Las Impurezas y su Abandono*

Plática por el Venerable U Silananda

 

Traducción española por Patricia Burckle

 

 

Esta vez no habrá otro Sutta difícil. El día de hoy leeré no uno sino dos Suttas, pero cada uno tiene menos de un minuto. Leeré estos Suttas junto con el antiguo comentario. Las explicaciones de las palabras que se dan en los comentarios no son demasiado largas. Pienso que es interesante debido a que el comentario da una historia como ejemplo para cada una de las explicaciones.

 

Los Suttas son acerca del objeto agradable y del objeto desagradable. El primer Sutta dice: “Bhikkhus, no conozco ninguna otra cosa que pueda ser la causa del surgimiento del deseo sensual que no ha surgido y la causa de aumentar el deseo sensual que ya ha surgido, como el objeto placentero. En él, bhikkhus, quién pone atención al objeto placentero de una manera impropia, el deseo sensual que no ha surgido surge y el deseo sensual que ha surgido aumenta”.

 

El segundo Sutta sobre el objeto desagradable dice: “Bhikkhus, no conozco ninguna otra cosa que pueda ser la causa del no-surgimiento del deseo sensual que no ha surgido, y la causa del abandono del deseo sensual que ya ha surgido, como un objeto desagradable. En él, bhikkhus, quién pone atención al objeto desagradable de una manera apropiada, el deseo sensual que no ha surgido no surge, y el deseo sensual que ya ha surgido se abandona”.

 

El primer Sutta es acerca del objeto agradable y el segundo sobre el objeto desagradable. Con respecto al surgimiento o no-surgimiento de las impurezas –el deseo sensual y otras impurezas– el comentario dice que las impurezas surgen debido a la falta de práctica y también por no tener un objeto disfrutable. El deseo sensual no surge por dos razones. Una es la falta de práctica. Eso quiere decir aún no experimentado. La otra es no tener un objeto agradable. Eso quiere decir no tener una causa. El deseo sensual no surge porque no ha sido experimentado, o porque no hay una causa para ello.

 

Atención de una manera impropia quiere decir poner atención a lo impermanente como permanente, al sufrimiento como felicidad, a la impersonalidad como personalidad, a lo desagradable como agradable. Esto es poner atención de una manera impropia. Esto es lo que hemos estado llamando incorrecta atención o incorrecta consideración. La incorrecta consideración es considerar lo impermanente como permanente, el dolor como placer, lo insustancial como substancial y lo desagradable como agradable. Poner atención de una manera apropiada significa lo opuesto –poner atención a lo impermanente como impermanente, al sufrimiento como sufrimiento, a lo insustancial como substancial y a lo desagradable como desagradable. Cuando una persona tiene correcta consideración puede evitar tener estados insanos (akusala) o que las impurezas surjan en su mente.

 

No obstante se dice que el objeto agradable es la causa del surgimiento del deseo sensual y el objeto desagradable es la causa del no-surgimiento del deseo sensual, la atención apropiada o la atención no apropiada parece ser la clave. Cuando uno encuentra un objeto agradable o un objeto desagradable, si tiene una atención apropiada, si tiene una atención sabia, entonces el deseo sensual no surgirá. Si tiene una atención inapropiada, una atención incorrecta, entonces tendrá deseo sensual y otras impurezas.

 

La falta de práctica o la falta de experiencia debe ser entendida como ocasionada por la realización de los deberes, etc. El comentario explica que la falta de experiencia, que es deseo sensual no surgiendo en una persona se debe a la realización de deberes, etc. Realmente no hay oportunidad para que un deseo sensual surja en algunos bhikkhus (monjes) mientras se realicen deberes de la manera antes dicha. Por medio de la realización de deberes o tareas, el deseo sensual se abandona. El bhikkhu, habiendo abandonado de este modo el deseo sensual, se libera del ciclo de las impurezas y obtiene la santidad como es el caso de Milakkhatissa Thera.[1]

 

El comentario da diferentes razones para el abandono de las impurezas. Aquí abandono quiere decir controlarlas, no dejándolas surgir a la superficie. Abandono, aquí no quiere decir la total erradicación, sino solamente ponerlos fuera.

 

Una de las razones del porque estas impurezas pueden ser puestas fuera o abandonadas por algún tiempo es debido a que un bhikkhu está realizando sus tareas. La historia del Milakkhatissa Thera se da como un ejemplo. Si ustedes no recuerdan los nombres de las personas o lugares, no se preocupen. Milakkhatissa nació en una familia de cazadores cerca de Gamendavala-mahavihara en la región de Rohana, el lugar donde los bhikkhus hacía sus rondas para conseguir alimento. Ese lugar estaba en Sri Lanka. Habiendo alcanzado la pubertad, se casó. Él pensó, “siempre mantendré a los hijos y a la esposa.” Puso 100 trampas, arregló 100 lazos y colocó 100 cepos. De esta manera él hizo mucho mal. Tomando fuego y sal de su casa, fue al bosque y mató al venado que había atrapado y se comió la carne que estaba asada por el rescoldo.

 

Estando muy sediento, fue dentro del Gamendavala-mahavihara, un monasterio grande, pero no obtuvo suficiente agua para apagar su sed aunque había 10 jarras en el sitio del agua. Así es que reflexionó: “Cómo es posible que en un lugar tan grande, con tal número de bhikkhus, no hay agua para mitigar a aquellos que tienen sed”.

 

Al oír sus palabras el Thera Culapindipatikatissa, un monje, fue hacía él, pero al ver que las 10 jarras, en el sitio del agua, estaban llenas pensó, “Este hombre debe ser un fantasma aunque esté vivo”. El monje levantó la jarra y derramó agua en sus manos diciendo, “Devoto si tienes sed, bebe agua”. Como resultado de sus fechorías toda el agua que bebió se evaporó como si fuera derramada a una jarra candente.

