PRINCIPIOS DE AUTOEVALUACIÓN*

(MAHAPACCAVEKKHANA)


VENERABLE MAHASI SAYADAW

 

Traducción al español por Ronald Martínez-Lahoz

 

 

CONTENIDO

Presentación

Las siete autoevaluaciones (paccavekkhana)

El primer paccavekkhana

El segundo paccavekkhana

El tercer paccavekkhana

El cuarto paccavekkhana

El quinto paccavekkhana

El sexto paccavekkhana

El séptimo paccavekkhana

Notas

 

 

Este discurso, pronunciado en Mayantabin por el Venerable Monje Mahasi Sayadaw, fue ofrecido durante tres noches consecutivas de prédica, a partir del día 26 de marzo de 1953.

 

presentación del sutta

 

                El tema de esta noche es Mahapaccavekkhana,1 según explicado en el Kosambiya Sutta del Mulapannasa del Majjhima-Nikaya. Es una elaboración del conocimiento del noble sendero (ariyamagga-pañña), que es el último elemento del saraniya-dhamma, el cual expliqué anoche.

                Permítanme presentarles el tema con la siguiente interrogante expuesta por Buddha:

 

Existe, ¡oh monjes (bhikkhus)! el conocimiento del Sendero Noble que lleva a la etapa de ganador de la corriente (sotapanna). ¿Cómo puede este conocimiento preparar el camino para un verdadero cese del sufrimiento o de la insatisfacción (dukkha) a uno que lo practique?

 

                Mediante el mahapaccavekkhana, se busca explicar los siete principios de auto-examen en la aplicación del conocimiento noble, para la liberación del sufrimiento.

 

 

 

las siete autoevaluaciones (paccavekkhana)

 

                El primer paccavekkhana

 

¡Oh monjes (bhikkhus)! Un ganador de la corriente (sotapanna), monje o laico, bajo la tutela de mis enseñanzas, se va al bosque, se resguarda bajo un árbol, o busca morar en un lugar propicio para el aislamiento, y se evalúa a sí mismo de la siguiente manera: Nunca percibiré o conoceré la naturaleza del surgir y cesar de los fenómenos de la mente (nama) y la materia (rupa) en caso de que, poseída por las impurezas (kilesa), mi mente esté bajo sus influencias. Así que debo examinarme para ver si aún quedan impurezas en mi mente”. Habiendo dicho esto, hace repetidos auto-exámenes.

 

                Las personas comunes (puthujjanas) son usualmente incapaces de notar los fenómenos del surgir y el cesar de la mente (nama) y la materia (rupa), o, en otras palabras, los fenómenos psico-físicos, porque están bajo la influencia de las impurezas que surgen en sus mentes. Pero, un ganador de la corriente (sotapanna), meditando en la soledad de un bosque, ya sea bajo un árbol o viviendo en un monasterio, podrá percibir el surgir y el cesar de todas las cosas condicionadas, al estar absolutamente libre de todas las ocupaciones y las ansiedades que contaminan la mente.

                Ahora bien, ¿cuáles son las impurezas que contaminan la mente de las personas comunes? Estas son la sensualidad, la malevolencia, etc. Para una persona principiante en la meditación cabal (vipassana), deseo, ira, etc., pueden surgir mientras nota el respirar hacia dentro y respirar hacia fuera, o el subir y bajar del abdomen. Tales obstáculos demuestran la irrupción de impurezas (pariyutthana-kilesa). Sólo los ganadores de la corriente (sotapanna) pueden eliminarlas.

 

¡Oh monjes (bhikkhus)! Si un monje está sujeto a las irrupciones de los placeres sensuales está poseído por pariyutthana-kilesa.

 

                Si, en el transcurso de su práctica, mientras el monje hace anotación del subir y bajar de su abdomen, o sentarse, o tocar un objeto, a la misma vez piensa en placeres sensuales, a los cuales se ha apegado, está siendo maleado por las irrupciones de impurezas llamadas pariyutthana-kilesa. Debe notar este apego y eliminarlo de inmediato. Si falla en hacer esto, no podrá percibir la verdadera naturaleza de la mente (nama) y la materia (rupa), que surgen solamente para cesar.

 

¡Oh monjes (bhikkhus)! Si surgen en la mente de un monje odio o animosidad, está poseído por pariyutthana-kilesa.

 

                A medida que un monje toma nota del subir y bajar de su abdomen, puede que surja odio en su mente. Entonces debe comprender que está siendo atacado por impurezas. Debe tomar nota de este odio a medida que ocurre y eliminarlo. Si no puede hacerlo, fracasará en comprender la naturaleza del fenómeno del surgir y cesar de la mente (nama) y la materia (rupa).

 

¡Oh monjes (bhikkhus)! Si un monje tiene dudas que perturban su mente, está poseído por pariyutthana-kilesa.

 

                A medida que un monje hace anotación de los fenómenos psico-físicos, según les he explicado, podría acariciar la duda de si la práctica de hacer anotación, como ejercicio de meditación, realmente contribuye al conocimiento cabal meditativo (vipassana-ñana). Entonces caería presa de la sublevación de las impurezas. Debe notar cómo sus dudas surgen, y así eliminarlas. Si no lo puede hacer, fracasará en comprender la naturaleza de los fenómenos psico-físicos.

