EL BUDDHISMO: UN MÉTODO DE ENTRENAMIENTO MENTAL*

 

LEONARD A. BULLEN

 

Traducción por Felipe Ornelas y René Gracia

 

 

Cuando usted escucha algo en las noticias sobre buddhismo, lo primero que se le ocurre pensar es en el antecedente de un ídolo enorme y un monje con una vestimenta amarilla, en una atmósfera densa de humo de incienso. Usted nunca piensa que hay en esto algo para usted, excepto, quizá un espectáculo exótico.

 

¿Pero es esto lo único que hay en el buddhismo? ¿Toman los reporteros fotos del verdadero buddhismo? ¿Esas revistas vistosas enseñan lo fundamental o sólo la apariencia?

 

Veamos entonces que es el verdadero buddhismo, el buddhismo como fue expuesto originalmente y como aún existe debajo de los ornamentos exteriores que le han puesto.

 

Aunque generalmente es considerado una religión, el buddhismo básicamente es un método para cultivar la mente. Es cierto que, con su tradición monástica y su énfasis en sus factores éticos, éste posee muchas características superficiales que los occidentales asocian con la religión. De cualquier  modo, éste no es teísta, ya que afirma que el universo es gobernado por leyes impersonales y no por algún dios creador; éste no usa  oraciones, porque Buddha fue un maestro no un dios; y considera la devoción no como una obligación religiosa sino como un medio de expresar gratitud a su fundador y así también como un medio de autodesarrollo. Desde este punto de vista no se le puede considerar del todo como una religión.

 

El buddhismo conoce la fe sólo en el sentido de confianza en la forma recomendada por el Buddha. No se espera de un buddhista tener fe o creer en cualquier cosa simplemente por que el Buddha lo dijo, o por que esté escrito en los libros antiguos o por que esto ha sido transmitido por la tradición, o por que otros lo crean. Podrá por supuesto estar de acuerdo consigo mismo en tomar la doctrina del Buddha como una hipótesis de trabajo y tener confianza en ésta; pero no se espera de él que acepte cualquier cosa a menos que su razón lo acepte. Esto no significa que todo tenga que ser demostrado racionalmente, ya que muchos aspectos yacen más allá del ámbito del intelecto y pueden ser conocidos sólo por el desarrollo de facultades superiores. El hecho es que no hay aceptación ciega de cualquier cosa en la doctrina del Buddha.

 

El buddhismo es una forma de vida basada en el entrenamiento de la mente. El objetivo primordial es enseñar el camino de la liberación completa del sufrimiento por medio de la realización de lo incondicional; un estado más allá del nivel de una mente normal y no entrenada. Su propósito inmediato es atacar a las raíces del sufrimiento en la vida cotidiana.

 

Toda la actividad humana se dirige, bien sea inmediatamente o posteriormente, hacia la obtención de la felicidad en una u otra forma; o para expresar lo mismo en términos negativos; toda la actividad humana esta dirigida hacia la liberación de alguna forma de insatisfacción, por lo tanto la insatisfacción se puede considerar como el punto inicial en la actividad humana con la felicidad como su meta final.

 

La insatisfacción, el punto de partida en la actividad humana, es también el punto de partida en el buddhismo; y este punto está expresado en la fórmula de las Cuatro Nobles Verdades, la cual determina el hecho de la insatisfacción, su causa, su cura y el método de su cura.

 

La primera declaración básica puede establecerse de la siguiente forma:

 

LA INSATISFACCIÓN ES INELUDIBLE EN UNA VIDA CENTRADA EN EL YO

 

En su significado original, la palabra que aquí se traduce como insatisfacción y la cual es frecuentemente traducida como "sufrimiento" abarca el significado no solamente de dolor, pena, descontento, sino también todo aquello que es insatisfactorio, desde dolor físico agudo y angustia severa hasta el cansancio ligero, aburrimiento o leve decepción.

 

Algunas veces el término es interpretado como "insatisfacción" o "insatisfactoriedad" en algunos contextos son quizá más precisos, mientras que en otras ocasiones la palabra sufrimiento es más expresiva. Por esta razón usaremos ambos "sufrimiento " e "insatisfacción" o "insatisfactoriedad" de acuerdo con el contexto.

