Los Siete Tesoros Espirituales*

                                                                                   

Venerable U Silananda

 

 

Durante la época del Buddha en la ciudad de Rājagaha había un leproso de nombre Suppabuddha. Este Suppabuddha era diferente que otro Suppabuddha, que fue el padre de Yasodara (la esposa del príncipe Siddhattha). El segundo pertenecía al clan de los Sakyas. Pero el primero era un leproso y era una persona común.

 

Debido a la lepra, él era una persona muy pobre. Él tenía un bolso para llevar su comida y otras cosas. La gente lo evitaba. Tampoco él quería asociarse con la gente por temor de contagiarlos. Un día Suppabuddha vio a una gran multitud y pensó, "allí hay un gran multitud; es posible que estén distribuyendo comida; es posible que allí obtenga comida". Entonces, él fue donde se encontraba esa gran multitud, pero vio que no estaban distribuyendo comida, sino que toda esa gente estaba en silencio escuchando una discurso del Buddha. Cuando él vio esto, pensó, "aquí no están distribuyendo comida, sino que el asceta Gotama está impartiendo una enseñanza del Dhamma. Quizá sería bueno que escuche el Dhamma". Entonces, él se ubicó en el extremo externo del grupo de gente y escuchó el discurso del Buddha.

 

Se dice que cuando los Buddhas enseñan, ellos siempre miran dentro de la mente de aquellos que están escuchando. Ellos tienen la habilidad de examinar la capacidad mental de la gente. Y cuando ven a alguien con la capacidad de entender la enseñanza y de alcanzar la iluminación, ellos dirigen la enseñanza a esa persona como si estuvieran enseñándole únicamente a esa persona. Entonces, cuando el Buddha investigó a su audiencia mientras estaba dando el discurso, vio que Suppabuddha tenía la habilidad de comprender el Dhamma y de alcanzar la iluminación. Debido a que Suppabuddha había acumulado perfecciones en el pasado, él estaba maduro para alcanzar la iluminación. Por lo tanto, el Buddha dirigió su enseñanza a Suppabuddha; enseñó acerca de la generosidad y moralidad; habló acerca de los planos celestiales donde las personas que practican generosidad y moralidad van después de la muerte y allí pueden disfrutar de la vida.

 

Después de haber mostrado los placeres que se experimentan en los planos de los Devas, el Buddha habló acerca de los defectos de los placeres sensuales, de los problemas con los placeres sensuales. Es decir, el Buddha dijo cosas malas de los placeres sensuales. Y después, el Buddha habló acerca de los beneficios de renunciar a los placeres sensuales, de renunciar al mundo. El Buddha enseñó en este orden para preparar la mente de su oyente, en este caso, Suppabuddha. Mientras escuchaba, la mente de Suppabuddha se tranquilizó, se volvió clara y receptiva. Cuando comprendió que Suppabuddha estaba listo, el Buddha le enseñó su enseñanza especial, peculiar a todos los Buddhas. Esto significa que el Buddha le enseñó las Cuatro Nobles Verdades, la Noble Verdad del Sufrimiento, la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento, la Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento y la Noble Verdad del Camino que conduce a la Cesación del Sufrimiento. Al final del discurso surgió en la mente de Suppabuddha, el "Ojo del Dhamma" (Dhamma-cakkhu). Esto significa la comprensión o realización del Dhamma, es decir, que Suppabuddha alcanzó la iluminación como uno que ha entrado en la corriente.

 

Cuando Suppabuddha se convirtió en uno que ha entrado en la corriente, se sintió feliz y quiso reportar su logro al Buddha. Pero sintió temor de pasar entre la audiencia porque él era leproso y la gente lo despreciaba. Por lo que esperó hasta que la audiencia se retirara. Después cuando él estaba yendo a ver al Buddha, y se encontraba quizá a unos pocos metros del Buddha, Sakka, el rey de los Devas, se le acercó y le dijo:

 

"Suppabuddha, tú eres un leproso y eres muy pobre. Yo te daré inmensurable riqueza si tú simplemente dices: 'El Buddha no es el Buddha; el Dhamma no es el Dhamma; y el Sangha no es el Sangha. No tengo nada que ver con el Buddha, con el Dhamma y con el Sangha'. Si tú dices simplemente esto, yo te daré inmensurable riqueza".

 

Después Suppabuddha miró a Sakka y le preguntó: "¿Quién eres tú?"

