MAÅÅHAKUÄÐALÌVATTHU (2)*

 


2. “Los estados mentales están precedidos por la mente …” Este segundo verso también fue pronunciado en Sàvatthì con relación a Maååhakuäðalì.

 

                Dicen que en Sàvatthì vivía un brahmán llamado Adinnapubbaka. Porque antes no daba nada a nadie, entonces lo conocían como ‘Adinnapubbaka’.[1] Él tenía un único hijo, querido, adorado. Deseoso de encargar un ornamento para su hijo pensó “si se lo encargo a un orfebre, deberé pagar por sus servicios”.  Entonces, habiendo trabajado él mismo el oro, fabricó unos aretes pulidos y se los dio. Por esta razón, a su hijo lo conocieron como ‘Maååhakuäðalì’. Cuando él tenía dieciséis años se enfermó de ictericia. Cuando su madre lo vio dijo: “Brahmán, tu hijo está enfermo. Hazlo curar”. “Adorada, si traigo a un médico, tendré que pagar sus servicios. ¿Tú no consideras la disminución de mi riqueza?” “Entonces, ¿qué harás, brahmán?” “Haré de tal forma que no tenga disminución en mi riqueza”. Él fue a ver a los médicos y a cada uno preguntaba “para este tipo de enfermedad ¿qué medicina usted receta?” Ellos le informaron que usaban la corteza de cierto árbol y otras cosas. Él trajo esto y preparó la medicina para su hijo. No obstante él le aplicó esta medicina, la enfermedad empeoró y se volvió incurable. El brahmán, percibiendo la debilidad de su hijo, llamó a un médico. El médico después de verlo dijo: “Yo tengo otra cosa que hacer. Llame a otro médico para que lo cure”. Y habiéndolo abandonado se fue. El brahmán comprendiendo la inminencia de la muerte de su hijo pensó “aquellos que vengan a verlo, verán la riqueza que hay dentro de la casa; lo pondré afuera”. Entonces, sacó a su hijo y lo acostó en la terraza externa.

 

            Ese día, el Sublime, a la madrugada, emergiendo del estado de Gran Compasión, examinó el universo con el Ojo del Buddha con el propósito de ver aquellos que habían realizado la aspiración en la presencia de Buddhas pasados, con abundante acumulación de buenas acciones, seres capaces de realizar el Dhamma, y extendió la red de su conocimiento en los diez mil universos. Maååhakuäðalì apareció dentro de la red acostado en la terraza externa. El Maestro lo vio y comprendiendo que había sido sacado de la casa y acostado en ese lugar consideró “¿hay beneficio si voy allí?” Y vio esto: Este joven después de depositar su fe en mí[2] morirá y renacerá en el mundo de las divinidades Tàvatiçsa en una mansión dorada de treinta yojanas[3] de dimensión acompañado por mil ninfas.[4] El brahmán después de cremarlo, llorando, deambulará en el cementerio. La divinidad examinando su estado, de tres gàvuttas[5] de alto, ornamentado por sesenta vagones de adornos, rodeado por mil ninfas, considerará “¿por qué (buena) acción mía he obtenido toda esta gloria?” Comprendiendo que ha obtenido ese estado por haber depositado su fe en mí después considerará: “Este brahmán, por temor de gastar su riqueza, no me dio medicina y ahora llora en el cementerio. Voy a producir un cambio en él.” Mientras su padre llora, él irá bajo la apariencia de Maååhakuäðalì y echado no lejos del cementerio llorará. Entonces, el brahmán preguntará “¿quién eres tú?” Él responderá “yo soy tu hijo Maååhakuäðalì”. “¿Dónde has renacido?” “En el plano Tàvatiçsa”.  “¿Qué acción realizaste?” Él reportará que el había renacido en ese estado por haber depositado su fe en mí. El brahmán me preguntará “¿es posible renacer en el cielo por haber depositado la fe en usted?” Entonces, le diré “no es posible contarlos (a aquellos que han renacido en el cielo por haber depositado su fe en mí) en cientos o miles o cientos de miles” y pronunciaré un verso del Dhammapada. Al final del verso, ochenta y cuatro mil seres realizaran el Dhamma. Maååhakuäðalì realizará el estado de entrada en la corriente y también el brahmán Adinnapubbaka.

