KÀØAYAKKHINÌVATTHU (4)*

 

 “Verdaderamente con enemistad nunca ...” Esta instrucción religiosa fue impartida por el Maestro cuando residía en (el monasterio de) Jetavana con referencia a una cierta mujer estéril.

 

           

Cuentan que un hijo de familia, a la muerte de su padre, se ocupó por sí solo de todas las tareas de su casa y del campo y de cuidar a su madre. Entonces, su madre le dijo: “Querido hijo, te traeré a una muchacha”. “Mamá, no digas esto, mientras yo viva me ocuparé de ti”. “Querido, nada más tú te encargas de las tareas de la casa y del campo. Por eso no me siento bien. Voy a traerla”. Él, se opuso una y otra vez, luego permaneció en silencio. La madre, deseosa de ir con una familia y traer a una muchacha, salió de la casa. Entonces, su hijo le preguntó “¿Con qué familia irás?” Cuando ella dijo “con tal familia”, el hijo se opuso y le indicó una familia de su agrado. Ella fue allí, pidió la muchacha, fijó un día, la llevó y la instaló en su casa. La muchacha era estéril.

 

Entonces, la madre dijo: “Hijo, tú me hiciste traer la muchacha de tu gusto. Y ella es estéril. Una familia sin hijos se agota; no se prolonga el linaje. Por lo tanto, traeré otra muchacha”. Aunque él le dijo: “es suficiente, mamá”, ella siguió hablando. La mujer estéril escuchó la conversación y pensó: “Los hijos no deben desobedecer la palabra de sus padres. Así, vendrá una mujer fértil y me reducirá a una esclava. ¿Y si yo traigo una muchacha de mi gusto?” Fue donde cierta familia y pidió una muchacha para ella, pero cuando vio que su petición no era cumplida: “¿Qué es lo que dices, querida?” Entonces suplicó: “Yo soy estéril. Una familia sin hijos se agota. Su hija, después de tener un hijo o una hija, será la ama de casa. Dénmela para mi amo”. Una vez que los convenció, la trajo y la instaló en la casa de su marido.

 

Después, ella pensó: “Si, esa muchacha tiene una criatura, ésta realmente será la ama de casa. Debo evitar que tenga un hijo”. Entonces, ella le dijo: “Querida, cuando quedes embarazada, debes informarme”. Ella aceptó diciendo: “Muy bien”. Cuando quedó embarazada, le informó. Entonces, la mujer estéril le daba siempre de comer a la otra una sopa de arroz. Luego, le dio una droga para expulsar con esa comida el hijo de su vientre. Ella abortó.

 

Cuando quedó embarazada por segunda vez también le informó. La otra mujer, por segunda vez, la hizo abortar. Las vecinas le preguntaron: “¿Tal vez, alguna rival te está perjudicando?” Cuando ella les informó este asunto, ellas dijeron: “Idiota, ¿Por qué lo haces? Ésa te da una droga para expulsar el hijo de tu vientre por miedo a tu supremacía. Por eso, tú abortas. No le informes de nuevo”. La tercera vez, no le informó.

 

Cuando la mujer estéril vio el vientre de la otra, le preguntó: “¿Por qué no me informaste de que estabas embarazada?” La mujer fértil dijo: “Tú me trajiste, me engañaste y me hiciste abortar dos veces. ¿Por qué debo informarte?” La mujer estéril pensó: “Ahora, estoy perdida”. Pero, aprovechando el descuido de la otra, cuando el hijo en su vientre ya había madurado, encontró la ocasión, preparó la droga y se la dio. Como la criatura ya había madurado, no pudo ser expulsado y se atoró a lo largo. Un dolor muy intenso tuvo lugar y su vida se vio en peligro.

 

La mujer fértil dijo: “Me has matado. Tú me trajiste y tú tres veces mataste a mis hijos. Ahora yo también perezco.” Después realizó la aspiración: “Después de que muera, que nazca como una ogresa[1] para que pueda comer a tus hijos”. Murió y renació en esa misma casa como una gata. El marido aferró a la mujer estéril: “Tú has destruido mi familia”. La aporreó bien con las manos y brazos. Por esta razón ella murió y renació allí mismo como una gallina.

 

En poco tiempo la gallina puso huevos. La gata vino y se comió los huevos. Una segunda y una tercera vez se los comió. La gallina pensó “Tres veces comió mis huevos, ahora desea comerme a mi”; realizó esta aspiración: “Después de muerta, que me sea concedido de comerla a ella con sus hijos”; murió y renació en un bosque como una pantera. La otra renació como una cierva. Cada vez que la cierva parió, la pantera vino y comió tres veces a sus hijos. La cierva pensó “Ésta comió mis hijos tres veces. Ahora me comerá a mi”; en el momento de morir realizó la aspiración: “Después de morir, que se me conceda comerme a ella junto con sus hijos”; y después de muerta renació como una ogresa. La pantera cuando murió renació en Sàvatthì como una hija de una buena familia.