                Lo que les digo se refiere a las personas comunes. Con los ganadores de la corriente (sotapanna), las dudas generalmente se resuelven por sí mismas, sin ningún esfuerzo. Así que no necesita molestarse en hacer anotación para eliminarlas. Pero es mi propósito referirme a ellas, pues quiero enumerar en su totalidad los obstáculos (nivarana) en el camino hacia la liberación.

 

¡Oh monjes (bhikkhus)! Si un monje especula sobre la existencia presente y otras existencias, es decir, la de ahora y las del futuro, está obsesionado con pariyutthana-kilesa.

 

                ¿Quién creó el universo? ¿Quién creó la humanidad? ¿Puede haber vida sin ninguna causa? ¿Existe un ser (atta) o un no ser (anatta)? Si una persona especula sobre estos asuntos, así como de la vida presente, podría ser considerada una promotora de una visión incorrecta, y fomentadora de dudas. Estas ideas, por lo general, asaltan las mentes de las personas comunes.

                Cuando me vaya de este mundo, ¿en dónde voy a renacer? ¿Qué seré entonces? Si fuese a continuar existiendo en el futuro, ¿cómo me irá en la próxima existencia? Las personas comunes contemplan el más allá de esta manera. En los ganadores o ganadoras de la corriente (sotapanna) nunca surgirían tales especulaciones, que engendran dudas y pensamientos incorrectos. No es extraño que las personas piensen sobre la vida en este mundo que encontrarán en pueblos, ciudades o países, o que vayan más lejos y especulen acerca de la vida de las divinidades (devas), o, aún más, el infierno o los mundos inferiores de sufrimiento. Así funciona una mente inquieta.

                Tales especulaciones pueden surgir cuando un meditador está practicando su meditación. Son el resultado de la intranquilidad (uddhacca). También corresponden al tipo turbulento de impurezas. Se debe hacer anotación de tal mente divagante y eliminar las impurezas, de manera que uno pueda comprender la naturaleza de las cosas condicionadas, que surgen y cesan.

 

¡Oh monjes (bhikkhus)! Si un monje entra en una disputa, elige pelear, se inmiscuye en una controversia, o calumnia a otros con palabras cortantes, estará bajo la influencia de pariyutthana-kilesa.

 

                Si un monje entra en una disputa sólo en su imaginación, o en la vida real, mientras nota los objetos sensibles, estará poseído por el tipo violento de impurezas. Si se imagina a sí mismo peleando, debe notar este hecho y eliminarlo. Si fracasa en hacerlo, no comprenderá la verdadera naturaleza de los fenómenos psico-físicos. Si hiere mediante palabras cortantes las sensibilidades de los demás, será responsable de una ofensa monacal de pacittiya. Su moralidad (sila), entonces, estará contaminada.

                El monje no podrá lograr un recto pensamiento si no puede establecer pureza moral, por lo que estará impedido de alcanzar el conocimiento de la verdadera naturaleza del fenómeno del surgir y el cesar de la mente (nama) y la materia (rupa). Por lo tanto, aquellos y aquellas que practican el Dhamma nunca deben involucrarse en disputas y peleas.

                Los ejemplos que hemos discutido buscan demostrar la clase de obstáculos que encontramos en el camino para establecer concentración o atención (samadhi), y pureza de mente (citta-visuddhi). Estos deben ser eliminados primero. Les explicaré, ahora, la manera de hacerlo.

                La mente de una meditadora puede vagar cuando practica concentrar su mente en el elemento tierra2 o en la respiración adentro y afuera (anapana), o cuando, siguiendo las instrucciones del Satipatthana Sutta, nota la acción de sentarse, pararse, doblarse, rascarse, contraerse, etc. Podría viajar a la oficina o la fábrica en la cual trabaja, iniciar una conversación imaginaria con la persona que quiere conocer, o pensar en planes que desea ejecutar.

                Todos los deseos de los sentidos se conocen como kamacchanda, a los cuales se refieren en el Sutta como sensualidad (kamaraga). ¿Cómo puede una meditadora practicar concentrar su mente en el elemento tierra, en la respiración, o en las posturas sentada, parada, caminando, etc., si tales deseos humanos son desencadenados? Por lo tanto, incurrir en tales deseos es un impedimento para el desarrollo de la tranquilidad (samatha) y meditación cabal (vipassana).

                Se debe evitar pensar en los deseos. Cuando surjan en la mente, se debe notar su surgir. Desaparecerán después de repetidas anotaciones, una, dos o tres veces. Entonces, se debe dirigir la atención al objeto sensorial original, el adentro y afuera del abdomen.

                Los objetos sensuales son comparados con deudas contraídas por la persona. Una persona endeudada debe ser complaciente con el acreedor, tolerar sus sanciones o estar a su merced. En los casos de los cónyuges que se aman, se debe tomar el cuido extraordinario de evitar contrariar al otro, o, de lo contrario, podría desarrollarse malestar entre ellos. Así que, cuando surjan deseos en la mente mientras se medita, considérenlos como si fueran deudas contraídas. No deben caer en ellas.

                El otro obstáculo (nivarana), el odio, es como una enfermedad. No se puede disfrutar de la vida y las maravillas que ésta ofrece cuando se sufre de él. Si uno está gravemente enfermo, todos los sentidos están afectados. Uno no siente el sabor de las cosas que come. ¿Cómo puede disfrutar un paciente de bailes y música a su alrededor, si está quejándose de dolor y cansancio? Una persona es toda sonrisas con sus amigos cuando aún no ha sido poseída por la ira, pero, cuando se enoja, no puede ser complaciente con ellos. Aun si sus amigos lo aconsejan por su propio bien, no podrá apreciarlo. Si dos personas se pelean, el mediador que trata de buscar la reconciliación es muchas veces incomprendido. Ambas partes piensan que está del lado de la otra. Entonces, el odio crece. Es como una enfermedad.