 

Viendo que dependiendo en este joven una multitud realizaría el Dhamma, al día siguiente después de atender las necesidades de su cuerpo, el Maestro acompañado por gran cantidad de monjes, entró en (la ciudad de) Sàvatthì para pedir comida y gradualmente fue a la casa del brahmán.

 

En ese momento, Maååhakuäðalì estaba acostado afuera mirando hacia dentro de la casa. El Maestro percibiendo que él no lo veía emitió un rayo de luz. El joven pensando “¿qué es esta luminosidad?” se giró y así acostado vio al Maestro. “Debido a un padre necio, no tuve oportunidad de acercarme al Buddha para servirlo o realizar generosidad o para escuchar el Dhamma. Ahora, ni mis manos me responden. No hay nada que pueda hacer.” Pensando esto, tranquilizó su mente. El Maestro diciendo “suficiente, ha depositado su fe en mí” partió. Él, en el mismo momento en que el Tathàgata desapareció de su campo visual, con una mente tranquila, murió y, como quien se despierta de un sueño, renació en el mundo de las divinidades en una mansión dorada de treinta yojanas de dimensión.

 

El brahmán después de cremar su cuerpo, encontró alivio en el llanto. Diariamente iba al cementerio y lloraba: “¿Dónde estás, único hijo? ¿Dónde estás, único hijo?” La divinidad examinando su gloria consideró “¿por qué buena acción he obtenido esta gloria?” Y comprendió: “Por haber depositado mi fe en el Maestro. Este brahmán, cuando estaba enfermo, no me dio medicina, y ahora llora en el cementerio. Es necesario que produzca un cambio en él”. Bajo la apariencia de Maååhakuäðalì fue cerca del cementerio y con las manos extendidas hacia arriba llorando allí permaneció parado. El brahmán al verlo pensó: “Yo lloro por la pena de mi hijo, lloro por esa razón. Le preguntaré a él”. Y preguntándole pronunció este verso:[6]

 

Decorado con aretes pulidos, usando una corona de flores, perfumado con incienso rojo, con las manos extendidas en el medio del bosque lloras. ¿Cuál es tu aflicción?

               

                El joven dijo:

 

Tengo el cuerpo de mi carroza, dorado, brillante. Pero no puedo encontrar un par de ruedas. Por este dolor renunciare a mi vida.

 

                Entonces, el brahmán dijo:

 

Dime, buen joven, doradas, de piedras preciosas, rojas o de plata, yo te daré un par de ruedas.

 

                El joven al escuchar esto pensó: “Este brahmán, después de no darle medicina a su hijo, llorando, viendo mi similitud con su hijo dice ‘te daré unas ruedas doradas, de piedras preciosas, rojas o de plata’. Le daré una lección”. Y dijo: “¿Cuán grandes me harás el par ruedas?” El brahmán respondió: “Te las haré tan grandes como tú quieras”. Él suplicando “necesito el sol y la luna, dámelos” dijo:

 

El joven le dijo: “Ambos, el sol y la luna se ven aquí”. Mi carroza es dorada. Con ese par de ruedas, brillará.

 

                El brahmán le respondió:

 

Joven, tú realmente eres un necio. Tú aspiras lo que es imposible de obtener. Me parece que morirás. Tú no obtendrás el sol y la luna.

 

                Entonces, el joven le dijo: “¿Quién es un necio? ¿Aquél que llora por lo que existe o aquél que llora por lo que no existe?”

 

Se ve el ir y venir (del sol y la luna), su existencia se percibe en el cielo, pero el que ha muerto no se ve. ¿Quién es más necio de los que lloran?

 

                Cuando escuchó esto, el brahmán pensó “él dice lo correcto” y dijo:

 

Joven, tú dices la verdad. De los que lloran, yo soy el más necio. Como un niño llorando por la luna, yo deseo uno que ya ha partido.

 

                Sin pena, después de escuchar al muchacho, y elogiándolo pronunció este verso:

 

Realmente he estado quemándome como un fuego rociado con ‘ghee’[7]. Ahora, como rociada con agua, toda mi pena se ha extinguido.