 

La hija de buena familia (la mujer estéril) cuando creció fue a la casa de la familia de su marido en un poblado cercano a la puerta de la ciudad. Después dio luz a un hijo. La ogresa (la mujer fértil) fue a su casa bajo la apariencia de una amiga querida y preguntó: “¿Dónde está mi amiga?” “En su recámara, ha dado a luz”. “¿Ha dado a luz a un hijo o a una hija? La veré.” Después de entrar en su recámara, haciendo como si mirara al hijo, lo tomó, se lo comió y se fue. Una segunda vez, de nuevo, se comió a su hijo de esta manera. La tercera vez, cuando la mujer estaba pesada de vientre, se dirigió a su marido: “Querido, en este lugar una ogresa se ha comido a mis dos hijos y ha huido. Ahora daré a luz en la casa de mi familia”. Se fue a la casa de su familia y allí dio a luz.

 

En ese tiempo, la ogresa se había ido a cumplir con su tarea de sacar agua. Porque las ogresas de Vessavaäa[2] traen el agua del lago Anotatta pasándola de cabeza en cabeza. Después de cuatro o cinco meses ellas son liberadas de esta tarea. Muchas ogresas extenuadas llegan incluso a morir. Ella, en el preciso momento en que se liberó de su turno de sacar agua, fue rápidamente a la casa de la mujer y pregunto: “¿Dónde está mi amiga?” “Donde no la verás. A esta casa viene una ogresa que se come a sus recién nacidos. Por lo tanto, se fue a la casa de su familia”. La ogresa pensó: “A donde quiera que vaya, no se liberará de mi”, su mente instigada por la fuerza del odio, corrió hacia la ciudad.

 

La mujer –era el día de darle nombre a su hijo– bañó a su hijo, le puso un nombre y dijo: “Marido, ahora vamos a nuestra casa”. Tomó a su hijo y, en compañía de su marido anduvo por el camino que cruza el monasterio por el medio. Después le dio el hijo a su marido y se bañó en el estanque del monasterio. Cuando su marido se estaba bañando, salió del agua y, de pié mientras amamantaba a su hijo, vio venir a la ogresa y la reconoció. Gritando: “Marido, ven aprisa. Ésta es la ogresa. Ven aprisa. Ésta es la ogresa”. Esta, no esperó a que su marido llegara, giró y corrió hacia dentro del monasterio.

 

En esa ocasión el Maestro estaba impartiendo el Dhamma en el medio de la congregación. La mujer colocó su hijo a los pies del Tathàgata y dijo: “A ti te lo doy. Salva la vida de mi hijo”. La divinidad Sumana que residía arriba de la puerta de entrada del monasterio no permitió que la ogresa entrara. El Maestro le dijo a Ànanda: “Ànanda, vaya a llamar a esa ogresa”. El monje la llamó. La mujer dijo: “Venerable Señor, ahí viene”. El Maestro dijo “Que venga, no haga ruido”.

 

La ogresa vino y se detuvo. El Maestro dijo: “¿Por qué procedes así? Si ustedes no hubiesen venido a la presencia de un Buddha como yo, la enemistad entre ustedes hubiese durado un eón completo como entre las serpientes y las musarañas, como entre los cuervos y los búhos.[3] ¿Por qué al el enojo devuelven el enojo? La enemistad no se apacigua con la enemistad, sino con el amor”. Y pronunció este verso:

 

5. La enemistad, verdaderamente, nunca se apacigua con la enemistad en este mundo. Solamente con el amor se apacigua. Ésta es una ley eterna.

 

comentario del verso

 

Aquí “verdaderamente, con la enemistad nunca ...”, significa así como no es posible limpiar un lugar sucio lavándolo con la misma saliva, moco y basura que lo ensucia, ya que ese lugar se pondrá aún más sucio y mal oliente; de la misma manera, reprendiendo al que insulta, golpeando al que golpea, la enemistad con la enemistad no puede apaciguarse, sólo incrementarse. Por lo tanto, la enemistad[4] realmente en ninguna oportunidad se apacigua con la enemistad, más bien se incrementa. “Con el amor se apacigua”, significa así como la suciedad que consiste de saliva, etc., desaparece cuando se lava con agua limpia volviéndose así un lugar con buen olor y limpio; de la misma manera, con amor, con el ‘agua’ de la benevolencia[5] y la paciencia,[6] con correcta consideración[7] y reflexión, la enemistad se apacigua, se calma, desaparece. “Ésta es una ley eterna”, significa que la pacificación de la enemistad por medio del amor es una ley antigua,[8] es el camino andado por todos los Buddhas, los Paccekabuddhas[9] y los Arahants[10].