                Si una enfermedad es contagiosa, nadie quiere estar cerca de la enferma. Aunque no se esté practicando la meditación cabal (vipassana), será de beneficio si se evita la ira. Cuando no puede ser controlada, se desarrolla animosidad entre amigas o miembros de la familia. Cuando surge durante la meditación cabal (vipassana), se la debe contemplar, tomar nota de ella y eliminarse de la mente.

                Si se tiene dolor de cabeza y se toma medicina para su cura, el dolor desaparecerá. De la misma manera, cuando se tiene coraje y se toma la medicina de hacer anotación, éste desaparecerá inmediatamente. Se debe decir lo que hay que decir, solamente cuando el coraje ha desaparecido. Entonces, se estará hablando con dulzura, por lo que la amistad crecerá. Eliminen esta enfermedad llamada ira (byapada).

                Una persona sufre de pereza y apatía (thina-middha) cuando no está inclinada a meditar o llevar a cabo acciones meritorias. Si una persona es encarcelada, se le niega la oportunidad de disfrutar de las diversiones existentes fuera de la prisión. Una persona que sufre de pereza o apatía es como la persona en prisión. Se le niega la oportunidad de disfrutar el Dhamma.

                Una persona vaga no se sienta a meditar en la visión cabal (vipassana), ni irá a reuniones en las cuales se enseñan o imparten las enseñanzas buddhistas. Si escucha a alguien que le habla sobre ellas, no podrá apreciar lo que se le dice. Es prisionera de sus propios hábitos de pereza. Así que, cuando sientan que la pereza y la apatía se apoderan de ustedes mientras meditan, considérense prisioneros. Traten de eliminarlas de sus mentes tomando nota de su surgimiento.

                Uddhacca-kukkucca3 significa una mente con inquietud y remordimiento. Cuando la persona tiene estos factores mentales, vive preocupada con un sentido de culpa. Este sentimiento se asemeja a un esclavo que debe hacer todas las cosas que su amo le ordena. Tiene que vivir en donde se le indica y comer lo que se le ofrece. No tiene oportunidad de hacer cosas a su manera para su propio desarrollo. Toda persona nacida de esclavo se convierte en esclavo, por lo que nunca habrá un fin a la esclavitud. No hay derechos fundamentales.

                Una persona poseída por la inquietud y el remordimiento es una verdadera esclava, y éstos son impedimentos para la realización de la concentración y el conocimiento. Un meditador o meditadora debe notar cuándo surgen y eliminarlos.

                Quiero tratar ahora la duda (vicikiccha). No se refiere a los asuntos ordinarios y cotidianos. Una persona que va a un mercado puede dudar sobre si el camino que ha tomado lo llevará al bazar. O, debido a un lapso de la memoria, puede dudar acerca del nombre correcto de la persona a quien se está dirigiendo. Tales dudas no tienen nada que ver con los impedimentos (nivarana) de los cuales estamos hablando. Las dudas de las que estoy hablando son impedimentos reales en la práctica de la concentración y meditación en el camino de la realización del sendero.

                La persona puede dudar acerca de si es verdad que el estado trascendental (jhana) puede lograrse con sólo observar el elemento tierra o notar la aspiración hacia adentro y afuera. Una persona con tales dudas, mientras practica concentración y meditación, nunca podrá alcanzar estados de concentración (samadhi) y, menos, de visión cabal. Mientras está notando los fenómenos del surgir y el cesar de la mente (nama) y la materia (rupa), puede ocurrírsele si el conocimiento cabal se puede lograr por tal método, o si lo que el maestro le ha enseñado es cierto o falso, o si es correcto decir que sus esfuerzos la pueden llevar a la realización del sendero y su fruición. En tales casos, debe notar lo que está “considerando” y “dudando,” y así eliminar tales clases de pensamientos.

                La persona con dudas está en un cruce de caminos sin poder decidir cuál tomar. Es como si estuviera corriendo con una carga de dinero, escapando para salvar su vida de unos ladrones que están tratando de emboscarla. Al llegar a un lugar en el cual la carretera se bifurca, duda cuál es el camino que le conviene, el de la derecha o el de la izquierda. Mientras vacila, la alcanzan, le roban y la matan los malhechores.

                Un meditador que duda mientras nota la naturaleza de las cosas condicionadas es muy semejante a una persona indecisa. Como consecuencia de las dudas, surge la ignorancia, de la ignorancia surgen los actos insanos (akusala-kamma) y, debido a los actos insanos, ocurren las consecuencias insanas (akusala-vipaka). Debido a tales kamma, renacerá, lo que significa que, una vez más, envejecerá, se enfermará y confrontará la muerte. Así que debo insistir en que se liberen de la duda, la cual actúa como un impedimento en el logro de la visión cabal.

                Cuando están ausentes estos cinco impedimentos, se mantiene pura la mente que toma nota de los fenómenos condicionados. Esta pureza de mente se conoce como purificación de la mente (citta-visuddhi). La persona que ha alcanzado este estado mental puede notar claramente la mente (nama) y la materia (rupa), y la relación con las causas y los efectos que los producen. Una persona común no puede comprender la verdadera naturaleza de estos dhammas, debido a los impedimentos que hemos enumerado.