 

Él bebió el agua de todas las jarras pero su sed no se apagó. Debido a que había realizado mucha malas acciones, él estaba obteniendo los resultados de éstas en esa misma vida.

 

Entonces el Thera le dijo, “Devoto, has hecho una fechoría tan clara que aun ahora te has convertido en un fantasma. ¿Cuál será el resultado?” Eso quiere decir, qué pasará si mueres de esta vida.

 

Al oír las palabras del Thera, él se arrepintió. Él reverenció al Thera, destruyó las trampas, etc. Y fue a su casa con gran prisa. Miró a los niños y a su esposa, destruyó los instrumentos de cacería, dejó libres a los pájaros y venados del bosque. Entonces se acercó al Thera y pidió su ordenación.

 

“Difícil es la vida ascética. ¿Devoto, cómo llevarás a cabo la vida ascética?” Le preguntó el Thera. Él respondió, “Venerable Señor, habiendo visto tal condición por mí mismo, como no debería tomar la vida de un bhikkhu”.

 

El Thera le dio la meditación ‘tacapañcaka’ que quiere decir la contemplación de las cinco partes del cuerpo –pelo de la cabeza, pelo del cuerpo, uñas, dientes y piel. Era una tradición que esta meditación se diera a la persona que viniera a ordenarse como novicio. Mientras le cortaban el pelo, el monje enseñó esta meditación al candidato. Así que el Thera le dio la meditación ‘tacapañcaka’ y lo ordenó novicio.

 

El novicio, regocijándose al realizar sus tareas, aprendió las palabras de Buddha. Un día él oyó este pasaje del Devaduda Sutta, el discurso sobre los mensajeros de la muerte: “Bhikkhus, los guardianes del infierno arrojaron a ese malhechor otra vez al gran infierno”. Después él dijo, “¿Otra vez ellos arrojaron a tal ser que ha sufrido una gran cantidad de dolor dentro del gran infierno?”

 

“Sí, novicio, muy grande en verdad es el gran infierno”, respondió el Thera.

 

“Venerable señor, ¿es posible ver el gran infierno?” preguntó el novicio.

 

“Difícil es verlo. Te mostraré una cosa para hacer una semblanza del hecho” dijo el Thera. Entonces le pido que convocara a los otros novicios.

 

“Hagan un montón de leña verde sobre las rocas”. Eso quiere decir madera mojada. Así es que el Thera les pidió hacer un montón de leña mojada sobre las rocas. Hizo que lo hicieran todos juntos. El Thera, aún, mientras estaba sentado ejercitó sus poderes psíquicos. Tomó del gran infierno una pequeña partícula de fuego, del tamaño de una luciérnaga o un gusano brillante y lo arrojó al montón de leña, mientras la miraba. Tan pronto como la partícula de fuego cayó al montón éste se quemó en cenizas. Tan poderoso fue el fuego del infierno que quemó el montón de leña en un instante.

 

Viendo esto el monje novicio preguntó, “Venerable Señor, ¿cuántos deberes hay en esta Orden? Deber, aquí quiere decir responsabilidad. Cualquiera que se adhiera a la Orden hace esta pregunta “¿Cuántos deberes o responsabilidades hay para un monje?

 

“Querido, existe la tarea de practicar la meditación introspectiva (vipassana) y la tarea de aprender los textos”. Existen dos responsabilidades para los monjes. Una es practicar meditación y la otra el estudio de las enseñanzas de Buddha, o sea estudiar los textos.

 

“Venerable Señor, aprender los textos es el trabajo de uno que tiene la capacidad de hacerlo, pero mi confianza se basa porque he visto el sufrimiento. Tomaré la tarea de practicar vipassana. Por favor dame el objeto de meditación”. Reverenció al Thera y se sentó.

 

El Thera pensó, “Este bhikkhu es respetuoso” y enfatizando la importancia de las tareas, le dio una plática sobre meditación. “Los monjes tienen muchas tareas que hacer, que realizar. Tienen tareas que realizar para sus maestros, para sus alumnos, cuando van fuera a buscar comida, cuando están en el monasterio, cuando van de viaje, en el refectorio, incluso en el baño. Así es que hay muchas tareas. Este monje recién ordenado era afecto a todas las tareas. El Thera pensó, “Este bhikkhu es excelente” y enfatizando la importancia de las tareas le dio una plática sobre meditación.

 

El bhikkhu tomó la meditación, practicó vipassana y también cumplió con las tareas. Practicó meditación e hizo diferentes tareas. Un día él realizó sus tareas en el Cittalapabbata Vihara, otro monasterio. Otro día realizó sus tareas en el Gamendavala-mahavihara. Él realizó sus tareas como de monje en un monasterio un día, en otro monasterio el siguiente día y en otro monasterio al día siguiente.

 

Sintiendo que estaba flojo para realizar sus tareas debido a su somnolencia, él mojó un atado de paja y la puso sobre su cabeza y sumergió los pies en el agua. Tenía miedo de dormirse. Para mantenerse despierto se puso un atado de paja mojada sobre su cabeza y puso sus pies en el agua.