 

Él dijo: "Yo soy Sakka, el rey de los Devas".

 

Entonces, Suppabuddha dijo:

 

"Hombre necio, tú no deberías ni siquiera hablarme. Porque lo que tú estás diciendo es algo que no se debería decir. Yo he realizado el Dhamma por mí mismo y mi fe en el Buddha, Dhamma y Sangha es inconmovible. Además, tú dices que soy un hombre pobre, pero no soy pobre. Yo poseo los siete tesoros espirituales. Y los Nobles no llaman pobres a aquellos que poseen estos siete tesoros espirituales".[1]

 

Entonces, Sakka, comprendiendo su inhabilidad de mover la fe de Suppabuddha, fue al Buddha y reportó su conversación con Suppabuddha. Después el Buddha dijo:

 

"Aun cien o mil Sakkas como tú no podrán hacer que Suppabuddha diga que el Buddha no es el Buddha, que el Dhamma no es el Dhamma, y que Sangha no es el Sangha. Él está firmemente establecido en la enseñanza del Buddha; su confianza en las Tres Gemas está firmemente establecida".

 

Después Suppabuddha se acercó al Buddha y le relató que se sentía muy complacido con su enseñanza; que su enseñanza era como abrir los ojos, como descubrir algo que ha estado oculto, como una luz brillante en la oscuridad de tal manera que los que tienen ojos puedan ver. Suppabuddha se proclamó como discípulo del Buddha y dijo: "Por favor considéreme como un discípulo que toma refugio en el Buddha, Dhamma y Sangha aun a riesgo de su propia vida". Después se fue.

 

Poco después una vaca que tenía un pequeño becerro atacó a Suppabuddha y lo mató. Después de su muerte, los monjes se reunieron, fueron a ver al Buddha y le dijeron que el hombre que se había sentido complacido con su discurso del Dhamma había sido atacado y muerto por una vaca. Y le preguntaron al Buddha acerca de su destino después de la muerte. El Buddha dijo:

 

"Monjes, Suppabuddha ha erradicado tres cadenas (estos significa que él se había convertido en uno que ha entrado en la corriente.) Él no puede descender, él no puede ir a los cuatro estados de sufrimiento. Él tiene seguridad y está destinado a alcanzar los estados superiores de iluminación".

 

Cuando el Buddha dijo esto, uno de los monjes preguntó: "¿Venerable Señor, cómo es posible que este hombre que tuvo la capacidad para alcanzar la iluminación era leproso y muy pobre?" Entonces, el Buddha relató la historia del pasado de Suppabuddha.

 

En un pasado lejano, Suppabuddha era un hombre rico en la misma ciudad de Rājagaha. En esa ocasión un Paccekabuddha estaba yendo en búsqueda de alimentos por la ciudad. Cuando él vio al Paccekabuddha, dijo: "¿Quién es ese leproso?" En realidad el Paccekabuddha no era un leproso. El Paccekabuddha estaba usando sus hábitos, tazón y tenía la cabeza rapada. Él vio al Paccekabuddha como un leproso y por esta razón dijo: "¿Quién es este leproso que va por la ciudad?" Y después él lo escupió y actuó de una manera irrespetuosa hacia el Paccekabuddha.

 

Como resultado de esa mala acción, él renació en los planos de sufrimiento por mucho tiempo. Y después cuando renació como humano, debido a que todavía tenía un residuo de esa mala acción, se enfermó de lepra. Ahora, él había renacido como humano no como resultado de esa mala acción. Había renacido como humano como resultado de una buena acción que había realizado en el pasado. Pero en esa existencia se enfermó de lepra como resultado de esa otra mala acción. Entonces, el Buddha exhortó a los monjes para que no realizaran malas acciones para evitar este tipo de sufrimiento.

 

Ahora en esta historia, Suppabuddha dijo que poseía siete tesoros espirituales. El primero de ellos es la fe o la confianza (saddhā) en el Buddha o la Iluminación del Buddha. Esto significa que Suppabuddha tenía fe, el creía que el Buddha era una persona Iluminada; que el Buddha era un individuo que comprendía lo que hay que comprender en el mundo sin la necesidad de ayuda externa; que el Buddha poseía sabiduría, conducta, etc. Si una persona cree o tiene confianza de esa manera se dice que tiene fe o confianza en el Buddha y en su Iluminación. Nosotros podemos extender esta explicación para incluir la fe o confianza en el Dhamma (Enseñanza), Sangha (Comunidad) y también en la práctica.

