LAS CUALIDADES DEL BUDDHA*

VENERABLE U SILANANDA

 

Traducción española por Ronald Martínez-Lahoz

 

 

En el mundo actual existen dos grandes divisiones del buddhismo –el Buddhismo Theravada y el Buddhismo Mahayana. Existen diferencias y semejanzas en las enseñanzas de estas dos corrientes hasta con respecto al mismo Buddha. Yo pertenezco a la corriente del Buddhismo Theravada y estoy familiarizado con estas enseñanzas, no así con las de la corriente Mahayana. Por esta razón mi exposición seguirá estrictamente las enseñanzas theravadas.

 

Buddha nació como un príncipe, de acuerdo a los cómputos tradicionales, en o alrededor del 623 o 624 AC en el reino de Kapilavatthu, hoy día en Nepal. Su madre, la reina Mahamaya, murió siete días después de su nacimiento. A raíz de su muerte, su hermana, Maha-Pajapati Gotami, se convirtió en madre de crianza. Ésta también estaba casada con el rey Suddhodana, el padre de Buddha. Así que el padre de Buddha fue el rey Suddhodana y su madre, la reina Mahamaya.

 

Su tía y madre de crianza cuidó de Buddha con el lujo y las comodidades de un príncipe. Buddha se casó a la edad de dieciséis años, siguiendo la costumbre de la época, con la princesa Yasodhara, quien tenía su misma edad. Disfrutó de la vida de un príncipe por trece años gozando de placeres palaciegos y sensuales al punto de que se dice que desconocía las verdades de la vida.

 

Pero un día, al salir de su jardín de placeres a sus veintinueve años, vio en su camino lo que se conoce como los “Cuatro Grandes Signos”. Éstos le fueron presentados por las divinidades. Eran un hombre viejo, un enfermo, un muerto y un renunciante. Al ver los primeros tres signos comprendió la dureza de la vida, de que existe el sufrimiento en el mundo. De que existe el nacimiento, la vejez y la muerte. Al ver el cuarto signo, el del renunciante, comprendió que para liberarse del sufrimiento debería buscar un sendero de liberación del sufrimiento, y que para poder encontrar este sendero debería renunciar al mundo como aquel monje. Así que regresó a su palacio decidido a renunciar al mundo.

 

A su regreso al palacio le esperaban buenas y malas noticias. Acababa de convertirse en el padre de un hijo. Pero, contrario a la mayoría de los padres, no se puso muy contento y dijo: “Ha nacido un impedimento”. “Ha nacido un grillete”. Su padre, el rey Suddhodana, al escuchar estas palabras, nombró al hijo del Bodhisatta, Rahula. ‘Rahu’ significa impedimento. El príncipe Siddhattha decidió abandonar el palacio esa noche. Miró en la distancia a su esposa e hijo para no despertarlos y abandonó el palacio y la ciudad, yéndose al bosque con uno de sus asistentes.

 

Se puso el hábito de un monje al llegar al bosque y se convirtió en un renunciante, en un recluso errante sin hogar. Primero se acercó a un maestro del cual aprendió algunas cosas. Aprendió cómo alcanzar estados elevados de conciencia. Pero no tardó en descubrir que eso no era lo que estaba buscando. Que eso no lo llevaría a la liberación del sufrimiento. Así que abandonó a este maestro y se acercó a otro maestro que le enseñó a alcanzar un grado más elevado. Pero también encontró que esto era insatisfactorio. Así que también abandonó a este maestro, apartándose solo a un lugar. A partir de ese momento practicó por su cuenta lo que entendía era el sendero correcto.

 

Durante esos años se dedicó a practicar auto mortificación. Practicó casi seis años sin poder acercarse a su meta. Un día revisó su práctica y, al examinarla, encontró que ésta era incorrecta y descubrió el sendero correcto al cual, posteriormente, llamaría “El Camino Medio”. Decidió, entonces, practicar ese Camino Medio. Comenzó nuevamente a tomar alimentos con el propósito de obtener suficiente fortaleza para practicar. Antes sólo tomaba porciones muy pequeñas así que estaba muy delgado y demacrado. Por esta razón decidió ingerir nuevamente alimentos. Una vez obtuvo suficiente energía, se sentó un día de luna llena bajo un árbol que posteriormente se conocería como árbol Bodhi, que significa árbol de la iluminación.