 

Un día después de realizar sus tareas en el Cittalapabbata Vihara durante dos vigilias de la noche, cerca del amanecer, cuando trató de evitar el sueño, poniéndose el atado de paja mojada sobre su cabeza, él escuchó a un novicio en la loma de la colina este, recitando el Arunavati Sutta: “Haz esfuerzo en la tranquilidad y la introspección... Esfuérzate duro, pon energía en las enseñanzas del Buddha. De esta manera destruirás el ejército de la muerte, como un elefante destruye una cabaña de juncos. Aquel que es cuidadoso en este Dhamma-Vinaya (Dhamma–Vinaya quiere decir las enseñanzas del Buddha) abandonará la rueda de renacimientos y pondrá un fin al sufrimiento”. Él escuchó esta recitación del Arunavati Sutta.

 

Entonces él pensó: “Este Sutta debe de haber sido impartido por el Buddha para un bhikkhu tan vigoroso como yo”. Teniendo el deleite (piti), él realizó jhana. Tomándola como base, se estableció en la fruición del no retorno (anagami). Y después hizo un exitoso esfuerzo y obtuvo la fruición del estado de Arahant junto con los cuatro conocimientos analíticos.

 

Aun en el momento de su Parinibbana, su muerte, deseando revelar ese suceso, pronunció lo siguiente: “Poniéndome el atado de paja mojada sobre la cabeza, caminé. Obtuve el tercer grado. No tengo ninguna duda de esto. De esta manera en tal persona las impurezas fueron abandonadas por medio de la realización de las tareas”.

 

Mientras un monje está realizando sus tareas no tiene oportunidad de tener pensamientos sensuales. No tiene la oportunidad de mirar un objeto deseable o placentero como placentero. Así es que mientras hace sus deberes, el deseo sensual y otras impurezas no llegan a su mente. Las impurezas están apaciguadas o detenidas, están controladas. Permanecen controladas mientras esa persona practica la meditación y se convierte en un Arahant. Las impurezas permanecieron controladas desde el momento que comenzó sus deberes hasta que obtuvo la condición de Arahant.

 

De esta manera las impurezas pueden ser controladas, pueden ser abandonadas por medio de la realización de los deberes, por medio de estar ocupado con la realización de los deberes.

 

No hay oportunidad para que las impurezas surjan en algunos bhikkhus mientras aprenden, recitan, enseñan, predican y explican los textos. Esto significa que las impurezas pueden ser abandonadas o puestas a un lado por medio de estar comprometido en aprender, en estudiar. Cuando se estudia, cuando se aprenden los textos, no hay oportunidad para que surja el deseo sensual en el monje. No hay oportunidad para que las impurezas surjan en algunos bhikkhus mientras están aprendiendo, recitando, enseñando, predicando los textos. Entonces, las impurezas se abandonan por medio del aprendizaje de los textos.

 

El bhikkhu habiendo abandonado las impurezas, se libera de la rueda de renacimientos y obtiene la fruición del estado de Arahant como es el caso de Maliyadeva Thera.[2] En la tercera estación de lluvias como bhikkhu (esto quiere decir, cuando él había pasado tres estaciones de lluvia, después de volverse monje) aprendió los textos en Mandalarama Mahavihara en el pueblo de Kalla y también practicó vipassana. Así es que hizo ambas cosas. Él aprendió los textos y también practicó la meditación vipassana.

 

Un día mientras estaba saliendo le preguntaron, “¿Hijo, en que pueblo vives?” Él dijo, “Devota, estoy aprendiendo los textos en el Mandalarama Mahavihara”. “Si es así hijo, mientras tú aprendes los textos por favor siempre toma tus alimentos aquí”, dijo la mujer laica. La persona que hizo la pregunta era una mujer laica. Ella preguntó en que poblado o cerca de que poblado el monje estaba residiendo. Él le dijo que estaba aprendiendo los textos en cierto monasterio, el Mandalarama Vihara. Entonces la mujer laica lo invitó a tomar sus alimentos a su casa todos los días. Él aceptó la invitación e tomó regularmente sus alimentos allí. Después de la comida como agradecimiento, él pronunciaba dos líneas, “¡Que usted esté feliz! ¡Que usted esté libre de sufrimiento!” Así es que él nada más decía estas dos líneas y se iba.

 

Durante los tres meses de lluvia él deseando hacerle a ella un gran favor veneró el arroz que ella había ofrecido erradicando todas sus impurezas mentales y obtuvo la fruición del estado de Arahant junto con los cuatro conocimientos analíticos, al final de la estación de lluvias cuando se lleva a cabo la ceremonia conocida como Pavarana.

 

Él quiso hacer un gran favor a la mujer laica, así es que practicó meditación y se convirtió en Arahant al final de la estación de lluvias. Al final de esta estación hay una ceremonia llamada Pavarana donde los monjes se invitan unos a otros a señalar lo que han hecho mal, si es que han hecho algo malo.

 

El monje residente más antiguo dijo, “Mi querido Mahadeva, habrá una gran concentración de gente hoy en el monasterio. Concédeles el regalo del Dhamma”.

 

El thera así lo hizo.

 

La gente se reunió en el monasterio para reverenciar a los monjes y para verlos invitándose unos a otros. Así es que el monje residente de ese monasterio le dijo a ese monje que habría una gran reunión y que él debía darles una plática sobre el Dhamma

 

Los novicios jóvenes sugirieron a la mujer laica, “su hijo dará un discurso religioso hoy. Vaya al monasterio a escucharlo”. Ella dijo “Hijos, no todos los bhikkhus saben dar los discursos religiosos. Durante tanto tiempo dando discursos religiosos mi hijo pronunció solamente dos líneas de este modo: ¡Que usted esté feliz! ¡Que usted esté libre del sufrimiento! Por favor no se burlen de él”.

 

Así es que la mujer laica pensó que los novicios se estaban burlando de su monje, porque creía que el monje no podría dar una plática religiosa. Cuando él quiso decir algo solamente dijo esas dos oraciones “¡Que usted esté feliz! ¡Que usted esté libre del sufrimiento!” Así que ella les pidió que no se burlaran de él.