                Un ganador de la corriente (sotapanna) elimina la duda con la ayuda del conocimiento noble del Sendero. La preocupación y la angustia están ausentes. Es capaz de sacudir todos los impedimentos de su mente practicando en soledad la meditación cabal (vipassana). Su claridad mental le permite ser capaz de tomar nota de cada fenómeno del surgir y el cesar de la mente (nama) y la materia (rupa).

                Buddha demuestra de la siguiente manera cómo los nobles (ariyas) han conquistado los impedimentos (nivarana):

 

Un ganador de la corriente (sotapanna), practicando la meditación cabal (vipassana) en soledad, llegará a la siguiente conclusión: ‘Inicialmente no podía verdaderamente saber la naturaleza de las cosas condicionadas, debido a los impedimentos que se encontraban en todas las direcciones del camino. Ahora que los puedo eliminar, me he establecido en el conocimiento de las Cuatro Nobles Verdades.’

 

                Ésta es la auto-evaluación de un ganador de la corriente (sotapanna), contemplando en soledad el fenómeno de las cosas condicionadas en ausencia de impedimentos.

 

El conocimiento obtenido mediante tal auto-evaluación es el primer conocimiento de revisión (paccavekhana), y es supramundano o trascendente, por lo que no es compatible con las personas comunes o lo mundano.

 

                Esto significa que el conocimiento se refiere al Sendero Noble y descansa en las mentes de los Nobles (ariya). Si, después de esta auto-evaluación, uno está convencido de que ha alcanzado este conocimiento, se puede asumir con seguridad que se ha convertido en un ganador de la corriente (sotapanna).

                Las personas que consideran que han alcanzado esta etapa, deben hacer un auto-examen. Así podrán asegurarse de si están libres de las muletas de la irrupción de impurezas, cuando estén notando, en soledad, todos los fenómenos que ocurren en las seis puertas de los sentidos. Cuando descubran que sus mentes están limpias de todos los impedimentos que hemos enumerado, pueden sentirse seguras de que han alcanzado la etapa que han supuesto. Pero, si descubren que sus mentes están aún vacilantes ante muchos objetos de deseos, pueden considerar que han fracasado en el examen.

 

                El segundo paccavekkhana

 

¡Oh monjes (bhikkhus)! Existe otra forma de auto-evaluación. Un discípulo noble o ganador de la corriente (sotapanna) repetidas veces se examina a sí mismo de la siguiente manera: ‘He estado prosperando en este conocimiento, desarrollándolo y poniéndolo en práctica, una y otra vez. Por este medio, he alcanzado el estado de mente libre de toda clase de obstáculos, liberada de las impurezas.’

 

                En la mente de una ganadora de la corriente (sotapanna) está firme el conocimiento sobre la mente (nama) y la materia (rupa), sujeto a las leyes de impermanencia (anicca), insatisfacción (dukkha) e insubstancialidad (anatta), lo que le permite percibir la naturaleza de Nibbana, mediante el conocimiento del Sendero y su fruición. Así que está en posición de examinarse si ha alcanzado la concentración (samadhi), mediante la cual han sido extirpados todos los obstáculos que yacen en el camino de la liberación de las impurezas.

                Estas impurezas son de dos clases, las groseras y las sutiles. Generalmente, todas las impurezas groseras se eliminan sin que queden residuos. Pero debe ser muy cuidadosa con la clase de impurezas sutiles (anusaya-kilesa), las cuales deben también ser expulsadas de la mente. Buddha se expresó así:

 

Un ganador de la corriente (sotapanna) que se examina de esta manera concluirá de esta otra manera: ‘Por mucho tiempo he practicado, desarrollado y prolongado este conocimiento. Así que domino la concentración que ha eliminado las impurezas de mi mente. He llegado a la etapa de liberación de las impurezas.’

 

                Una ganadora de la corriente (sotapanna) puede desarrollar concentración eliminando la preocupación, la ansiedad y la inquietud relacionadas con los placeres sensuales. Las personas comunes no están libres de la influencia de estas formas sutiles de impurezas. Así que no pueden iluminarse a base de la naturaleza de la mente (nama) y la materia (rupa), y dan por sentado que en sus cuerpos mora una sustancia viva. Aun cuando conocen acerca de la mente (nama) y la materia (rupa), no pueden apartarse de la idea de una sustancia viva o entidad material. Ellas dicen: “Pienso, luego existo.”

                La vida es, para una ganadora de la corriente (sotapanna), una manifestación de la naturaleza de la mente (nama) y la materia (rupa), es decir, un fenómeno psico-físico. No hay nada que pueda llamarse alma o entidad permanente. Cuando se concentra en la mente (nama) y la materia (rupa), comprende que los compuestos de la conciencia y la corporalidad no son un “Yo.” Esta comprensión elimina los pensamientos erróneos (sakkaya-ditthi) sobre la existencia de una entidad.4

                En las mentes de los ganadores de la corriente (sotapanna), nunca surgen dudas relacionadas con la moral afín con Buddha, Dhamma y Sangha, las Tres Gemas. Ellos han abandonado el pensamiento incorrecto de que la liberación se encuentra en la observación de rituales. En este contexto, los rituales se refieren a la práctica de silabbataparamasa.5De acuerdo con esta práctica, se cree que las impurezas se limpian con baños en el río Ganges, o mediante la sangre de animales sacrificados, o que el resultado de las malas acciones se neutraliza mediante ejercicios de austeridad que lastiman al cuerpo, o que uno alcanza las esferas celestiales solamente adorando devas, sakkas, brahmas y dioses; y que uno alcanza Nibbana con sólo mantener la mente relajada, sin darle oportunidad al desarrollo moral (sila).