 

En algunas traducciones de los textos originales se dice que el nacimiento es sufrimiento, enfermedad es sufrimiento, vejez es sufrimiento, y placer es sufrimiento. En inglés o español, esta última declaración carece de sentido pero si nosotros la reformulamos como "el placer es insatisfactorio" se vuelve más entendible pues todo placer es impermanente y eventualmente le sigue su opuesto, y, desde este punto de vista por lo menos, esto es insatisfactorio.

 

Ya que la doctrina del Buddha enseña que la insatisfacción o el sufrimiento es ineludible a una vida centrada en el yo; y el término "vida centrada en el yo" necesita alguna explicación. En resumen, la doctrina enseña que el yo, considerado como una entidad fija, una alma eterna e incambiable, no es real.

 

La médula central de cada ser no es un alma inmutable sino una corriente vital, un flujo de energía continuamente cambiante el cual nunca es el mismo por dos segundos consecutivos. El "yo" considerado como un alma eterna, por lo tanto es una ilusión y cuando se le considera desde este punto de vista no es real; y es solamente dentro de esta ilusión de mismidad que un sufrimiento último puede existir. Cuando la autoilusión es finalmente transcendida y se logra la iluminación final, el estado último que está más allá del universo relativo es alcanzado. En este último estado, lo incondicionado, el sufrimiento se extingue; pero mientras cualquier elemento del yo permanezca, aunque sea una ilusión, el sufrimiento permanece potencialmente en su interior.

 

Debemos entender, entonces, que la Primer Noble Verdad no significa que el sufrimiento es ineludible; significa que el sufrimiento es ineludible en una vida centrada en el yo, o mientras la ilusión de la mismidad permanezca.

 

Ahora podemos continuar con la Segunda Noble Verdad la cual dice:

 

EL ORIGEN DE LA INSATISFACCIÓN ES EL DESEO

 

Si caes en el suelo resbaladizo y sufres contusiones, dices que la causa de tu sufrimiento es el suelo resbaladizo. En un sentido inmediato tienes razón, de acuerdo, y decir que la causa de tus contusiones es el deseo o avidez, no tiene ningún sentido.

 

Pero la Segunda Noble Verdad no se refiere a casos individuales o a causas inmediatas. Significa que la fuerza integradora que mantiene unido al curso de la vida es un deseo centrado en el yo; para el curso de la vida -esta ilusión del yo- contiene en sí misma las condiciones para el sufrimiento, por lo tanto, el piso resbaloso es meramente una ocasión para el sufrimiento.

 

Es obviamente imposible por la naturaleza del mundo en que vivimos, curar el sufrimiento a través de la eliminación de toda ocasión o causa de sufrimiento; mientras que en el buddhismo es posible atacar sus causas primarias o fundamentales. Por lo tanto, la Tercera Noble Verdad establece:

 

LA LIBERACIÓN PUEDE ALCANZARSE DESTRUYENDO EL DESEO

 

Es el deseo  de una vida centrada en el yo lo que sostiene juntas las fuerzas que comprenden el curso de la vida, el flujo de la existencia al cual llamamos el yo, y es solamente por esta ilusión del yo que existe la insatisfacción o el sufrimiento. Pero con la destrucción de estas fuerzas que sostienen la ilusión del yo, también son destruidas las raíces del sufrimiento.

 

El fin último de la práctica buddhista, entonces, es aniquilar al yo. Es aquí donde surgen muchas interpretaciones erróneas, y es natural que surjan; pero una vez que nos damos cuenta que aniquilar el yo es aniquilar una ilusión, esta interpretación errónea desaparece. Cuando la ilusión es aniquilada, aparece la realidad, así que destruir la ilusión es revelar la realidad. La realidad no puede ser descubierta mientras la ilusión del yo continúe obscureciéndola.

 

Ahora ¿qué es esta realidad la cual aparece cuando se quita la ilusión? La realidad última es la Incondicionada, también llamada la No-nacida, la No-originada, la No-creada y la No-compuesta. Podemos inadecuadamente y no muy acuciosamente, describirla como un estado positivo del ser. Se caracteriza por la felicidad suprema y la completa liberación del sufrimiento y es tan diferente de la existencia ordinaria que no puede ser dada una descripción real. Lo incondicionado puede ser indicado - hasta cierto punto - solamente declarando aquello que no es, ya que está más allá de las palabras y del pensamiento.