 

Entonces ellos dijeron “Devota, por favor que no te importe si él sabe o no. Ve al monasterio y escucha el Dhamma”.

 

Llevando flores y ungüentos la mujer laica reverenció a los monjes y se sentó a un lado de la congregación para escuchar el Dhamma.

 

El maestro de día y el recitador de los Textos Pali supieron cual era su turno y se levantaron de sus asientos. Entonces Thera Maliyadeva sentado en el asiento del predicador, sosteniendo un maravilloso abanico dio una serie de pláticas acerca del Dhamma. Es la costumbre que los predicadores sostengan un abanico enfrente de ellos. En Birmania es un abanico muy grande. Se pueden cubrir así mismos con el abanico, así es que no ven a la audiencia.

 

El monje pensó, “He expresado gratitud a la devota durante los últimos tres meses con dos líneas –¡Que usted esté feliz! ¡Que usted esté libre de sufrimiento! Hoy explicaré el significado de estas dos líneas en consulta con el Tipitaka”. Echó a andar el Dhamma y continuó toda la noche. Ahora él era un Arahant y podía hablar mucho. Al amanecer, al final del discurso religioso, la devota laica obtuvo la fruición de Sotapanna. Así es que se convirtió en una Sotapanna mientras escuchaba la plática del Dhamma de su monje. Este monje erradicó las impurezas por medio del aprendizaje de los textos.

 

Ahora tenemos otra historia. En ese gran monasterio, otro Thera llamado Tissabhuti[3] estaba aprendiendo el Vinaya (canasta de la disciplina monástica). A la hora de hacer su ronda por comida, fue al pueblo y miró un objeto del sexo opuesto. Eso quiere decir que miró a una mujer. El deseo sensual surgió en él. No movió su pie del lugar donde estaba parado. Él derramó el arroz de su plato al plato de su acompañante novicio. Si este pensamiento se desarrolla me causará un hundimiento profundo en los cuatro niveles de miseria. Eso significa en los cuatro estados de sufrimiento. Regresó de ahí y fue hacía su maestro. Le reverenció y se sentó a un lado y dijo: “Tengo una enfermedad. Si soy capaz de curarla, regresaré. De otra manera no regresaré. Debe considerarme y ponerme aparte el día de estudio y la noche de estudio, y no la mañana de estudio”. Habiendo dicho así, fue con Mahasangharakkhita Thera. Así es que fue con otro Thera.

 

El Thera estaba haciendo las paredes de su propia cabaña de techo de palma. Aun sin mirarlo le dijo, “Querido, mantén tus platos y ropa en orden”. Así es que fue con ese Thera, el Thera que estaba construyendo la pared de su cabaña. El Thera ni siquiera lo miró, pero dijo, “mantén tus platos y tu ropa en orden”.

 

“Venerable señor, tengo una enfermedad. Si usted puede curármela, mantendré mis platos y ropa en orden”.

 

“Querido mío has venido con aquel que puede curar la enfermedad. Manténlos en orden”, dijo el Thera.

 

El obediente bhikkhu pensó, “Nuestro maestro no diría nada como esto si no lo supiera”. Él mantuvo los platos y la ropa en orden, realizó sus deberes para el Thera, le hizo reverencias y se sentó a un lado.

 

El Thera sabiendo que el bhikkhu era de temperamento sensual le dio la meditación sobre un objeto desagradable. Eso quiere decir que le dio la meditación sobre un cadáver como objeto de meditación.

 

Él se paró, puso el plato y su ropa sobre sus hombros e hizo reverencia al Thera una y otra vez.

 

Entonces el Thera preguntó, “¿Por qué Mahabhuti muestras tanto respeto?”

 

“Venerable señor, si soy capaz de hacer mi trabajo, será bueno. Si no ésta será mi última reverencia”, él dijo.

 

Su enfermedad era enamorarse de esa mujer que él vio. Si él podía curar esa enfermedad sería bueno, Si no ésta sería su última reverencia al Thera.

 

“Anda, querido Mahabhuti, para un tan enérgico hijo de una buena familia, jhana, o introspección (vipassana), o sendero (magga), o fruición (phala) no es difícil. Para una persona como tu jhana, vipassana, magga, phala o cualquier cosa no es difícil”.

 

Después de escuchar las palabras del Thera y reverenciarlo, él fue al pie del frondoso arbusto Sepanni. Es un tipo de árbol. Fue al pie del frondoso Sepanni que vio cuando iba. Sentándose con las piernas cruzadas tomó la meditación de un objeto desagradable como base, desarrolló la introspección y obtuvo la fruición del estado de Arahant y completó la enseñanza del Vinaya al amanecer. Él estaba aprendiendo y mantuvo las impurezas fuera de la mente por algún tiempo. Pero cuando fue al pueblo y vio a una mujer el deseo sensual surgió en él. Así es que practicó meditación y se convirtió en un Arahant. En tales personas las impurezas son abandonadas por medio del aprendizaje de los textos. Así es que las impurezas pueden mantenerse controladas por medio del estudio, el aprendizaje.

 

Muchos estudiantes tienen la misma experiencia. Cuando están verdaderamente interesados en estudiar o aprender, en obtener un título, no piensan mucho en los placeres sensuales. Ellos los pueden apartar para después.

 

En algunos bhikkhus por medio de la práctica del ascetismo no hay oportunidad para que surjan las impurezas. Existen trece formas de prácticas ascéticas, no acostarse, tener sólo tres túnicas, salir por comida todos los días, comer una sola vez al día, etcétera. Cuando un monje está realizando estas prácticas ascéticas, no existe la oportunidad de que surjan las impurezas.