                Un ganador de la corriente (sotapanna) mantiene la creencia de que nunca se puede alcanzar Nibbana sin el desarrollo del conocimiento del sendero y su fruición. Por lo tanto, es libre de las ataduras del pensamiento incorrecto en un ser (sakkaya-ditthi), de las dudas (vicikiccha), y de la creencia en rituales (silabbata-paramasa).También está libre de codicia, ira e ignorancia, que conducen a acciones insanas como matar, robar, etc., todas pertenecientes a los tipos groseros de impurezas. Los tipos sutiles de impureza (anusaya) ocurren cuando no se logra el verdadero convencimiento de que todo es impermanente, insatisfactorio e insustancial.

                El segundo paccavekkhana es, por lo tanto, un auto-examen sobre si las impurezas, en sus formas groseras y sutiles, han sido extirpadas mediante la repetida meditación cabal, con miras a comprender el conocimiento del sendero que conduce a Nibbana.

 

                El tercer paccavekkhana

 

¡Oh monjes (bhikkhus)! Existe otra forma de auto-examen. Un ganador de la corriente (sotapanna) piensa sobre esto así: ‘He logrado por mí mismo el conocimiento sobre el fenómeno de la mente (nama) y la materia (rupa) que surgen y cesan en las seis puertas de los sentidos. ¿Existirá, fuera de las enseñanzas de Buddha (Buddhasasana), otro monje (samana), o asceta o brahmán (brahmana), que sea igual de consumado en este conocimiento?’ Entonces concluye que él ha desarrollado completamente este conocimiento, y que, fuera de las enseñanzas de Buddha (Buddhasasana), no hay monjes o brahmanes tan logrados.

                ¿Cómo puede una ganadora de la corriente (sotapanna) llegar a esta conclusión? En otras enseñanzas fuera de las del Buddha (Buddhasasana), no hay explicaciones para la meditación cabal del notar el surgir y el cesar de la mente (nama) y la materia (rupa). No aclaran el hecho de que no existe un “ser,” y que lo que se toma como “ser” es, en realidad, “no ser” (anatta); no es sino una manifestación del surgir y el cesar de la mente (nama) y la materia (rupa). No revelan el camino a Nibbana, en el cual todas las impurezas de la mente se limpian, y toda la insatisfacción llega a su fin. Es esta consideración la que lleva a una ganadora de la corriente (sotapanna) a concluir que fuera de las enseñanzas del Buddha no puede haber meditadores (samanas) o brahmanes que comprendan el conocimiento de la mente (nama) y la materia (rupa).

                He tratado en detalle la meditación cabal en mi discurso sobre saraniya-dhamma, citando como autoridad el Satipatthana Sutta. Se expresa en el Sutta que, cuando se “va,” se debe estar consciente del “ir.” Quiere decir que debemos notar la postura de estar sentados, parados, acostados, doblados, estirados, etc. Toda conducta de la mente y el cuerpo debe ser notada. Puede resultar difícil para un principiante notar todos estos fenómenos. Así que mis instrucciones se refieren a notar el subir y bajar del abdomen.

                Mientras se nota, se comprende el funcionamiento de los agregados de la adherencia (upadanakkhandha). Entonces, paso a paso, también se comprenderá el agregado de la conciencia (viññanakkhandha), el agregado de las sensaciones (vedanakkhandha), el agregado de las percepciones (saññakkhandha) y, finalmente, el agregado de las formaciones (sankhara-kkhandha).

                Se dice en el Silavanta Sutta que un monje consumado en moralidad se hace consciente de que los cinco agregados de la adherencia son impermanentes (anicca), insatisfactorios (dukkha) e insustanciales (anatta). Esta conciencia lo conduce al sendero de la entrada en la corriente (sotapatti-magga). De esta etapa se progresa a las etapas superiores del que renace solamente una vez más (sakadagami), de los que nunca regresarán a este mundo (anagami) y del Noble (Arahat).

                Una ganadora de la corriente (sotapanna), en exámenes posteriores, comprenderá que, fuera de las enseñanzas de Buddha, no hay nadie que como ella haya logrado tal estado. Pero, aun bajo sus enseñanzas, si los ejercicios de atención (satipatthana) no se practican metódicamente, nadie logrará la iluminación acerca de las cosas condicionadas, las Tres Marcas (anicca, dukkha y anatta) etc., y nadie podrá lograr la etapa de ganadora de la corriente (sotapanna).

 

                El cuarto paccavekkhana

 

¡Oh monjes (bhikkhus)! Existe otra forma de auto-evaluación. Un ganador de la corriente (sotapanna) se examina a sí mismo: ‘Uno consumado en el conocimiento del sendero noble posee naturalmente una cualidad noble. ¿Tengo esta naturaleza?’ Al considerar esto, concluye que sí.