 

El segundo tesoro es la moralidad (sīla). Esto significa la pureza de la conducta. La moralidad o la observancia de los Preceptos es también un tesoro espiritual. No matar, no robar, no tener conducta sexual incorrecta, no mentir, no consumir alcohol, drogas, intoxicantes, es el segundo tesoro espiritual. Es algo precioso. Todos los seguidores del Buddha o todos aquellos que dicen ser seguidores del Buddha deberían observar al menos los Cinco Preceptos. Estos Preceptos también se denominan la "moralidad para laicos" (upāsaka-sīla). El término pali "upāsaka" se usa para referirse a un seguidor laico del Buddha. Por lo tanto, observar los Preceptos o mantener la conducta moral pura es un tesoro espiritual. Éste es el segundo tesoro espiritual.

 

El tercer tesoro espiritual es la vergüenza moral (hirī). Esto significa vergüenza de realizar acciones insanas, de matar, de robar, etc. Debido a esta vergüenza moral la gente se abstiene de transgreder los Preceptos, la gente se abstiene de matar seres vivientes, de tomar lo que no ha sido dado, etc. Esta vergüenza moral es un tesoro espiritual. Es algo muy precioso poseer esto. Mientras poseamos vergüenza moral nosotros nos abstendremos de hacer el mal. Si no poseemos vergüenza moral, haremos lo que queramos. Y la mayoría de las cosas que haremos serán malas acciones. Por lo tanto, la vergüenza moral es una cualidad benéfica que deberíamos poseer.

 

El cuarto tesoro espiritual es el miedo moral (ottappa). Esto no significa realmente miedo, sino miedo a las consecuencias de las malas acciones. Porque si nosotros actuamos incorrectamente, primero, seremos censurados por los Nobles y después experimentaremos los malos resultados de estas acciones insanas. Debido a que tenemos miedo de las malas consecuencias, nos abstenemos de las malas acciones. Esto también es un tesoro espiritual.

 

Estos dos, la vergüenza moral (hirī) y el miedo moral (ottappa), siempre están juntos. Cuando hay vergüenza moral hay miedo moral y cuando hay miedo moral hay vergüenza moral. En los discursos estos dos son descriptos como los "protectores del mundo" (loka-pāla). Mientras la gente tenga estos dos tesoros la sociedad o el mundo del hombre estará en buena forma. Cuando la gente pierde estos dos, la sociedad se contamina. Por esta razón estos dos tesoros se denominan protectores del mundo. Son las cualidades que protegen al mundo de la inmoralidad, etc. Estos dos tesoros espirituales deberían ser cultivados.

 

El quinto tesoro espiritual es el aprendizaje (bahusuta). El aprendizaje también es un tesoro. Esto significa el estudio y comprensión de las enseñanzas del Buddha. El término en pali es "bahusuta", "bahu" significa mucho y "suta" significa oír. En tiempos pasados no había muchos libros y la gente aprendía por medio del oído, escuchando la enseñanzas de otras personas y maestros. Por lo tanto, "bahusuta" significa "oír mucho". Y esto significa tener conocimiento acerca de las enseñanzas del Buddha tanto la teoría como la práctica. Éste es un tesoro espiritual que deberíamos poseer. Ahora ustedes pueden adquirir este tesoro leyendo libros, haciendo preguntas, teniendo discusiones con otras personas y también practicando lo que han aprendido.

 

El sexto tesoro espiritual es dar (cāga). "Cāga" significa desprenderse de algo; es como "dāna", generosidad. La gente no debería tener mucho apego a sus posesiones y también deberían compartir con otros lo que tienen. Se dice que la gente debería ser generosa, dispuesta a dar a los demás. Hay una expresión que dice que uno debería tener las manos lavadas. Esto significa tener las manos lavadas de la mezquindad. Uno debería tener poca (o nada de) mezquindad, estar siempre dispuesto a dar y compartir con los demás lo que posee. Éste también es uno de los tesoros.