 

Habiendo erradicado de esta manera las impurezas y liberándose de la rueda de renacimientos, obtiene el fruto del estado de Arahant como es el caso de Gamantapabbharavasi Mahasivathera.[4] El Thera viviendo en el Tissa Mahavihara, un monasterio grande en un pueblo grande enseñó a 18 grupos el Tipitaka, por lo que se refiere a su significado en la Lengua Pali. Dieciocho grupos significa dieciocho grupos de monjes. Fue un gran maestro.

 

Dependiendo de las instrucciones del Thera (eso quiere decir siguiendo las instrucciones del Thera) 60,000 Bhikkhus alcanzaron el estado de Arahant. Así es que tuvo 60,000 Arahants como alumnos.

Un bhikkhu, entre ellos, se sintió muy feliz acerca de su realización del Dhamma y pensó, “¿Existe algún deleite de este tipo en nuestro maestro?” Esto significa que uno de los alumnos que se convirtió en Arahant estaba satisfecho consigo mismo porque había llegado a la condición de Arhant. Por lo tanto investigó si el maestro también era una Arahant.

 

Reflexionando supo que el Thera estaba aún en el estado de una persona mundana, un puthujjana, mientras había tantos como 60,000 monjes que habían obtenido la condición de Arahant siguiendo su consejo.

 

Reflexionando supo que el Thera aún estaba en el estado de una persona mundana y pensó: “Voy a hacer que el Thera se inquiete por algunos medios”. Él salió de su morada hacía donde estaba el Thera. Lo reverenció, realizó sus deberes y se sentó a su lado.

 

El maestro preguntó: “Mi querido Pindapatika, ¿por qué has venido aquí?”

 

“Venerable señor, he venido aquí con el pensamiento de que si usted me permite, yo quisiera aprender algo del Dhamma”.

 

“Querido mío, hay muchas personas aprendiendo aquí. No habrá oportunidad para que tú aprendas”. Así es que el Thera dijo que no podía darle la oportunidad de aprender porque había muchas personas aprendiendo con él.

 

Siendo incapaz de obtener la oportunidad de aprender durante el día o por la noche, él dijo, “Venerable señor, si no hay tal oportunidad, ¿cómo puede la muerte obtener la oportunidad?” El Thera quería enseñar una la lección al gran maestro. Él pidió una oportunidad de aprender, pero no pudo tener una cita durante todo el día y la noche. Así es que al final dijo, “Venerable señor, si no hay tal oportunidad, ¿cómo puede la muerte obtener la oportunidad?” Esto significa: ¿Cómo usted puede tener la oportunidad de reflexionar en la muerte si está tan ocupado todo el tiempo? No obstante es el apoyo de otros monjes, no es un apoyo para usted mismo. Él quiso decir eso.

 

Entonces el maestro pensó, “Este bhikkhu no ha venido aquí para aprender. En realidad ha venido aquí a inquietarme”.

 

“Venerable señor, un bhikkhu ciertamente debería ser como yo”. Lo reverenció, se levantó hacía el cielo azul cristalino y se fue. Así es que después de enseñar al maestro una lección, el monje se fue volando a través del cielo.

 

Desde el tiempo de su partida el maestro estando inquieto enseñó pali durante el día y en la noche mantuvo su túnica y su plato al lado de su mano. Eso quiere decir que mantuvo su túnica y su plato cerca de él. Él los tomó y descendió junto con el bhikkhu que aprendió pali al amanecer y bajó. Él observaba totalmente las 13 prácticas ascéticas. Fue al monasterio en el valle cerca del pueblo, lo limpió, levantó la cama y pensó “No extenderé mis miembros”. Eso quiere decir no me acostaré en la cama hasta que haya alcanzado el estado de Arahant. Con tal firme determinación caminó para arriba y para abajo meditando, esforzándose con diligencia. “Hoy alcanzaré el estado de Arahant, hoy alcanzaré el estado de Arahant”, así llegó el tiempo de la ceremonia de invitación (Pavarana). Así es que pensó que obtendría el estado de Arahant en unos días. Pero no, el tiempo de Pavarana, el fin del retiro de lluvias vino. Acercándose el tiempo de Pavarana se sintió muy cansado con el pensamiento: “Estoy por abandonar el estado mundano y hacer el Visuddhi Pavarana”. ‘Visuddhi Pavarana’ quiere decir asistir a la ceremonia de Pavarana como un Arahant, como una persona libre de las impurezas mentales.

 

Siendo incapaz de obtener el Sendero y la Fruición para el tiempo de Pavarana él dijo, “Aún una persona como yo enérgicamente contemplando con el conocimiento de vipassana no obtiene (el estado de Arahant). De veras difícil de obtener es este estado de Arahant”. Diciendo esto de esta manera mantuvo una práctica constante en las posturas de parado y caminando. Mantuvo solamente dos posturas –parado y caminando. Observó el Dhamma de un bhikkhu durante treinta estaciones de lluvia y en medio de la ceremonia de Pavarana miró a la luna llena considerando: “¿Qué es más pura la luna llena o mi conducta moral? Allí aparece el signo del conejo en la luna (eso quiere decir que hay una mancha en la luna) mientras que mi conducta moral, desde mi ordenación como bhikkhu hasta ahora, no hay una sola mancha tan grande como un lunar y ni aun una mancha tan pequeña como una espinilla”. Contemplando en la pureza de su conducta moral se sintió muy complacido. Se sintió regocijado (piti). Cuando sabiduría estuvo completamente desarrollada, abandonó el deleite (piti) y obtuvo el estado de Arahant junto con los cuatro conocimientos analíticos.