 

                ¿Cuál es esa naturaleza propia de los nobles que atañe a la condición de ganador de la corriente (sotapanna)? Existen ciertas ofensas proscritas para los monjes. Cuando se incurre en alguna de ellas sin intención, se considera una ofensa técnica. Por ejemplo, se presume que un monje ha cometido una ofensa, si duerme por más de tres días sucesivos, bajo el mismo techo, en compañía de laicos o novicios. Puede haber dormido con tal compañía sin ninguna intención de hacerlo, por lo que técnicamente ha cometido una falta. Cuando comprende que ha incurrido en esta falta técnica, inmediatamente corrige su conducta.

                Cuando un niño accidentalmente toca el fuego, retira su mano inmediatamente. De la misma manera, cuando un monje accidentalmente transgrede, inmediatamente busca corregir su acción. Además, toma mucho cuidado en no repetir la infracción. Este hábito es natural en los ganadores de la corriente (sotapanna). Entre los laicos, también existen ofensas menores que no envían al ofensor a los mundos inferiores de sufrimiento. El ofensor, generalmente, puede ser absuelto de culpa.

                Una ganadora de la corriente (sotapanna) nunca incurre en graves ofensas, como matar, robar, adulterio, tomar sustancias intoxicantes, etc. Pero, al no estar completamente libre de la avaricia y la ira, puede incurrir en ofensas menores. Si es corregida por sus compañeras más sabias, admitirá inmediatamente su responsabilidad, y se comprometerá a no volver a repetir la falta. Esta naturaleza de la ganadora de la corriente (sotapanna) es diferente de la de las personas comunes, las cuales raramente se refrenan de incurrir en ofensas mayores. Cuando sus compañeras las corrigen, pretenden ser inocentes, sin aceptar responsabilidad ni se abstienen de repetirlas.

                Un ganador de la corriente (sotapanna) podría disfrutar de los placeres por no estar totalmente libre de deseos sensuales, ira, etc. Sin embargo, es completamente consciente de que tal disfrute es insano y debe abstenerse del mismo. Las personas comunes no demuestran esta conducta.

 

                El quinto paccavekkhana

 

                El quinto paccavekkhana es casi idéntico al cuarto, con sólo esta diferencia. El cuarto se refiere al hábito de los ganadores de la corriente (sotapanna) de admitir su responsabilidad y abstenerse de repetirla. Este quinto principio de auto-evaluación incluye el hábito de observar tres reglas (sikkha) de conducta superior, alta moralidad (adhisila), prácticas meditativas superiores (adhicitta) y conocimiento superior (adhipañña).

                En la Sangha existen muchas tareas singulares que los monjes deben hacer para facilitarles a sus compañeros monjes el que puedan dedicarse a su práctica religiosa. Aunque un ganador de la corriente (sotapanna) tiene muchas obligaciones monacales, su mente siempre está dirigida hacía la observancia de las tres reglas superiores (sikkha). En especial, es un entusiasta de las prácticas meditativas.

                El ganador de la corriente (sotapanna) se asemeja a una vaca lechera que está atenta a su ternera recién nacida, aunque no pueda evitar el mascar yerba continuamente. Los Comentarios cuentan la siguiente historia sobre la naturaleza de los ganadores de la corriente (sotapanna):

 

Una vez, en Anuradhapura, Ceilán (hoy Sri Lanka), un monje estaba reparando con mezcla la estupa de Mahaceti.6 Subió a la plataforma superior con la intención de estar a solas para así meditar mientras hacía su reparación. Estando allí, se le acercó un compañero monje sólo para pasar el tiempo hablando, ya que no tenía interés en la meditación. El primer monje, que era un noble (ariya), evitó al monje común yéndose a otro lugar. Pero el otro lo siguió. El noble (ariya) decidió hablarle con franqueza: ‘La plataforma de la estupa es muy amplia. ¿Puedes buscar otro lugar donde efectuar la reparación?’ De esta manera, el monje que lo interrumpía, se fue. El noble (ariya) no podía darse el lujo de perder esa oportunidad para practicar la meditación.

 

                Las tareas cotidianas de las personas laicas son más pesadas que las de los monjes. Las primeras están muy ocupadas tratando de ganarse la vida. Además, hay muchos asuntos sociales y comunitarios que atender. A pesar de todo esto, una ganadora de la corriente (sotapanna), aunque sea una persona laica, nunca cede en su práctica de la moralidad, concentración y conocimiento. Nunca olvida notar las cosas en la práctica de la meditación cabal (vipassana).

                Por lo tanto, está en la naturaleza de los nobles (ariya) nunca olvidar la práctica de la meditación cabal (vipassana). Cuando la persona se auto-examina y descubre que ha adquirido el hábito de la meditación, puede estar segura de que ha alcanzado la etapa de ganadora de la corriente (sotapanna).

 

                El sexto paccavekkhana

 

¡Oh monjes (bhikkhus)!, una vez más, un noble (ariya) se examina a sí mismo de esta manera: ‘Quien está perfeccionado en la sabiduría de los nobles (ariya) tiene la cualidad de la fortaleza. ¿Tendré también esta cualidad?’

 

                Son muy fuertes ciertos animales, como los caballos y los toros, pero su fortaleza es mayormente física. Existe también la fortaleza de la mente o fortaleza moral. Los necios poseen la fortaleza de los necios. Se atreven a matar, robar, mentir, etc. Los sabios tienen la fortaleza de la sabiduría. Sienten compasión y bondad amorosa hacia todos los seres. Se deleitan con el desempeño de acciones sanas. Hasta las personas comunes tienen su propia fortaleza, que les caracteriza. Los nobles (ariyas), sin embargo, tienen la fortaleza propia de los nobles. Entonces, ¿cuál es la fortaleza de los nobles (ariyas)?