 

Realmente quitó el dardo, la pena que tenía en mi corazón. La pena por el hijo,  en uno abatido por la pena, desalojó la pena por su hijo.

 

El dardo ha sido quitado, calmado estoy en paz. Habiéndote escuchado, joven, no siento pena, no lloro.

 

                Entonces, preguntándole su nombre dijo:

 

¿Eres una divinidad, un gandhabba[8] o Sakka el rey de las divinidades? ¿El hijo de quién? ¿Cómo deberíamos conocerte?

 

                Después, el joven le dijo:

 

Por aquel que te lamentas y por aquel que lloras, después de quemar el cuerpo de tu hijo, ése soy yo, habiendo hecho una buena acción he ido en compañía de los dioses.

 

                El brahmán le dijo:

 

En mi propia casa no vimos a nadie que diera poco o mucho ni que nadie observara Uposatha.[9] ¿Por qué acción has ido a mundo de los dioses?

 

                Y el joven dijo:

 

Estaba enfermo, sufriendo, aquejado, con el cuerpo doliente en mi propia casa y vi al Buddha, que está libre de impurezas, el que ha cruzado la duda, el bendito, el de suprema sabiduría.

 

 Y yo regocijado pacificado reverencié[10] al Tathàgata. Habiendo realizado esa acción fui en compañía de los dioses.

 

                Mientras él hablaba, todo el cuerpo del brahmán se llenó de regocijo. Él declarando su regocijo dijo:

 

Realmente maravilloso, realmente extraordinario, tal es el efecto de la acción de reverencia. Yo también, regocijado, pacificado, voy por refugio al Buddha hoy mismo.

 

                El joven le dijo:

 

Hoy mismo, creyendo, debes ir por refugio al Buddha, al Dhamma y al Sangha. Igualmente debes observar sin transgredir los cinco preceptos. Ahora debes abstenerte de matar, debes evitar tomar lo que no ha sido dado en este mundo, sin intoxicarte, no debes pronunciar falsedades y debes estar contento con tu propia esposa.

 

                Él aceptó y pronunció este verso:

 

Oh yakkha,[11] yo deseo mi bien, oh deva, yo deseo mi beneficio. Seguiré tu consejo, tú eres mi maestro.

 

Voy al Buddha por refugio, al incomparable Dhamma y al Sangha del Rey de los hombres por refugio voy yo.

 

Me abstengo de matar, evito tomar lo que no ha sido dado en este mundo, sin intoxicarme, no pronunciare falsedades y estaré contento con mi propia esposa.

 

                Entonces, la divinidad le dijo “brahmán, hay mucha riqueza en tu casa, acercarte al Maestro, practica generosidad, escucha el Dhamma y hazle una pregunta”, y desapareció allí mismo.

 

                El brahmán fue a su casa y le dijo a su mujer “querida, hoy día invitaré al asceta Gotama, le haré preguntas y le daré hospitalidad”. Después, fue al monasterio, sin reverenciar al Maestro y sin intercambiar cortesías, se paró a un lado y dijo “Gotama, acepte la comida hoy (en mi casa) con la comunidad de monjes”. El Maestro consintió. El brahmán, después de comprender que el Maestro había aceptado, fue a su casa rápidamente e hizo preparar deliciosa comida blanda y dura. El Maestro acompañado por la comunidad de monjes fue a la casa del brahmán y se sentó en el asiento preparado. El brahmán lo atendió con respeto. Una multitud se congregó. Dicen que cuando una persona con concepciones erróneas invita al Tathàgata dos tipos de grupos de gente se congregan. Aquellos con concepciones erróneas se congregan pensando “hoy veremos al asceta Gotama en dificultades cuando le hagan preguntas”. Aquellos con concepciones correctas se congregan pensando “hoy veremos el encanto del Buddha, el dominio del Buddha”.