 

Él se convirtió en Arahant. Pensó que llegaría a ser Arahant en unos cuantos días pero tuvo que practicar durante treinta estaciones de lluvia. Durante treinta años practicó meditación. Solamente en el año treinta obtuvo el estado de Arahant. Cuando estaba a punto de llegar a ser un Arahant, él miró a la luna y pensó para sí mismo cuál es más pura la luna llena o mi conducta moral, porque él había mantenido su conducta moral muy pura. Así es que él dijo: “Ahí aparece el signo del conejo en la luna mientras que mi conducta moral, desde mi ordenación como bhikkhu hasta ahora no tiene mancha ni tan grande como un lunar ni tan siquiera tan pequeña como una espinilla”. Cuando contempló la pureza de su moral estaba muy contento y muy complacido. Él tuvo regocijo (piti). Después él abandonó el regocijo. Eso quiere decir que registró el regocijo (regocijo, regocijo, regocijo) y lo sobrepasó. Él abandonó el regocijo, quiere decir que lo sobrepasó estando muy atento de mismo. Obtuvo el estado de Arahant junto con los cuatro conocimientos analíticos. En tal persona las impurezas son abandonadas como han sido abandonadas por medio de las prácticas ascéticas. Así es que él primero practicó las prácticas ascéticas y después practicó Viapassana y llegó a ser un Arahant.

 

No hay impurezas que surjan en algunos bhikkhus que moran en la primera jhana, etc., en la manera dicha. Las impurezas ya han sido abandonadas por la obtención de samapatti. Eso quiere decir jhanas. Él entonces abandona las impurezs, liberándose de la rueda de renacimientos y obtiene el estado de Arahant como es el caso de Mahatissa Thera.[5] El Thera Mahatissa obtuvo los ocho logros a partir de su octavo año como bhikkkhu. Después de ocho años como bhikkhu él obtuvo los ocho logros. Eso quiere decir que él alcanzó las cuatro jhanas de la materia sutil (rupavacara) y las cuatro jhanas inmateriales (arupavacara); es decir todas las jhanas mundanas. Sin impurezas, pues éstas estaban ausentes debido a las jhanas, y por medio del aprendizaje y el cuestionamiento de los textos, habló acerca de Ariya Magga, el Noble Sendero. Cuando estaba en su sesentavo año como monje no se dio cuenta de que todavía era un ser ordinario.

 

Él obtuvo las jhanas. Aprendió las escrituras e hizo preguntas acerca de ellas. Habló acerca del Dhamma. Así es que pensó que había llegado a ser un Arahant. No se había dado cuenta que aún era un puthujjana, un ser ordinario.

 

Un día una compañía de bhikkhus del monasterio Tissa en el pueblo de Mahagama mandó un mensaje al Thera Dhammadinna. “Dhammadinna Thera, por favor venga e impártanos discurso religioso”. Dhammadinna Thera aceptó y pensó, “No tengo a un bhikkkhu más antiguo cerca de mí, pero Mahatissa Thera es mi instructor de meditación. Iré con ellos para hacerlo el jefe”.

 

Él acompañado de un grupo de bhikkhus fue a donde estaba el Thera, le hicieron sus deberes en su morada durante el día y lo sentaron a un lado. Así es que él fue a ver a su instructor de meditación quien aún era un puthujjana, mientras que él era un Arahant.

 

El Thera preguntó, “Dhammmadinna, ¿por qué vienes aquí después de tanto tiempo?”

 

“Sí, Venerable señor, bhikkhus del monasterio Tissa Mahavihara me enviaron un mensaje. Yo no quiero ir solo, así es que quisiera que usted me acompañara y venga conmigo. Y por eso vengo a usted”. Esto dijo el Venerable Dhammadinna.

 

Teniendo una conversación digna de recordar para toda la vida y desarrollarla, el Venerable Dhammadinna le preguntó al Thera, “¿Venerable señor, cuándo realizó este Dhamma?” Ellos tuvieron una plática. En esta plática el Thera pudo haberle dicho que era un Arahant cuando realmente no lo era.

 

Así es que Dhammadinna le preguntó, “¿Cuándo realizó este Dhamma?” Eso quiere decir cuándo alcanzó el estado de Arahant.

 

“Mi querido Dhammadinna, hace sesenta años”, contestó el Thera. Él pensó que era un Arahant desde hacía sesenta años debido a que no vio ninguna impureza surgir en su mente durante ese tiempo.

 

“Venerable señor, ¿puede disfrutar de los logros?” Eso quiere decir tiene usted jhanas, tiene los poderes sobrenaturales.

 

“Si yo puedo”, dijo el Thera

 

“Venerable señor, ¿puede crear un estanque?”

 

“Querido, no es una carga” respondió el Thera y creó un estanque enfrente de él.

 

Entonces él dijo “Venerable señor, por favor cree una mata de lotos en él”.

 

El Thera hizo eso también.

 

“Ahora Venerable señor, por favor muestre una flor grande en la mata de lotos”, él pidió.

 

El Thera mostró eso también. Así es que lo que Dhammadinna pedía el maestro lo creaba por medio de sus poderes sobrenaturales.

 

“Por favor muéstreme la aparición de una muchacha de dieciséis años”, él pidió y el maestro mostró eso también. Entonces Dhammadinna pidió al maestro que por favor pusiera atención una y otra vez, como un objeto placentero.

 

El Thera mientras miraba a la imagen creada por él descubrió que en él había surgido deseo. El deseo sensual surgió en él por la imagen creada por él mismo. Entonces él supo que aún estaba en el estado mundano.