 

Buddha la ha descrito de la siguiente manera:

 

¡Oh monjes (bhikkhus)! Cuando uno presta respetuosa atención a un maestro que expone la Ley y las Reglas de disciplina, como si fueran una posesión valiosa, puede decirse que tiene la cualidad de la fortaleza de los nobles (ariyas).

 

                Las enseñanzas de Buddha se refieren a la Recta Atención, basada en satipatthana, y al recto esfuerzo, basado en sammappadhana.7 Cuando un maestro expone estas doctrinas, el estudiante debe escucharlo con atención y respeto. Debe considerar las enseñanzas como una posesión valiosa. Cuando un comerciante hace negocios, toma mucha cuidado de que sus tratos comerciales no produzcan pérdidas. Los campesinos hacen esfuerzos especiales, de manera que no se pierda ni un solo grano de su cosecha. Esto se debe a que ambos consideran sus negocios o cosechas como bienes materiales que deben protegerse de daños o pérdidas.

                De igual manera, debe considerarse el Dhamma enseñado como un bien moral que no debe ser malgastado. Mientras se escucha la enseñanza de la doctrina, se debe tomar nota de cada palabra o asunto discutidos, sin desviar la atención. Si uno se mantiene atento, se tiene la fortaleza de los nobles (ariya).

                Continuando con la comparación, debo decirles cuál es la fortaleza de las personas comunes (puthujjanas). Estas personas consideran agotador escuchar las enseñanzas que se transmiten calladamente. Quieren escuchar charlas amenas, sentimentales y expresadas dulcemente. Disfrutan de las historias, sean trágicas o cómicas. Siempre se prefieren los chistes. Si se siente hastío al escuchar las enseñanzas, se debe a que la energía de uno es mundana.

 

El séptimo paccavekkhana

 

                El séptimo principio de auto-evaluación es una modificación del sexto. Se define la fuerza de los nobles (ariyas) de la siguiente manera:

 

El que escucha la Ley y la Disciplina debe tratar de captar su significado y propósito. También debe tratar de comprender cómo se presentan los puntos sobresalientes de la doctrina (Dhamma). Debe escuchar los discursos con gozo. Si recibe el Dhamma de esta manera, puede ser considerado como quien tiene la fuerza de los nobles (ariyas).

 

                En los Comentarios, se hace énfasis en escuchar con alegría. El oyente se conmueve de un gozo que permea todo su cuerpo, al comprender en su totalidad el Dhamma. Muchas veces, se nos ha dicho que, cuando una meditadora nos escucha recitando los Textos Pali, se sobrecoge de gozo, capta de inmediato el significado y comprende el orden de los puntos de discusión.

 

Cuando un noble (ariya) por sí mismo siente gozo al captar el verdadero significado de la doctrina, puede ser considerado como un poseedor de la fuerza de los nobles (ariyas). Este auto-examen demuestra que ha comprendido el séptimo principio de paccavekkhana, que no todas las personas comunes pueden realizar.

 

                Este auto-examen conduce a la diseminación del conocimiento acerca de las enseñanzas buddhistas. Los yoguis bien versados en meditación cabal (vipassana) pueden apreciar mejor el significado de las Escrituras y asimilar la filosofía acerca de la mente y la materia. Un persona conocedora me confesó que, solamente después de practicar el Dhamma, fue cuando logró verdaderamente ser una conocedora. Había creído que sabía lo que había leído, pero, de hecho, no lo sabía. Después de practicar la meditación, vino a conocer lo que anteriormente no conocía. No era una persona común, sino un ex-monje muy bien versado en la literatura buddhista. La meditación lo había iluminado.

                También me dijo un monje erudito que no se puede ver la luz del Dhamma con sólo leer las Escrituras. Entre los siete requisitos para alcanzar la iluminación, está el logro de la ecuanimidad (upekkhasambojjhanga), la cual es muy difícil de comprender, a menos que uno pueda apreciar, mediante experiencias prácticas, este estado mental. Dicen los Textos que la ecuanimidad tiene la característica de balancear dos cargas iguales. A menos que, de hecho, se experimente este estado mental, realmente no se sabe de qué se trata.

                Solamente una meditadora puede apreciar efectivamente lo que es ecuanimidad (upekkha), cuando, habiendo practicado la meditación, realiza el conocimiento acerca del surgir y el cesar de la mente (nama) y la materia (rupa) (udayabbaya-ñana), y el conocimiento de ecuanimidad hacia todas las cosas condicionadas (sankharupekkha-ñana). Una meditadora, aunque no sea una estudiosa, puede de inmediato reconocer la ecuanimidad (upekkha).

                Lo mismo puede decirse de la realización del gozo (pitisambojjhanga).8 Un yogui de meditación cabal (vipassana) puede de inmediato reconocerlo aunque sea iliterato. De hecho, puede distinguir las características de las cinco clases de gozos, tales como interés placentero menor (khuddaka-piti), interés placentero momentáneo (khanika-piti), interés placentero llovedizo (okkantika-piti), interés placentero de flotación (ubbega-piti), e interés placentero penetrante (pharana-piti). Esto dijo el monje erudito mientras narraba sus propias experiencias.9       

                Una meditadora o meditador vipassana hace grandes aportaciones no solamente a la teoría, sino también a la práctica del Dhamma. Si una persona, conocedora tanto de la teoría como de la práctica de la Ley, enseña a sus discípulos, estará poniendo la teoría en práctica. Si sus discípulos practican la meditación cabal siguiendo sus instrucciones, al concentrarse bien, fácilmente comprenderán sus enseñanzas y desarrollarán carácter. La meditación cabal es, por lo tanto, un factor que apoya el aprendizaje de las Escrituras.