 

Se sentó con las piernas cruzadas bajo el árbol y tomó la decisión de que no se levantaría de su asiento hasta convertirse en un Buddha, y meditó. Practicó el Camino Medio durante toda la noche bajo el árbol Bodhi alcanzando su meta cerca del amanecer, convirtiéndose en un Buddha.

 

Una vez se convirtió en un Buddha, estuvo dos meses debajo y cerca del árbol Bodhi. El día de luna llena del mes de julio fue a un lugar cerca de Benares conocido como el Parque de los Ciervos. Allí ofreció su primer discurso. A partir de ese momento muchas personas que se le acercaron se convirtieron en Arahants (santos) y monjes.

 

Una vez alcanzó a tener sesenta Arahants, los envió en todas las direcciones para diseminar sus enseñanzas por el bien y beneficio de todos. Durante cuarenta y cinco años enseñó incansablemente muriendo a la edad de ochenta años. Luchó por el bienestar de todos los seres y enseñó hasta pocas horas antes de su muerte. Le predicó al asceta Subhadda, hizo que lo ordenaran y le enseñó meditación. Este practicó meditación y se convirtió en un Arahant antes de que Buddha muriese. Subhadda tuvo la oportunidad de informarle a Buddha haber alcanzado el estado de Arahant. Es conocido como el último discípulo de Buddha, la última persona a quien Buddha enseñó personalmente.

 

Tres meses después de la muerte de Buddha, sus discípulos se reunieron en concilio y recogieron todas sus enseñanzas clasificándolas en tres divisiones –Vinaya (las reglas y reglamentos para monjes y monjas), Sutta (las enseñanzas comunes para todos), y Abhidhamma (la enseñanza superior). Estas fueron examinadas cuidadosamente y registradas durante este primer concilio.

 

Las enseñanzas fueron transmitidas oralmente de generación en generación durante unos quinientos años cuando fueron registradas por primera vez de manera escrita en hojas de palma. Una literatura de Comentarios y Subcomentarios apareció posteriormente en torno a los textos. Éstas son las escrituras o libros religiosos que los buddhistas theravadas conservan con veneración, y que los monjes theravadas estudian y enseñan a otros monjes.

 

Unos quinientos años después de la muerte de Buddha el buddhismo estaba claramente dividido en dos grandes sectores –theravada y mahayana. El Buddhismo Theravada se extendió hacia el sur-el sur de India, Sri Lanka, Mianmar, Camboya y Laos. El mahayana se extendió hacia los países del norte – Nepal, Tibet, Mongolia, China, Corea, Vietnam y Japón. Hoy día ambas corrientes han llegado a Norteamérica.

 

Buddha alcanzó con su iluminación lo que se conoce como el conocimiento de la destrucción de las impurezas mentales. Significa que alcanzó la total pureza mental. Ésta es una de las tres cualidades importantes de Buddha. Haber logrado erradicar totalmente las impurezas mentales de su mente. Nunca más surgirán en Él estas impurezas mentales. No sólo pudo erradicarlas sino que también erradicó todo rastro de ellas.

 

Los Arahants también erradican las impurezas mentales, pero no pueden erradicar sus rastros. Como los Buddhas pueden erradicar los rastros, la erradicación de sus impurezas es diferente de las de un Arahant. El Buddha era incapaz de apegarse a algo debido a que su mente era totalmente pura. Era incapaz de ser codicioso, iracundo, ignorante, orgulloso, celoso, etc. Podemos admirar al Buddha solamente con esta cualidad. No hubo ni una sola situación en la cual el Buddha tuvo enojo o celos. No hubo una sola mancha en su vida. Era totalmente puro en pensamiento y mente.

 

Podemos apreciar o comprender cuan grande es esta cualidad si observamos nuestra mente. Nos da coraje cualquier provocación. Nos ocurre de manera natural o automática. Hasta decimos que tener coraje con cualquier provocación es parte de la naturaleza humana.