 

                El brahmán después de la comida se aproximó al Tathagata y sentado en un asiento más bajo preguntó “¿Gotama, hay quienes han renacido en el cielo, sin dar, sin reverenciar, sin escuchar el Dhamma, sin observar Uposatha, sólo por la mera fe?” [12]

 

            “¿Brahmán, por qué me pregunta? ¿Tu hijo Maååhakuäðalì no te ha dicho que renació en el cielo por depositar su fe en mí?” “¿Cuándo, Gotama?” “¿Hoy, llorando, no fue al cementerio y vio no muy lejos a un joven llorando con las manos extendidas y dijo ‘Decorado con aretes pulidos, usando una corona de flores, perfumado con incienso rojo ...’?” E ilustrando la plática entre los dos relató toda la historia de Maååhakuäðalì. Así surgió la Palabra de Buddha.

 

            Habiendo relatado la historia dijo: “Brahmán, no son cien, ni doscientos, el número es incontable de quienes habiendo depositado su fe en mí han renacido en el cielo”. Ahora, había dudas en la multitud. Comprendiendo que algunos dudaban, el Maestro dijo “Que la divinidad Maååhakuäðalì venga con su mansión celestial”. Él vino personalmente, tres gàvuttas de alto, decorado con adornos divinos, descendió de la mansión, reverencio al Maestro y permaneció parado a un lado. Después, el Maestro le preguntó “¿Qué acción realizaste para obtener esta gloria?” Y pronunció este verso:

 

Divinidad, de incomparable esplendor, tú parada estás iluminando todas las direcciones como la estrella Osadhì.[13]

 

Divinidad de gran poder, te pregunto: ‘¿Siendo humano qué mérito hiciste?’

 

                La divinidad dijo: “Esta gloria, Venerable Señor, la obtuve depositando mi fe en usted”. “¿Depositando tu fe en mí, tú la obtuviste?” “Si venerable Señor”. La multitud inspeccionando la divinidad expresó su regocijo diciendo: “Realmente maravillosas son la cualidades del Buddha; el hijo del brahmán Adinnapubbaka obtuvo esta gloria sin hacer otro mérito que depositar su fe en el Maestro”.

 

            “La mente es la precursora de nuestras buenas y malas acciones, la mente es el líder. Porque la acción realizada con una mente pura, como una sombra, no lo abandona al individuo que va al mundo celestial o al mundo de los humanos”. Habiendo relatado esta historia y mostrado la conexión, el Rey del Dhamma, como quien sella un documento con el sello real después de que se le ha aplicado la arcilla, pronunció el siguiente verso:

 

2. “Los estados mentales están precedidos por la mente, liderados por la mente, creados por la mente. Si uno habla o actúa con una mente pura, de aquí la felicidad lo sigue a uno como la sombra que nunca se aparta”.

 

COMENTARIO DEL VERSO

 

No obstante “mente (mano)” significa todas las conciencias de los cuatro planos sin distinción, aquí en este verso, se obtiene una de las ocho conciencias sanas  pertenecientes a la esfera de los sentidos la cual está fijada, determinada y definida. Pero en la historia contada se obtiene una conciencia acompañada con placer y asociada con entendimiento. “Precedidos (pubbaægamà)” porque están dotados de aquello que va primero.  “Dhammà” significa los tres agregados comenzando con el (agregado de la) sensación.

La mente acompañada con placer es la precursora de éstos (tres agregados) por ser la condición de su surgir. Esto es lo que significa que tienen la mente como precursora. Así, por ejemplo, cuando muchos juntos ofrecen mantos a la gran comunidad de monjes o escuchan la doctrina con gran devoción o realizan méritos preparando respetuosamente guirnaldas y perfumes, ¿quién es el precursor de ellos? Aquél que es la causa de ellos, que causados por él, realizan los méritos, se llame Tisso o Phusso, se dice que él es el precursor. Éste es el sentido en que debe entenderse. Entonces, por ser la causa de su surgir, la mente es la precursora de éstos, éstos están precedidos por la mente. Porque si la mente no surge, ellos no pueden surgir. Además, la mente surge incluso cuando algunos estados mentales no surgen.  

Debido a que es predominante, la mente es el líder de éstos. Esto es lo que significa que la mente es el líder. Así, por ejemplo, como el hombre predominante del grupo, es el líder del grupo, es el líder del gremio, de la misma manera, la mente es el líder de éstos (tres agregados inmateriales). Así como ciertos objetos hechos de oro, etc., se reconocen como objetos de oro, etc., de la misma manera, éstos (estados mentales) originados de la mente se dicen que están hechos de (creados por la) mente.

