beneficiado con tres ofrecimientos hechos sucesivamente a un mismo donatario corrupto, por lo cual gritaba “el corrupto me ha robado” (ejemplo de los beneficios que pudo haber obtenido inmediatamente si el ofrecimiento hubiera sido realizado hacia una persona virtuosa).

Sin embargo, la segunda condición es esencial sólo por el propósito especial de permitir que el difunto se beneficie inmediatamente regocijándose con el ofrecimiento.

Los ofrecimientos sin este objetivo especial pueden hacerse hacia cualquier ser, bueno o malo. Aún ofrecer un poco de alimento a un perro es un acto de mérito; el donador alcanzará beneficio y el partícipe obtendrá beneficio si se regocija aunque el beneficio en ninguno de los casos puede ser inmediato, y la cantidad de mérito de los ofrecimientos aumenta con la virtud, no solamente del donatario sino también del donador.

Esta realización de la ceremonia fúnebre, o en otras palabras, practicar dana y compartir méritos con los espíritus, es el deber de todo pariente (nati dhamma), sea cercano o lejano, ya que la persona que ha dejado este mundo y renace en el plano de sufrimiento de los petas siempre espera una oportunidad para expresar ¡Sadhu!, por ejemplo al regocijarse con el dana realizado en su beneficio por sus familiares.

Para hijos e hijas, es imperativo que realicen la ceremonia fúnebre a la muerte de su padre o madre. La expectativa de que realicen tal ceremonia es una de las razones por la que los padres desean tener hijos. Dice el Buddha en el Anguttara Nikaya: “Son cinco razones, bhikkhus, por la que los padres desean que nazca un hijo en la familia ¿cuáles son? El nos apoyará y atenderá en la vejez, habiendo sido criado por nosotros; el hará por nosotros lo que debe hacer; nuestra tradición perdurará (por cuenta de él); disfrutará la herencia; y hará ofrecimientos por nosotros y compartirá méritos con nosotros cuando estemos muertos” También es uno de los cinco deberes de los hijos e hijas hacia sus padres realizar acciones meritorias y compartir méritos con ellos cuando fallecen.

En conclusión, debe tenerse en cuenta que solamente las ceremonias que están de acuerdo con el buddhismo son permisibles. Es de la mayor importancia para un buddhista que al realizar ceremonias, sea cuidadoso de no buscar refugio en otras religiones o deidades, descartando la Tripe Gema, es decir, el Buddha, el Dhamma y el Sangha. Si el refugio en las Tres Gemas es descartado, ya no seguirá siendo buddhista.


* Dhammapda Commentary, Vagga 8

** Anguttara Nikaya, Vol. II., pp. 30-31, 6th Syn. Edn.

*** Please see Suttanta Pitaka, Digha Nikaya, Pathika-vagga, Singala Sutta, page 146, 6th Synod Edition; and Pathika-vagga Atthakatha, Singala Sutta Vannana, page 124, 6th Synod Edition.

**** Dhammapada Commentary, 4, Story 8.

*" Petavatthu Atthakatha. 6th Synod Edition, p. 25.

*"" Majjhima Nikaya, Uparipannasa Atthakattha, 4. Vibhanga Vagga, 12. Dakkhina-vibhanga Suttavannana, p. 219, 6th Synod Edition.

*""" Anguttara Nikaya, Pancaka Nipata, Pathama Pannasaka, 4. Sumana-vagga, 9. Putta Sutta, p. 37, 6th Syn. Edn.

* "Ceremonias Buddhistas" por Venerable U Silananda. Traducción al español por Bertha Imaz. Editado por Alina Morales y Rutty Bessoudo. Artículo original en inglés "Buddhist Ceremonies" publicado por "The Light of the Dhamma', Vol.VII, No.2, The Union of Burma Buddha Sasana Council, 1960". Este material puede ser reproducido para uso personal, puede ser distribuido sólo en forma gratuita. Última revisión: Jueves, 18 de Agosto de 2005. Fondo Dhamma Dana.