 

Buddha era un ser humano, pero un ser humano extraordinario. No tenía coraje aun cuando había provocación. Es una gran hazaña, una admirable cualidad en el Buddha poder controlar su mente, mantener las impurezas mentales alejadas aunque hubiese razones para que éstas surgiesen. Cuando se convirtió en Buddha, al obtener completa pureza mental, también alcanzó el conocimiento total de la omnisciencia. Hoy día hay personas que dicen que Buddha no reclamó el total conocimiento o la omnisciencia. Creo que estas personas no comprenden el pasaje en el cual Buddha niega ser omnisciente o que, de hecho, niega conocer todo de una sola vez en todo momento ya sea que esté caminando, sentado, acostado, durmiendo o despierto. Él negó esto porque era imposible. Era imposible conocerlo todo en un solo momento. También era imposible conocer todo, todo el tiempo. Él no se proclamó como aquél que lo conoce todo.

 

Cuando fue a ofrecer su primer discurso en Benares se encontró en su camino con un asceta llamado Upaka. El asceta le preguntó quién era él, quién era su maestro y qué doctrina prefería. Entonces, Buddha contestó: “He vencido todo. Estoy desapegado de todo. He renunciado a todo. Estoy totalmente absorto en la destrucción del deseo. ¿A quién llamaré maestro habiendo comprendido todo por mí mismo?” El Buddha dijo: Todo lo conozco. Buddha admitió que era omnisciente. Omnisciencia quiere decir el conocer todo lo que hay que conocer. Se dice que esta omnisciencia estaba conectada a sus deseos. Es decir, que si deseaba podía conocer cualquier cosa.

 

Esta sabiduría total era muy importante para el Buddha. Podemos apreciar su grandeza al mirar a nuestro conocimiento. Hoy día hay personas que se especializan en algunas pequeñas ramas del conocimiento, pero no pueden reclamar que conocen todo lo que hay que conocer acerca de esta pequeña rama, menos aún todo el árbol del conocimiento. Pero Buddha podía conocer o comprender cualquier conocimiento que hubiese querido conocer.

 

Buddha obtuvo dos clases de conocimientos conjuntamente con esta sabiduría. Podemos llamar a estas dos clases de conocimientos, el conocimiento de la capacidad mental de las personas que lo escuchan, y el conocimiento interno de su disposición. Buddha sabía si una persona estaba “madura” para la iluminación, y si sus facultades mentales estaban lo suficiente maduras para alcanzar la iluminación. Si aún no estaba madura posponía enseñarle. También conocía la disposición interna mental de una persona, si estaba inclinada hacia la codicia, el enojo, la ignorancia u otros estados mentales. Al poseer estas dos habilidades mentales, Buddha podía enseñar muy eficazmente. Ésta es la razón por la cual cada vez que enseñaba, la persona a quién le enseñaba alcanzaba la iluminación. Era como el médico que sabe cuando tiene que dar la medicina, y qué medicina dar. Buddha pudo ayudar a que muchas personas se liberasen con estas dos clases de conocimientos. Sabía qué clase de enseñanza ofrecer y cuándo hacerlo.

 

La total compasión era la tercera cualidad que Buddha poseía. Todos practicamos compasión. Practicamos amor benevolente, compasión, regocijo, regocijo ante el éxito de los demás y ecuanimidad. Se nos aconseja que tomemos todos los seres como objetos de meditación o de desarrollo mental cuando practicamos amor benevolente, gozo afectivo y ecuanimidad. Enviamos pensamientos de bienestar a todos los seres cuando practicamos el amor benevolente. Enviamos pensamientos de compasión a todos los seres cuando practicamos compasión. Pero nuestra compasión no puede ser comparada con la compasión que poseía Buddha. La compasión de Buddha era para todos los seres, sin ninguna excepción. No había tal cosa como decir que porque una persona no era su seguidor no recibiría su compasión. Su compasión era para todos los seres. Sin embargo, nuestra compasión puede no ser para todos los seres o no ser la misma para todos los seres. Éste es el asunto. La compasión de Buddha alcanzaba igualmente, en calidad y fuerza, a todos los seres.