 

Entonces, él dijo, “Virtuoso, que usted sea mi guía”. Así diciendo se sentó en cuclillas cerca del alumno. Así que se sentó al pie del alumno en cuclillas y dijo, “Que usted sea mi guía”.

 

“Venerable señor, yo vine aquí con ese propósito solamente”, dijo el Venerable Dhammadinna. Y lo hizo reflexionar en un objeto desagradable (asubha), como un cadáver. Le mostró la meditación y salió para dejar al Thera que tenga la oportunidad de completarla. Inmediatamente después que el Venerable Dhammadinna se había ido de ese lugar, el Mahathera quien ya había reflexionado acerca de las cosas condicionadas obtuvo el estado de Arahant junto con los cuatro conocimientos analíticos. Se convirtió en un Arahant en un tiempo muy corto.

 

“El Venerable Dhammadinna haciendo jefe de la Sangha a Mahathissa Thera fue al monasterio de Tissa y dio el discurso religioso. En tal bhikkhu las impurezas son abandonadas como habían sido abandonadas por medio de samapatti, por medio de jhanas”. Así es que si uno obtiene jhanas uno puede abandonar las impurezas por algún tiempo. Aquí permanecieron abandonadas, en esta historia, hasta que el Thera se encontró con el Venerable Dhammadinna y después alcanzó el estado de Arahant.

 

No hay oportunidad para las impurezas de surgir en algunos bhikkhus mientras contemplan con el conocimiento de vipassana. Las impurezas han sido abandonadas por medio de la meditación vipassana. De esta manera, al abandonar las impurezas, se libera de la rueda de renacimientos y obtiene el estado de Arahant.

 

Es como los sesenta bhikkhus quienes ardientemente contemplaban mediante la meditación vipassana en el tiempo de Buddha. Practicando vipassana también las impurezas se pueden controlar. Esos bhikkhus habiendo tomado la meditación del Buddha entraron a un gruta tranquila y desarrollaron el conocimiento de vipassana. Como no hubo surgimiento de las impurezas durante la meditación vipassana pensaron que habían alcanzado el Sendero y la Fruición. Así es que ya no se esforzaron más por el Sendero y la Fruición. Eso quiere decir que pensaron que habían obtenido el Sendero y la Fruición. Pensaron que se habían iluminado.

 

Ellos, entonces, fueron hacía el Buddha con el pensamiento, “Vamos a decir a Buddha que hemos tenido el logro, de que nos hemos iluminado”.

 

Antes de que hubieran llegado, el Buddha dijo al Venerable Ananda, “Ananda, aquello que están practicando meditación vendrán a verme hoy. No les de permiso de que me vean, sino que los envía al cementerio a desarrollar la meditación sobre un cadáver fresco”.

 

Cuando llegaron, Ananda les dijo lo que Buddha había dicho.

 

Entonces ellos pensaron, “El Tathagata nunca habla sin sabiduría. En verdad debe haber alguna razón”. Fueron al cementerio. Mientras miraban al cadáver fresco, el deseo surgió en ellos. Y pensaron, “El Completamente Iluminado, de verdad, debe haber previsto esto”. Sintieron un sentido de urgencia y se esforzaron para desarrollar la meditación que ha sido practicada ya desde el comienzo. Cuando ellos vieron el cadáver y el deseo surgir, comprendieron que no eran Arahants. Ellos se inquietaron y practicaron la meditación.

 

El Buddha comprendiendo que ellos estaban ahora contemplando con la penetración de vipassana, sentado en el cuarto perfumado, pronunció el siguiente verso: “Como calabazas desechadas en otoño son esos huesos grises, ¿qué placer hay en mirarlos?”[6] Al final del verso ellos obtuvieron el estado de Arahant. Para tales bhikkhus las impurezas son completamente abandonadas como ya habían sido por medio de la penetración de vipassana.

 

No hay oportunidad para que las impurezas surjan en algún bhikkhu que esté realizando trabajo nuevo. Eso significa trabajo para hacer en el monasterio. Las impurezas son abandonadas por medio de la realización del trabajo nuevo. Él abandona las impurezas y se libera de la rueda de renacimientos y obtiene el estado de Arahant como es el caso del Venerable Cittalapabbatatissa Thera.[7]

 

Se dice que la infelicidad surgió en él a la octava estación de lluvia desde su ordenación. Infelicidad aquí quiere decir tedio, deseo de volver a la vida laica. Siendo incapaz de desahacerse de esta infelicidad, lavó y tiñó su túnica, horneó su plato, se rasuró su cabeza y reverenció a su preceptor.

 

El maestro dijo, “¿Por qué Mahatissa sientes tedio?” Mahatissa respondió, “Venerable señor, el tedio surgió en mi y soy incapaz de desahacerme de él”. Eso quiere decir que él quería regresar a la vida laica.

 

El maestro reflexionando sobre su disposición innata vio su condición de sufrimiento para obtener el estado de Arahant. Con compasión le dijo “Nos estamos volviendo viejos. Por favor haz una cabaña para nosotros”. Él dijo esto para salvarlo del deseo de volver a la vida laica. Así es que le dio algo para ocupar su mente.

 

Él respondió, “Venerable señor, haré lo que usted dice”. Y reverenció al Thera. Buscó un lugar adecuado y pensó “Es posible hacer una cabaña aquí”. Llenó el lugar con leña, lo quemó, lo limpió, rodeó el lugar con ladrillos para las paredes, puso ventanas y puertas, y con una pared bien construida y espacio para caminar, completó el lugar.

 

Habiendo dejado el lugar, fue hacía el Thera y dijo, “Venerable señor, el trabajo de la cabaña se ha completado. Por favor viva en ella”.