 

De ahí que, en los textos buddhistas, lo incondicionado muchas veces es explicado como la eliminación final de nuestra propia mente de la avaricia, el odio y la ignorancia. Esto por supuesto, también implica la perfección de las características positivas opuestas de generosidad, amor benevolente y sabiduría.

 

El logro de lo incondicionado es la última aspiración de la práctica buddhista, lo cual significa la completa liberación de la insatisfacción y el sufrimiento y esto nos lleva a la Cuarta Noble Verdad:

 

EL CAMINO A LA LIBERACIÓN ES EL NOBLE ÓCTUPLE SENDERO

 

Los ocho pasos de este sendero son los siguientes;

 

1.- Recto Entendimiento, conocimiento sobre la verdadera naturaleza de la existencia.

2.- Recto Pensamiento, pensamiento libre de la sensualidad, malevolencia y crueldad.

3.- Recta Palabra, hablar sin falsedad, chisme, aspereza, charla frívola.

4.- Recta Acción, abstenerse de matar, robar y adulterio.

5.- Rectos Medios de Vida, una ocupación que no dañe a seres vivientes conscientes.

6.- Recto Esfuerzo, el esfuerzo para destruir las impurezas de la mente y cultivar cualidades saludables.

7.- Recta Atención, la perfección de la facultad natural de la atención.

8.- Recta Concentración, el cultivo de una mente unida, una mente enfocada a través de la meditación.

 

Ahora usted verá que en el Noble Óctuple Sendero no existe nada de naturaleza esencialmente religiosa, se trata más bien de una psicología moral.

 

Pero en occidente al igual que en oriente la gente en su conjunto demanda algún tipo de manifestación externa y lo no esencial se ha asumido con más importancia que lo esencial.

 

Mientras que algunos rasgos externos en la práctica del buddhismo deben cambiar de acuerdo con las necesidades del ambiente, la esencia y las características constantes de esta práctica se resumen en el siguiente esquema del Noble Óctuple Sendero, el camino intermedio entre los extremos dañinos, como lo enseñó el Buddha.

 

Aunque es conveniente hablar de los varios aspectos del Óctuple Sendero, como ocho pasos, no pueden ser considerados como pasos separados tomando uno después del otro. De lo contrario, cada uno debe ser practicado con el otro; y sería mejor pensar en ellos como si fueran ocho líneas paralelas dentro de un mismo camino, en lugar de ocho pasos sucesivos.

 

El primer paso de este camino es primordialmente importante. Recto Entendimiento, ver las cosas como realmente son, o por lo menos intentarlo sin autoengañarse o evadirlo. En otro sentido, Recto Entendimiento comienza como una mera apreciación intelectual de la naturaleza de la existencia, y como tal, puede ser considerado como el inicio del sendero. Pero cuando este sendero se ha seguido hasta el final, esta apreciación meramente intelectual se convierte en un penetrante y directo discernimiento de los principios de la enseñanza, aceptados intelectualmente al principio.

 

Mientras que Recto Entendimiento puede ser considerado como la comprensión completa de la doctrina del Buddha, ello esta basado en el reconocimiento de las tres características dominantes del universo relativo, del universo del tiempo, forma y materia. Estas tres características pueden ser agrupadas de la siguiente manera:

 

1.- Impermanencia: todas las cosas en este universo son incesantemente cambiantes.

2.- Insatisfacción: algún grado de insatisfacción o de sufrimiento es inherente a la vida centrada en el yo, o en la vida con las limitaciones de un universo relativo de experiencia personal.

3.- Impersonalidad: No ser - ningún ser humano o cualquier otra forma de ser- posee un alma o "yo" fijo, incambiable y eterno. En lugar de esto, todo ser está constituido de una corriente de fuerza cambiante, un flujo siempre cambiante de materia, o fenómenos mentales, como un río el cual está siempre en movimiento y nunca se detiene ni por un segundo.

 

El "yo" o "self", entonces no es un ente estático, sino un flujo siempre cambiante.

 

Este concepto dinámico de la existencia es típico del más profundo pensamiento buddhista, no hay nada estático en la vida, y ya que ésta fluye constantemente, tú debes aprender a fluir con ella.