 

Se dice que Buddha tenía la misma mente o actitud mental, la misma compasión hacia su hijo Rahula que hacia Devadatta que intentó asesinarle, hacia Angulimala, el ladrón que trató de matarlo y hacia el elefante que lo acometió para aplastarlo hasta morir. Era la misma clase de compasión para estos cuatro seres.

 

Ésta es una admirable y muy rara cualidad que se encuentra solamente en los Buddhas, y quizás en los Bodhisattas. Un Bodhisatta tiene esta clase de compasión cuando aspira a convertirse en Buddha. Tiene compasión hacia todos los seres que sufren en el ciclo de renacimiento. Desea ayudarlos en su liberación. Aspira a convertirse en Buddha y cumplir con los requisitos necesarios para ser un Buddha. No descansará luego de convertirse en Buddha. El Buddha trabajó día y noche por el bienestar de todos los seres.

 

Las dos cualidades complementarias son: la sabiduría que abarca todo el conocimiento y lo que se conoce como “la gran compasión”. Buddha no hubiese enseñado si hubiese tenido solamente la sabiduría pero no la gran compasión, y no hubiera podido enseñar eficazmente si hubiese tenido sólo la gran compasión y no la sabiduría. Pero pudo enseñar con gran eficacia porque poseía ambas cualidades. Podía enseñarlo todo. Estas dos cualidades fueron muy importantes para lo que yo podría llamar la profesión de Buddha. La misión de Buddha era ayudar al mayor número posible de seres a ayudarse así mismos para salir del ciclo de renacimientos (samsara). Estas dos cualidades le permitieron a Buddha ayudar a muchos seres salir del ciclo de renacimiento.

 

Se dice que Buddha poseyó innumerables cualidades. Hasta podía, sin hacer nada, hablar durante toda su vida acerca de las cualidades de otro Buddha, y llegar al fin de su vida sin haber agotado esas cualidades. Existen incontables cualidades en un Buddha.

 

Decimos tradicionalmente que hay nueve o diez cualidades en Buddha. Las recitamos todos los días. Están incluidas en nuestros cánticos de cada mañana. Pero, para mí, las más importantes cualidades y las más admiradas en todos los Buddhas son estas tres -la completa pureza mental, el total conocimiento de la sabiduría y la abarcadora gran compasión. De ninguna manera Buddha hubiese sido un Buddha sin estas tres cualidades. Enseñó con estas tres cualidades y ayudó a los seres a salvarse del sufrimiento del ciclo de renacimiento.

 

Buddha fue un ser humano. Los buddhistas siempre hacemos énfasis en el hecho de que era un ser humano. No fue un dios, ni un profeta, mensajero o discípulo de alguien. Fue sólo un Buddha. Fue un ser humano pero no un ser humano ordinario. Se le llamó un ser humano extraordinario porque era muy diferente a otros seres humanos. Era mejor y superior a los seres celestiales. Por esta razón hasta los seres celestiales le ofrecían sus respetos. Aunque era un ser humano, era el principal entre todos los seres humanos. Era el mejor de todos los seres. Fue un extraordinario ser humano.

 

Su cuerpo no cambió cuando se convirtió en un Buddha. Era el mismo de antes. Pero su mente cambió totalmente. Se purificó completamente, libre de toda impureza mental.

 

Nació y vivió como un ser humano. Murió, finalmente, como un ser humano. Se convirtió en un Buddha, pero continuó siendo un ser humano. Algo muy agradable en Buddha fue que nunca reclamó tener un monopolio sobre su condición de Buddha. Cualquiera puede aspirar a la condición de Buddha. Cualquiera se puede convertir en un Buddha si cumple con los requisitos necesarios para ser un Buddha. No es fácil ser un Buddha. Para ser un Buddha la persona debe consumir muchas, muchas vidas o estar innumerables vidas acumulando lo que se conocen como perfecciones (paramis).

Pero está abierto a todos. Hubo muchos Buddhas en el pasado. Existirán muchos Buddhas en el futuro. La condición de Buddha no es sólo para unos pocos; está abierta para todo el mundo, aunque no todo el mundo será un Buddha de acuerdo a las enseñanzas theravadas. Pero todo el mundo tiene el derecho o la oportunidad de aspirar a la condición de Buddha. Todos tienen el derecho de acumular las calificaciones necesarias o las cualidades que se requieren para ser un Buddha.