 

El séptimo tesoro espiritual es la sabiduría (paññā). Aquí la sabiduría no significa solamente tener conocimiento acerca de algo. Aquí la sabiduría se describe como el conocimiento del surgir y el cesar. Este tipo de sabiduría se puede alcanzar solamente por medio de la meditación vipassana. Cuando practica meditación vipassana, uno alcanzará una etapa en la que podrá ver los objetos surgiendo y desapareciendo. Cualquier objeto que uno toma, surge y cesa. Cuando uno ve esto claramente en la mente, se dice que ha alcanzado el conocimiento del surgir y cesar. Se dice que este tipo de conocimiento conduce al cese del sufrimiento. No obstante que es una de las etapas inferiores de vipassana, este conocimiento conduce al cese del sufrimiento. Este conocimiento del surgir y cesar es muy importante. Si no podemos ver el surgir y cesar de los objetos, nosotros no podremos ver que ellos son impermanentes, insatisfactorios e insustanciales (que no están sujetos a nuestro control).

 

Si no vemos estas tres características, impermanencia (anicca), insatisfactoriedad (dukkha) e insubstanciabilidad (anatta), nunca podremos sentir disgusto hacia la mente y la materia. Si no sentimos disgusto, no querremos abandonar la mente y la materia. Es muy importante que una persona tenga este entendimiento, la comprensión del surgir y cesar de los objetos por medio de la práctica de la meditación vipassana. Entonces, si poseemos este conocimiento del surgir y cesar de los objetos, se dice que hemos comenzado la práctica de la meditación vipassana. En pali este tipo de individuo se llama "āraddha-vipassaka"; "āraddha" significa una persona que ha comenzado, que ha realizado esfuerzo, y "vipassaka" significa uno que practica vipassana.

 

Antes de ver el surgir y cesar de los objetos, uno no se puede llamar una persona que practica vipassana porque "vipassana" significa estrictamente ver las tres características. Hasta que no se ven las tres características, uno no está practicando la real meditación vipassana. Solamente uno se está acercando a vipassana. Estrictamente hablando sólo cuando vemos las tres características, recibimos el nombre de meditadores vipassana. Éste es el séptimo y último de los tesoros espirituales.

 

Nosotros deberíamos tratar de poseer estos siete tesoros espirituales. Y si nosotros los poseemos, nadie puede decir que somos pobres. No obstante que podríamos ser pobres desde el punto de vista material, no es así desde el punto de vista espiritual. Entonces, es importante entender que estas cualidades son tesoros. Éstos son los tesoros reales a diferencia de las cosas materiales porque los tesoros materiales son comunes a todos; es decir, esto significa que se pueden quemar, pueden ser arrasados por el agua, confiscados por el gobierno o los gobernantes, pueden ser tomados por herederos indeseados, pueden ser robados, etc. Las cosas materiales poseen todos estos peligros. Pero estos siete tesoros espirituales carecen de estos peligros, no pueden ser quemados, robados, etc. Mientras poseamos estos tesoros, nosotros somos ricos, somos espiritualmente ricos.

 

Nosotros deberíamos reflexionar y examinarnos para determinar si poseemos estos siete tesoros. Sentiremos regocijo al descubrir que los poseemos. Y si no los poseemos todavía, deberíamos esforzarnos para adquirirlos. Éstos son los siete tesoros espirituales enseñados por el Buddha.

 

Ahora, aquí hay algo que decir con relación al séptimo tesoro. ¿La atención plena (sati) no está incluida? Aquí la atención plena no está incluida. Pero en un libro, en el Sub-comentario, se da otro grupo de siete tesoros: fe (saddhā), atención plena (sati), vergüenza moral (hirī), miedo moral (ottappa), aprendizaje (bahusuta), dar (cāga) y sabiduría (paññā). Aquí en vez de la moralidad (sīla) se menciona la atención plena (sati). Como nosotros hemos practicado  meditación todo el día como en este retiro, podemos decir que somos ricos. Nosotros que hemos estado practicando meditación vipassana por muchos años somos ricos en la atención plena.

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* Los Siete Tesoros Espirituales por Venerable U Silananda. Plática impartida el 2 de octubre 1999. Traducción al español por bhikkhu Nandisena. La fuente usada es "Times New Roman" que contiene algunas de las marcas diacríticas de la Lengua Pali; las demás marcas diacríticas no disponibles en esta fuente han sido reemplazadas con letras normales. Este material puede ser reproducido para uso personal, puede ser distribuido sólo en forma gratuita. ©CMBT 2003. Última revisión lunes, 16 de junio de 2003. Fondo Dhamma Dana.




[1] Nota del Traductor. El término pali es "dhana", riquezas, aquí se traduce como tesoro. Estos siete tesoros espirituales (dhana) se exponen en el Dīgha Nikāya iii 133, Anguttara Nikaya ii 398.