 

Al final del verso la ogresa se estableció en la delicia de entrar en la corriente. Y también el sermón fue beneficioso para aquellos congregados.

 

El Maestro le dijo a la mujer: “Déle su hijo a ella”. “Tengo miedo, Venerable Señor”. El Maestro dijo: “No tema, no hay peligro con ella”. La mujer le dio su hijo a la ogresa. La ogresa lo besó y después de abrazarlo se lo regresó a su madre y comenzó a llorar. Entonces, el Maestro le preguntó: “Cuál es tu problema?” “Venerable Señor, yo en el pasado me ganaba la vida de esta y otra manera, ahora, no podré llenar mi vientre. ¿Ahora, cómo sobreviviré?” Entonces, el Maestro la tranquilizó diciendo “no se preocupe” e instruyó a la mujer: “Llévela, que viva en su propia casa y aliméntela con la mejor comida”.

 

La mujer se la llevó, la instaló en la terraza posterior y la alimentó con la mejor comida. Ahora, en la época de golpear el grano, era como si la punta del palo de golpear le golpeara su cabeza. Ella se dirigió a su amiga: “En este lugar no puedo vivir, instálame en otra parte”. Aunque la instalaron en la sala del herramientas (musalasàlà), en el pozo de agua (udakacàti), en la chimenea (uddhane), en el techo de la alacena (nibbakosa), en la pila de la basura (saækàrakùåa), en la puerta del poblado, ella rechazó todos estos lugares diciendo: “Aquí es como si el palo me golpeara la cabeza; aquí los niños traen agua sucia; aquí los perros duermen, aquí los niños hacen sus necesidades; aquí arrojan la basura, aquí practican al tiro al blanco”. Entonces, la instalaron en un lugar aislado fuera del poblado adonde la alimentaban con la mejor comida.

 

Esa ogresa pensó así: “Esta amiga mía me ha ayudado mucho; haré algo a cambio”. Entonces, ella informaba a su amiga: “Esta año habrá abundancia de lluvias; siembra en un lugar seco. Esta año habrá sequía; siembra en un lugar bajo”. Los cultivos de los otros se arruinaban ya sea por exceso o escasez de agua, pero los de ella prosperaban de sobra. La otra gente le preguntó: “Querida, tus cultivos no se arruinan ni por exceso o escasez de agua, tú siembras conociendo si va haber abundancia de lluvias o sequía. ¿Cómo es eso?” La mujer respondió: “Nuestra amiga la ogresa nos informa si va haber abundancia de lluvias o sequía. Siguiendo su consejo nosotros sembramos nuestros cultivos en un lugar seco o húmedo. Por lo tanto, nuestros cultivos prosperan. ¿No ven eso? Siempre, le llevamos la mejor comida de nuestra casa. Ustedes también llévenle la mejor comida y ella cuidará sus cultivos. Todos los pobladores de la ciudad la respetaron. A partir entonces, por el cuidado los cultivos de todos recibió una gran ganancia y tuvo muchos seguidores. Después, estableció un sistema de distribución de comida.[11] Éste hoy en día aún existe.[12]

 

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* Traducido del pali por Bhikkhu Nandisena. Edición del Sexto Concilio Budista. Referencia: Dhammapada-Aååhakathà i 29-34. Más información bibliográfica. Este material puede ser reproducido para uso personal, puede ser distribuido sólo en forma gratuita. ©CMBT 2000. Última revisión martes, 05 de septiembre de 2000. Fondo Dhamma Dana. Este documento requiere la fuente Times Pali.




[1] El término pali es ‘yakkhinì’, un cierto tipo de divinidad inferior que pertenece al primer plano, Càtummahàràjikà.

[2] Regente de los Yakkhas, uno de los reyes del primer plano de las divinidades.

[3] También dice ‘acchaphandhànaç viya’ como el temblar de los osos.

[4] El término ‘veràni’ es plural, enemistades, enojos.

[5] ‘Mettà’, amor benevolente, benevolencia, desear por el bienestar y felicidad de los demás.

[6] ‘Khanti’, paciencia, tolerancia.

[7] ‘Yonisomanasikàra’.

[8] ‘Poràäako Dhammo’.

[9] Buddhas silenciosos.

[10] Pali ‘khìäàsa’ significa aquellos que han eliminado las corrupciones, lo cual es un sinónimo de Arahant. Las corrupciones (àsava) son cuatro: la corrupción del deseo sensual (kàmàsava), la corrupción del apego a la existencia (bhavàsava), la corrupción de las concepciones erróneas (diååhàsava) y la corrupción de la ignorancia (avijjàsava).

[11] ‘Aååha salàkabhattàni’ significa comida distribuida con ocho tickets.

[12] Cuando se escribió este comentario (siglo v d. C.)