 

Buddha permitió a sus seguidores tener completa libertad de pensamiento. Uno de los atributos del Dhamma es ‘Ehipassiko’ que significa ‘ven y ve’. Todo el mundo está invitado a venir y a ver, a examinar sus enseñanzas y al propio Buddha. Hasta existe el derecho a dudar acerca de sus enseñanzas. Estas dudas deben ser erradicadas meditante el estudio, la discusión, y la experiencia personal de la meditación. A los buddhistas se le permite la libertad de pensamiento.

 

Muchas personas están familiarizadas con las enseñanzas de Buddha a un grupo de personas conocidas como los Kalamas. Ellos le preguntaron a Buddha acerca de esto cuando Él los visitó. Buddha les dijo: No acepten nada como cierto por el mero hecho de haberlo escuchado de alguna persona, o porque sencillamente viene de la tradición, o porque vaya de acuerdo a los textos religiosos, o porque les parezca lógico o les fue dicho por un monje o maestro. Deben examinarlo para saber si es intachable o no, o si produce buenos o malos resultados.

 

Si conocemos algo que es censurable y que produce malos resultados, entonces, debemos renunciar o descartarlo. Si encontramos algo que es intachable y que produce buenos resultados, entonces, lo aceptamos, lo vivimos y practicamos. Éste es el famoso consejo dado por Buddha a los Kalamas. Así que Buddha permitió la completa libertad de pensamiento, libertad de pensamiento nunca antes escuchada en la historia de las religiones.

 

Se dice que Buddha protestó por la existencia del sistema de castas. Quizás utilizar la palabra “protestar” sea demasiado fuerte pues Buddha no fue un político que hiciese demostraciones y gritase consignas, pero sí desaprobó el sistema de castas. Él condenó que el color de la piel fuese un factor determinante en la condición espiritual de una persona. Cada vez que surgía una oportunidad Buddha siempre decía que el nacimiento y la casta no determinaban las cualidades de una persona.

 

En una ocasión dos brahmanes vinieron a preguntarle si el nacimiento o la casta hacían a una persona noble o de otra manera. Su contestación fue: “El nacimiento no hace al brahmán, ni al que no es brahmán. Las acciones en la vida son las que hacen al verdadero brahmán. Sus vidas hacen al agricultor, al comerciante, al mercader y a los siervos. Sus vidas forman ladrones, soldados etc. Aun cuando se nazca brahmán, si se es un asesino, entonces, se es un asesino, y si se es un ladrón, se es un ladrón”.

 

Buddha también dijo: “Uno no es un paria por nacimiento. Uno no es un brahmán por nacimiento. Uno es paria por sus acciones. Uno es brahmán por sus acciones.” Para Buddha lo que contaba era la conducta de la persona aunque la persona hubiese nacido brahmán, esclavo o lo que sea. Si sus acciones eran sanas, entonces, era una buena personas. Si sus acciones eran insanas, entonces, era una mala persona. El solo hecho de haber nacido brahmán o en una casta inferior no hace, verdaderamente, a la persona brahmán, noble o paria. Sólo las propias acciones determinan si uno es brahmán, noble o paria. Buddha no aprobaba que la casta fuese un elemento determinante en la cualidad espiritual de una persona.

 

Pienso que Él no pudo abolir el sistema de castas para toda la humanidad. Pero lo abolió para la comunidad de monjes y monjas. Cuando uno se hace monje, uno se hace verdaderamente monje y pierde la anterior identidad de brahmán o paria. En la comunidad de monjes hubo monjes que habían sido pescadores, barrenderos y músicos, conjuntamente con brahmanes, mercaderes y mendigos. Todos eran libremente admitidos y disfrutaban de privilegios iguales e igualmente recibían posiciones en la orden. Una vez se convertía en monje era, exactamente, un monje igual que los otros monjes. El mero hecho de proceder de una familia superior no lo hacía un monje superior. El Buddha pudo al menos abolir el sistema de castas en su comunidad.