                El experimentar gozo (piti) mientras se escuchan los discursos, demuestra que los oyentes han alcanzado la fuerza de los nobles (ariya). Las personas comunes, con la excusa de que las enseñanzas son muy profundas y difíciles de comprender, prefieren cuentos románticos e historias sentimentales narradas con voz suave y dulce. Es entonces cuando ellas dicen que los discursos producen gozo. Pero nosotros, los monjes, debemos concentrar nuestros esfuerzos en enseñar el Dhamma en una forma calmada, debido a que es de primordial importancia diseminar el conocimiento cabal (pativedha) para el logro del Sendero.

 

¡Oh monjes (bhikkhus)! Si ustedes mismos se han calificado en estas pruebas, establecidas bajo los siete principios de auto-evaluación, son, entonces, ganadores de la corriente (sotapanna).

 

                Así dijo Buddha. Estos principios pueden ser comprendidos por los ganadores de la corriente (sotapanna). Cualquiera que piense que ha alcanzado esta etapa, puede evaluarse a sí mismo mediante este examen. Si lo aprueba, puede estar seguro de que ha alcanzado la etapa en la cual piensa que está. Aun cuando fracase en el examen, tendrá la ventaja de saber que, en estas enseñanzas, un ganador de la corriente (sotapanna) se encuentra en un elevado nivel y, por lo tanto, puede aspirar a esa etapa. Así que exhorto a todos los discípulos a esforzarse por alcanzarla

 

                ¡Que todos puedan esforzarse hasta lograr las aptitudes establecidas en los siete paccavekkhana! ¡Que todos logren progresar en la práctica del Dhamma y alcancen el conocimiento del Sendero y su fruición, de manera que puedan entrar en Nibbana, de aquí en adelante, y lo más rápidamente posible!

 

 

* * * * *



NOTAS

1El término paccavekkhana significa consideración, reflexión, evaluación o revisión. Maha significa grande, así que mahapaccavekkhana significa la “gran evaluación” o la “gran reflexión.”

2El elemento tierra (pathavi-dhatu) es uno de los cuatro grandes elementos o grandes esenciales. Se encuentra presente en todos los tipos de propiedades materiales que existen. La meditación en este elemento es uno de los cuatro fundamentos de la atención completa. Consiste en meditar o contemplar sus características, es decir, la dureza o blandura de la materia.

3Uddhacca o agitación es uno de los catorce factores mentales insanos (akusala-cetasika) y es común a todas las conciencias insanas. Esto significa que, cada vez que una conciencia insana surge en nuestras mentes, este factor mental está presente. Por esta razón, se denomina universal insano. Uddhacca literalmente significa “temblar arriba.” Cuando hay uddhacca la mente es como si estuviera encima del objeto y no en el objeto. Kukucca es también uno de los catorce factores mentales insanos y pertenece al grupo de factores mentales con raíz en enojo (dosa). Kukucca es remordimiento de haber hecho mal (lo que se hizo o se dejó de hacer). Se puede sentir culpa o remordimiento por las malas acciones hechas o las buenas acciones que se han dejado de hacer.

4El compuesto sakkaya-ditthi significa la noción de la personalidad, es decir, la noción de que hay un “yo” permanente residente en uno mismo.

5Silabbataparamasa significa apego a ritos y ceremonias. Es decir, llevar a cabo ciertas prácticas creyendo que las mismas conducen a la erradicación de las impurezas mentales.

6La estupa de Mahaceti marca un lugar que la tradición dice fue consagrado con la visita de todos los cuatro Budas de este eón.

7Sammappadhana significa esfuerzo supremo y se refiere a los cuatro tipos del Recto Esfuerzo, componente del Noble Óctuple Sendero. Véase el primer discursos en este libro.

8Piti es uno de los cincuenta y dos factores mentales (cetasikas). Pertenece al grupo de factores mentales denominados éticamente variables, lo que significa que puede surgir tanto con las conciencias sanas como con las conciencias insanas. Piti se deriva del verbo pinayati, el cual significa “refrescar.” Podría explicarse como deleite o interés placentero en el objeto. Se traduce a menudo como éxtasis, una traducción que es adecuada para describir su papel como factor de absorción (jhana), pero no lo suficiente amplia para abarcar todos sus matices.

9El interés placentero menor (khuddaka-piti) tiene la capacidad de erizar los pelos del cuerpo. El interés placentero momentáneo es como relámpagos (khanika-piti). El interés placentero llovedizo ocurre en el cuerpo una y otra vez, como las olas en la costa (okkantika-piti). El interés placentero elevante puede hacer levitar el cuerpo (ubbega-piti). El interés placentero penetrante (pharata-piti) se expande por todo el cuerpo como la inundación que llena una caverna.

 

* * * * *

* Venerable Mahasi Sayadaw. Traducción al español por Ronald Martínez-Lahoz. Este material puede ser reproducido para uso personal, puede ser distribuido sólo en forma gratuita. ©CMEBC 1999. Última revisión lunes, 13 de marzo de 2000.