“Con (mente) pura” significa con las cualidades de la ausencia del deseo, etc. “Uno habla o actúa” significa hablando con tal mente realiza la cuatro buenas acciones verbales, actuando realiza las tres buenas acciones corporales, y ni hablando ni actuando, debido a una mente pura con ausencia de deseo, etc., realiza las tres buenas acciones mentales. Y así se consuman  los diez cursos de acciones sanas.

“De aquí la felicidad lo sigue” significa que como resultado de estas tres clases de buenas acciones la felicidad sigue a este individuo. Aquí, se refiere a acciones sanas pertenecientes a los tres planos. Por lo tanto, por el poder de estas buenas acciones de los tres planos, el placer físico (resultante) o mental, basado en el cuerpo, en otras bases o sin bases, sigue a este individuo que está en la posición de experimentar este placer, ya sea que renazca en los cuatro estados de sufrimiento o en los estados de felicidad, y nunca lo abandona. Éste es el significado que se debe entender. ¿Cómo que? “Como la sombra que nunca se aparta” Como la sombra ligada al cuerpo, cuando el cuerpo va, también va; cuando se detiene, también se detiene; cuando se sienta, también se sienta; y no es posible apartarla usando lenguaje suave o áspero o golpeándola. ¿Por qué? Porque está ligada al cuerpo. De la misma manera, con una mente pura habiendo realizado las tres clases de buenas acciones, la felicidad física y mental perteneciente al plano de los sentidos enraizada en las buenas acciones practicadas y cultivadas de los diez cursos de acciones sanas no lo abandonan a uno como la sombra que nunca se aparta.

 

Al final de verso ochenta y cuatro mil seres realizaron la Verdad.[14] La divinidad[15] Maååhakuäðalì se estableció en la fruición de ganador de la corriente y también el bramán Adinnapubbako. Éste dio una gran cantidad de riquezas a la causa de Buddha.

 

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NOTAS

[1] El compuesto pali ‘Adinnapubbaka’ está formado del prefijo ‘a’, no + ‘dinna’, dado (participio pasado de dar) + ‘pubbaka’, antes, en el pasado. Literalmente ‘uno que no ha dado antes’ o ‘uno que no daba antes’.

[2] “Mayi cittaç pasàdetvà” se puede traducir alternativamente como “habiendo clarificado su mente en mí” o “habiendo contentado su mente en mí”.

[3] Medida de longitud de aproximadamente 7 millas.

[4] ‘Accharà’.

[5] Medida de longitud de aproximadamente 2 millas.

[6] Este y los siguientes versos se encuentran también en el Vimànavatthu-Pàøi #1207-1227 y el comentario de los mismos en el Vimànavatthu-Aååhakathà 304-309.

[7] Mantequilla clarificada.

[8] Músico celestial perteneciente al primer plano de los devas.

[9] Se refiere a observar los ocho preceptos para laicos en los días de luna llena y luna nueva cuando los monjes recitan las reglas de disciplina.

[10] ‘Añjaliç akariç Tathàgatassa’ significa literalmente reverencié al Tathàgata (Buddha) con las dos manos juntas levantadas.

[11] Divinidad del plano Càtummahàràjikà.

[12]Manopasàdamatten’ eva” literalmente significa “sólo con tranquilizar la mente”.

[13] Una estrella de luz blanca muy brillante.

[14] ‘Dhammàbhisamayo’ significa compresión de la Verdad (las cuatro nobles verdades; el sendero y la fruición)

[15] Devaputta significa el hijo de las divinidades.

 

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* Traducido del pali por Bhikkhu Nandisena. Edición del Sexto Concilio Budista. Referencia: Dhammapada-Aååhakathà i 16-25. Más información bibliográfica. Este material puede ser reproducido para uso personal, puede ser distribuido sólo en forma gratuita. ©CMBT 2000. Última revisión lunes, 13 de marzo de 2000. Fondo Dhamma Dana. Este documento requiere la fuente Times Pali.