 

Se dice que Buddha abolió la esclavitud. No pudo abolir la esclavitud para todos al no ser un rey. Pero abolió la esclavitud en su comunidad. Le prohibió a los monjes el aceptar o poseer esclavos. También le enseñó a sus seguidores, a las personas laicas y a los monjes que era incorrecto comerciar con seres humanos. Así que abolió la esclavitud en su comunidad de monjes.

 

Él hizo que el amor benevolente se extendiese a todos los seres incluyendo a los enemigos. Como ustedes saben cuando practicamos la meditación de amor benevolente debemos enviar pensamientos de amor a todos los seres. “A todos los seres” significa no sólo a los seres humanos sino a todos los seres que existen en el mundo. Esto incluye a los animales. Buddha trató de evitar que se llevasen a cabo sacrificios de animales. No podemos decir que Él prohibió el sacrificio de animales, pero en algunas ocasiones Él evitó que ocurrieran. Es comprensible que una persona que enseñaba a abstenerse de matar animales objetara su sacrificio. En los países buddhistas no existe tal cosa como el sacrificio de animales. Así que Buddha exhortaba a los monjes a extender la compasión y el amor no sólo a los hombres y mujeres sino también a los animales.

 

Buddha también ayudó a las mujeres. Él elevó el estatus de las mujeres y las llevó a comprender su importancia en la sociedad. No las humilló sino que sólo las consideró físicamente débiles por naturaleza. Él vio la bondad innata tanto en hombres como en mujeres y les asignó en sus enseñanzas el lugar que les correspondía. El sexo no es un obstáculo para alcanzar la santidad.

 

Desde una perspectiva moderna podríamos decir que Buddha discriminó en algunas ocasiones. Buddha no permitió prontamente que su madrastra y otras princesas Sakyas ingresaran en la Orden. Sólo dio el permiso luego de la intervención del Venerable Ananda, su asistente.

 

Un día la Venerable Gotami, luego de haberse ordenado monja, le preguntó a Buddha que así como las monjas más jóvenes debían ofrecer sus respetos a los monjes más antiguos, ¿no debían los monjes más jóvenes ofrecer sus respetos a las monjas más antiguas? Buddha no lo permitió y subordinó a las monjas, con respecto a esto, a los monjes. Pero no hay discriminación en lo que respecta a alcanzar las metas espirituales. Se practica la meditación ya sea monje o monja y se sigue el sendero espiritual hasta alcanzar la realización. El sexo no es un obstáculo para alcanzar el estado de santidad.

 

Hubo mujeres que se convirtieron en discípulas principales de Buddha como los hombres que fueron discípulos principales como el Venerable Sariputta y el Venerable Mogallana. Se les ofrecieron posiciones en la comunidad de monjas. Las mujeres tuvieron igualdad de oportunidades en la práctica de las enseñanzas de Buddha, en la práctica de meditación y en lograr el estado de santidad o de iluminación.

 

Quisiera ahora hablarles sobre la rutina diaria de Buddha. Buddha trabajó incansablemente enseñando durante cuarenta y cinco años. No podríamos sino admirarlo si supiéramos su rutina diaria. Seguía una rutina verdaderamente estricta. Le he asignado horas a su rutina diaria, para una mayor comprensión, a pesar de que no había relojes en aquella época. Había actividades por la mañana, por la tarde y durante la primera, mediana, y última vigilia de la noche.

 

Sus actividades matutinas se extendían desde las seis hasta el mediodía. Se levantaba temprano en la mañana para atender a sus necesidades físicas - lavarse la cara, limpiarse los dientes, etc. Entonces se quedaba en reclusión sentado hasta que llegaba la hora de mendigar alimentos. Se mantenía recluido y sentado en su aposento hasta la hora de mendigar. Salía a buscar alimentos llegada la hora de mendigar. La gente se le acercaba y lo invitaban a sus casas cuando llegaba a los poblados. Allí le ofrecían alimentos y otras cosas. Él ofrecía gustosamente una plática. Concluida su plática sobre el Dhamma regresaba al monasterio. Entonces se sentaba bajo el pabellón hasta que los monjes terminaran de ingerir sus alimentos. Entraba a su aposento cuando se anunciaba que los monjes habían terminado de comer. Así eran sus actividades en la mañana o su itinerario matutino.