 

Otro aspecto del Recto Entendimiento es el reconocer que el universo sigue su curso en base a una estricta secuencia de causa y efecto o de acción y reacción, una secuencia tan invariable y tan exacta en el aspecto moral y mental como en el físico. De acuerdo con esta ley moral de acción y reacción toda acción buena o sana traerá eventualmente al que la realice la felicidad en algún momento. Mientras que las insanas o malas acciones morales traerán sufrimiento al que la realice.

 

Los efectos de las acciones volitivas sanas e insanas, es decir la felicidad y el sufrimiento que resultan de ellas, generalmente no se presentan inmediatamente; con frecuencia existe un espacio de tiempo considerable para que la felicidad y el sufrimiento resultantes puedan ocurrir cuando las condiciones apropiadas se presenten. Los resultados podrían no aparecer dentro de la vida presente. De este modo al morir, normalmente hay un balance de méritos, los cuales aún no han producido su experiencia de felicidad, y al mismo tiempo hay otro balance por los deméritos, los cuales aún no han dado origen al sufrimiento, el cual es su resultado ineludible.

 

Al morir, el cuerpo se desintegra, por supuesto, pero la corriente de la vida continúa, no en forma de una alma inmutable, sino en forma de un siempre cambiante flujo de energía. Inmediatamente después de morir, un nuevo ser comienza la vida dentro de este flujo de la existencia, pero el nuevo ser no es necesariamente un ser humano, en el momento del renacimiento podría tomar lugar en algún otro plano de la existencia. Pero en cualquiera de los casos, el nuevo ser es una secuela directa del ser que acaba de morir.

 

De esta manera el nuevo ser se convierte en una continuación ininterrumpida del ser anterior, y el curso de la vida es constante. El nuevo ser hereda el balance de méritos construido por el ser anterior, y este balance de méritos traerá inevitablemente la felicidad en algún tiempo futuro. Al mismo tiempo, el nuevo ser hereda el balance de deméritos del anterior ser, el cual traerá sufrimiento en algún tiempo futuro.

 

En efecto, en el sentido de continuidad, el nuevo ser es el mismo ser que el anterior. Exactamente en la misma forma -esto es en el sentido de continuidad solamente- un hombre viejo es exactamente el mismo que el hombre joven que alguna vez fue, el hombre joven es el mismo que el muchacho que una vez fue, el muchacho es el mismo que el niño que una vez fue. Pero la identidad del hombre viejo con el hombre joven, el muchacho y el niño, es solamente la continuidad; no existe ninguna otra identidad.

 

Todo en el universo cambia día a día y de momento a momento por lo tanto todo ser en este momento es ligeramente diferente al ser del momento anterior, la única identidad se debe a la continuidad. De la misma forma, el ser que renace es diferente del antecesor que ha muerto; pero la identidad que se debe a la continuidad permanece como antes.

 

Estas enseñanzas son básicas en la doctrina del Buddha - la ilusoria naturaleza del "yo" o "self", la ley de la acción y la reacción en la esfera de la moral, y el renacimiento de las fuerzas de la vida- pero no hay necesidad para nadie de aceptar cualquiera de estas cosas cuando vaya en contra de su razón. Aceptar cualquier enseñanza en particular no tiene importancia, lo que es importante es el esfuerzo continuo, ver las cosas como realmente son, sin el autoengaño o la evasión.

 

Esto es suficiente para un breve esbozo de la doctrina bajo el título de Recto Entendimiento. El segundo paso, Recto Pensamiento o Propósito es la liberación de las facultades intelectuales de los factores emocionales adversos, tales como la sensualidad, la malevolencia y la crueldad, los cuales hacen imposibles las decisiones sabias  e imparciales.

 

Recta Palabra, Recta Acción y Rectos Medios de Vida juntos forman la parte moral del sendero. Su función es mantener las impurezas de la mente bajo control y prevenirla de alcanzar expresiones adversas. Estas impurezas, sin embargo, no pueden ser completamente erradicadas tan solo por la moral, y los otros pasos del sendero deben ser aplicados para limpiar la mente completamente de las impurezas.