 

El Thera respondió, “Querido, tú has hecho este trabajo con dificultad. Por hoy día tú solo puedes vivir en la cabaña”.

 

Aceptó diciendo, “Sí, Venerable señor”. Y después de reverenciar al Thera, lavó sus pies, entró en la cabaña, se sentó con las piernas cruzadas y después reflexionó en su trabajo terminado.

 

Él pensó, “He hecho un buen trabajo manual para mi preceptor”. En él surgió regocijo (piti). Él lo abandonó y contempló con el conocimiento de vipassana y obtuvo la más alta fruición, el estado de Arahant. Así es que tuvo regocijo y lo abandonó o lo sobrepasó y alcanzó el estado de Arahant.

 

En tal bhikkhu las impurezas son completamente abandonadas como ya habían sido abandonadas al realizar el trabajo nuevo. Así es que ocupándose uno con trabajo que hacer en el monasterio, como trabajo de reparación o construcción, o de limpieza, se pueden poner estas impurezas fuera de la mente.

 

Más aún, algún bhikkhu que viene del mundo de Brahma es puro. Esta persona ha sido un Brahma y después renació como ser humano. Tales personas son puras. Ya que no han tenido el hábito de la indulgencia en los placeres sensuales en su existencia anterior, no hay oportunidad para que las impurezas surjan en él. Las impurezas son abandonadas durante su existencia. Habiendo abandonado las impurezas, se libera de la rueda de renacimientos y obtiene el estado de Arahant como es el caso del Venerable Mahakassapa.

 

El Venerable Mahakassapa era uno de los principales discípulos del Buddha. El Venerable Mahakassapa no disfrutó de los placeres sensuales aun en su vida laica. Él abandonó su gran riqueza y se dedicó a la vida ascética. Habiendo renunciado a su vida mundana, se aproximó hacía Buddha. El Venerable Mahakassapa reverenció a Buddha. Recibió la ordenación de bhikkhu siguiendo las tres instrucciones.[8] En el octavo amanecer, en el octavo día, obtuvo el estado de Arahant junto con los cuatro conocimientos analíticos.

 

El Venerable Mahakassapa era un Brahma en su vida anterior. Cuando renació como ser humano, no quería entregarse a los placeres sensuales. Sus padres hicieron que se casara con una mujer. Se dice que no consumaron el matrimonio. Ellos sólo vivieron como hermano y hermana. Luego cuando surgió la oportunidad, se pusieron las túnicas ellos mismos y fueron en busca de maestros. Después el Venerable Mahakassapa conoció al Buddha. El Buddha fue a encontrar al Venerable Mahakassapa quien se convirtió en su discípulo. Más tarde se convirtió en un Arahant. Fue el primero entre aquellos que practicaban las prácticas ascéticas. En tal clase de bhikkhu que las impurezas son abandonadas como habían sido abandonados durante su existencia pasada.

 

Hay razones o causas para el abandono de las impurezas, no el total abandono, sino el abandono temporal. Éstas son las siguientes: (i) por realizar los deberes, (ii) por el estudio, (iii) por hacer prácticas ascéticas, (iv) por las jhanas, (v) por hacer trabajo en el monasterio. Éstas son las maneras de mantener las impurezas fuera de nosotros. Si en el presente uno no puede practicar la meditación vipassana, si uno no puede practicar ninguna meditación, pero si se hacen estas cosas, entonces sí es posible de controlar las impurezas para que no surjan durante algún tiempo. Pero hasta que no se alcanza la iluminación éstas regresaran cuando las circunstancias sean favorables.

 

El objeto placentero es una causa para el surgimiento del deseo sensual. El objeto desagradable es la causa para que no surja el deseo sensual. Cuando se mira a un objeto desagradable el deseo no puede surgir. Si algo surge, entonces es la aversión (dosa). Ésta surgirá cuando se ven objetos indeseables si uno no tiene una atención o reflexión correcta. Si tiene una atención o reflexión correcta, la aversión no surgirá aunque uno esté viendo un objeto desagradable. Así es que una atención correcta es la clave para evitar el surgimiento de las impurezas mentales cuando uno se encuentra tanto con un objeto deseable o un objeto indeseable.

 

Hubo muchas historias en esta plática. Las historias son acerca de monjes, pero uno puede aplicar algunas de ellas a la vida laica.

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* Plática por el Venerable U Silananda (29 de julio 1984). Traducción española por Patricia Burckle. Transcripción inglesa por Sarah E. Marks. Este material puede ser reproducido para uso personal, puede ser distribuido sólo en forma gratuita. ©CMBT 2000. Última revisión domingo 8 de octubre de 2000. Fondo Dhamma Dana.




[1] La historia de Milakkhatissa Thera se encuentra en el comentario del Anguttara Nikaya vol. i 27. Todas las referencias son a la edición del Sexto Concilio.

[2] Comentario del Anguttara Nikaya i 29.

[3] Comentario del Anguttara Nikaya i 30.

[4] Comentario del Anguttara Nikaya i 31.

[5] Comentario del Anguttara Nikaya i 32.

[6] Dhammapada verso 149.

[7] Comentario del Anguttara Nikaya i 34.

[8] Las tres instrucciones que el Buddha dio a Mahakassapa y que constituyeron su ordenación son las siguientes: (i) un intenso sentido de vergüenza y miedo de hacer mal debe estar presente hacia superiores, novicios y aquellos de rango intermedio en la Orden; (ii) cualquier enseñanza que conduce a lo bueno, debe ser escuchada atentamente, examinándola, reflexionando y absorbiéndola con todo el corazón; (iii) la atención en el cuerpo asociada con agrado no debe ser descuidada.