 

La tarde estaba dividida en tres partes. Durante la primera parte lavaba sus pies mientras estaba sentado en su aposento. Allí aconsejaba y alentaba a los monjes. Ofrecía sus consejos todos los días. Entonces, si se lo solicitaban, daba prácticas meditativas a los monjes o contestaba sus preguntas. Luego se retiraba a su aposento a descansar. Durante la segunda parte de la tarde examinaba el mundo con su ojo búdico. Esto significaba que buscaba a las personas que estaban maduras para alcanzar la iluminación. Inspeccionaba al mundo con el ojo de un Buddha. Durante la tercera parte de la tarde, de cuatro a seis, venían las personas laicas para recibir sus enseñanzas.

 

Si lo deseaba tomaba un baño durante la primera vigilia de la noche, de seis a diez. Luego regresaba a su celda. Se sentaba en silencio y meditaba solo por unos minutos. Entonces, los monjes venían con preguntas o le solicitaban prácticas meditativas. Él contestaba sus preguntas o les daba temas para sus meditaciones. Era cuando enseñaba a los monjes.

Los seres celestiales y las deidades venían durante la vigilia de la media noche, de diez a dos de la mañana, y Buddha les ofrecía sus enseñanzas. Fue durante este tiempo que enseñó el Maha Mangala Sutta cuando una deidad se le acercó para pedirle que le hablara acerca de las bendiciones.

 

La última vigilia de la noche estaba dividida en tres partes. Durante la primera parte caminaba arriba y abajo, haciendo una especie de ejercicio. Había estado sentado por mucho tiempo la mayor parte el día y la noche. Andaba arriba y abajo con el propósito de liberarse del malestar en el cuerpo. Así era, efectivamente, el ejercicio. Algún tipo de ejercicio era necesario para el cuerpo. No eran los ejercicios que están de moda hoy día sino el movimiento del cuerpo de manera que obtuviese buena circulación, etc. Así que andaba arriba y abajo durante la primera parte de la vigilia, de 2:00 a.m. a 3:20 a.m. de la madrugada.

 

Durante la segunda parte de la última vigilia de la noche, de 3:20 a.m. a 4:40 a.m., Buddha se acostaba en su celda fragante. Tomaba un descanso. Los textos no dicen que Él dormía. El dormir es sólo para aquellos que aún tienen impurezas mentales. Los Buddhas y los Arahants no duermen. Descansan por un rato o se relajan recostándose sobre su costado derecho. Los Buddhas sí se relajan.

 

Nuevamente examinaba el mundo con su ojo búdico en la última vigilia de la noche de 4:40 a.m. a 6:00 a.m.. Si veía a alguien listo para escuchar su palabra, entonces iba solo o con sus seguidores a donde se encontraba la persona.

 

Éste era el itinerario de Buddha. Pienso que lo seguía casi todos los días cuando no estaba de viaje. Lo seguía cada vez que llegaba a un lugar. Buddha fue el líder religioso más enérgico. Trabajaba día y noche para el beneficio de muchos, para el beneficio de todos los seres.

 

Así es el Buddha en que los buddhistas tomamos refugio. Demostramos nuestro agradecimiento a Buddha cuando tomamos refugio y nos inclinamos ante Él. Cuando me inclino ante la estatua de Buddha lo hago porque soy budista y quiero demostrar mi gratitud y reverenciarlo. Esto no significa que espero que todo el mundo se incline ante la estatua de Buddha. Es decisión de cada cual. Es una decisión libre. Cuando me inclino ante la estatua de Buddha no lo hago ante la mera estatua, pero ante la verdadera persona, al Buddha que es representado mediante el símbolo de la estatua. Tomo refugio ante el Buddha que posee las cualidades que hemos mencionado. Lo considero como mi refugio, mi maestro. Éste es el Buddha y tomamos refugio en Él (en pali se dice: Buddham saranan gacchami).

                       

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* Por Venerable U Silananda. Traducción española por Ronald Martínez-Lahoz. Este material puede ser reproducido para uso personal, puede ser distribuido sólo en forma gratuita. ©CMBT 2000. Última revisión viernes, 08 de septiembre de 2000. Fondo Dhamma Dana.