 

Ahora en el próximo paso - Recto Esfuerzo - entramos en la esfera de la psicología práctica, en este contexto, el Recto Esfuerzo significa esfuerzo de voluntad. En pocas palabras, el sexto paso del sendero es por un lado, la autodisciplina, el entrenamiento de la voluntad con el propósito de prevenir y sobrellevar aquellos estados mentales que retardan el desarrollo, y por el otro lado,  cultivar aquellos que aceleran el progreso mental.

 

El séptimo paso del sendero es también de psicología práctica: este es el paso llamado Recta Atención y consiste en el más completo desarrollo posible de la facultad ordinaria de la atención, es en gran parte por el desarrollo de la atención, -consciencia expandida e intensificada-, que la mente puede eventualmente ser capaz de discernir las cosas como realmente son.

 

La función primaria del séptimo paso, Recta Atención, es desarrollar una consciencia creciente de la irrealidad del "yo". Sin embargo, ella funciona también por el continuo mejoramiento de la normal facultad de la atención, de esta manera prepara a la mente  para enfrentar mejor los problemas y el estrés del trabajo diario de la vida cotidiana.

 

En el camino del Buddha, la atención plena consiste en desarrollar la facultad de la atención hasta producir una constante consciencia de todo lo pensado que surja, toda palabra que se hable y todo acto que se realice, con la visión de mantenerles libres del interés personal, del prejuicio emocional y de la ilusión de un "yo".

 

La Recta Atención tiene muchas aplicaciones dentro de la esfera de las actividades diarias. Por ejemplo puede emplearse para producir una consciencia más aguda, una clara comprensión de los motivos de estas actividades, y esta clara comprensión de los motivos es extremadamente importante.

 

La Recta Concentración, el ultimo de los ocho pasos, consiste en el cultivo de estados mentales más altos, - hasta los estados de absorción - y estos altos estados mentales sirven para unificar, purificar y fortalecer la mente para lograr el 'insight' liberador.

 

En este último logro la ilusión de la mismidad, con su avidez y sufrimiento, se trasciende y se extingue.

 

Este 'insight' penetrante es la última meta de todas las prácticas buddhistas, y con esta viene una penetración directa en la verdadera naturaleza de la vida, culminando en la realización de lo Incondicionado. Mientras que lo Incondicionado es la extinción del yo, no es sin embargo una mera no-existencia o aniquilación, pues la extinción del "yo" no es más que la extinción de una ilusión. Toda descripción de lo Incondicionado puede fallar, pues él está, no sólo más allá de las palabras, sino más allá del pensamiento y la única forma de conocerlo es seguir el Noble Óctuple Sendero hasta el final.

 

Éste es el buddhismo original, este es el buddhismo del Noble Óctuple Sendero, el sendero que conduce de la esclavitud del "yo" al 'insight' liberador en la realidad.

 

SOBRE EL AUTOR

Leonard A. Bullen fue uno de los pioneros del buddhismo en Australia. Él fue el primer presidente de la Sociedad Buddhista de Victoria cuando se estableció en 1953 y uno de los primeros directores del comité ejecutivo de la Federación Buddhista de Australia. Fue también co-editor de la revista buddhista "Metta". Murió en 1984 a la edad de 76 años. Algunas otras de sus publicaciones impresas por BPS son: "Una Técnica Para Vivir" (Wheel No. 226/230), y "Acción y Reacción en la Enseñanza Buddhista" en "El Kamma y sus Frutos". (Wheel No. 221/224).

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Código: FDD 009

Título: El Buddhismo: Un Método de Entrenamiento Mental

Autor: Leonard A. Bullen

Fecha de publicación: Primera publicación en 1969. Reimpreso en 1971, 1982, 1991.

Editor: Buddhist Publication Society, Sri Lanka

Dirección del Editor: P.O. Box 61, 54, Sangharaja Mawatha, Kandy Sri Lanka

Original: Buddhism: A Method of Mind Training

Traductores: Felipe Ornelas y René Gracia

Fecha: 1997

Fuentes: TimesPali.

Páginas: 8

Reproducción de la traducción española con permiso de la Buddhist Publication Society (1997).

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* Leonard A. Bullen. Traducción al español por Felipe Ornelas y René Gracia. Este material puede ser reproducido para uso personal, puede ser distribuido sólo en forma gratuita. ©CMBT 1999. Última revisión lunes, 13 de marzo de 2000. Fondo Dhamma Dana.