Lo que el Buddhismo puede ofrecer al mundo

Premio Literario Dhamma Beikaman

 

Por U Maung Maung

 

Traducción al español por Alina Morales

 

CONTENIDO

1. Introducción

2. Señor Buddha

3. Las Enseñanzas del Buddha

4. Meditación

5. Mensaje Significativo del Buddha

6. La Eternidad del Buddhismo

7. Conclusión

8. Créditos

 

 

1. Introducción

 

Hemos recorrido un largo camino desde el antiguo mundo y las Eras Oscuras. Ahora nos encontramos en la era de la civilización moderna en donde la ciencia y la tecnología han ayudado enormemente al progreso de la humanidad. Un evento que sucede en el momento presente en una parte del mundo puede ser del conocimiento del resto del mundo en cuestión de unos cuantos segundos. La ciencia y la tecnología se han desarrollado tanto que han contribuido a hacer posible que el hombre haya llegado a la luna. Nos maravillamos de lo mucho que ha alcanzado el hombre hoy en día. Pero no debemos dejarnos llevar por los merecidos elogios de los logros alcanzados. Estos son solamente una parte del desarrollo actual en el mundo. Son esfuerzos creativos que se aprecian. También hay otros adelantos que son destructivos tales como la bomba atómica, arrojada sobre Hiroshima cuando los pilares de la civilización se estremecieron desde sus cimientos. El ataque de las torres gemelas en Nueva York también nos recuerda cómo la mente humana es capaz de llevar a cabo tales acciones destructivas.

 

Los adelantos mencionados indican claramente que el hombre es capaz de acciones creativas así como destructivas. De momento parece que las fuerzas destructivas son predominantes. Las naciones están teniendo encuentros para discutir y encontrar los caminos para lidiar con el terrorismo. Las Naciones Unidas están luchando continuamente por la paz y por un mundo mejor. Es una tarea bastante difícil. Siento que hoy en día hay mucha necesidad de paz y un mundo mejor y creo que el Buddhismo, las enseñanzas de nuestro señor Buddha, ofrecen un camino ideal para ayudarnos a lograr paz y un mundo mucho mejor para lidiar con el problema del sufrimiento por el que estamos pasando hoy en día.

 

El objeto de este artículo será presentarles lo que tiene el buddhismo para ofrecer al mundo para enfrentar el problema del sufrimiento. Siento que sería más apropiado hacer un breve ensayo de nuestro señor Buddha como un preludio a sus enseñanzas, que a continuación seguirán como el objeto central de este artículo.

 

2. Señor Buddha (regresar a contenido)

 

Siddhartha, el que sería el Buddha, nació en la Era Maha (623 BC) en el ambiente tranquilo de los jardines Lumbini del Nepal. De acuerdo a la tradición cultural común de la región, una hija viajaría a la casa de su madre para recluirse y para el cuidado de su bebé; la mamá de Siddhartha, Mayadevi, actuó sabiamente y fue en su viaje a casa de sus padres, cuando pasaba a través de los jardines Lumbini, en que dio a luz. El nacimiento marcaba la encarnación final del Buddha y la tierra se estremeció como reconocimiento de este evento memorable. Esto fue un viernes de luna llena, Día de Kason.

 

En la ceremonia (namung), el Rey Suddhodana les pidió a los sabios que vieran el futuro de su hijo, el Príncipe Siddhartha. De ocho que eran, siete pronosticaron que si escogía permanecer como laico, se convertiría en monarca universal, pero que si decidía convertirse en ermitaño, se convertiría en Buddha. Sin embargo, los ocho tuvieron una sola respuesta. Pronosticaron que definitivamente, el príncipe se convertiría en Buddha. Tomando con seriedad dicho pronóstico, el Rey tomó todas las precauciones para mantener todo el conocimiento de las aflicciones del mundo fuera de la visión del príncipe. En el año en que cumplió 29, sin embargo, de camino al parque real, el príncipe vio, por primera vez, a un hombre viejo, un hombre enfermo y un hombre muerto y aprendió que todos los hombres, sin excepción, estaban sujetos al nacimiento, a la vejez y a la muerte y que todos los placeres del mundo eran tan solo un preludio para el dolor. Sólo hasta que vio a un monje se dio cuenta que para aprender el camino para vencer el sufrimiento debe abandonar los apegos del mundo y en conformidad con esto, él renunció a su reino y se convirtió en ermitaño.

 

Durante seis largos años él meditó practicando las austeridades físicas más extremas. Finalmente descubrió que la verdad no podía encontrarse en la austeridad. Aceptando los ocho puñados de pasto donados por un cortador de pasto, él avanzó hacia el árbol Bodhi. Los montones de pasto fueron esparcidos a los pies del árbol Bodhi convirtiéndose en un trono de pasto en el que él se sentó y meditó con la resolución de que no se movería de su asiento hasta alcanzar la Iluminación.

 

Entonces Māra, el maligno, se aproximó a reclamar el trono de pasto que él había hecho para él mismo. Los ataques de Māra con fuego, oscuridad y violencia fallaron y él se retiró. El que sería Buddha venció los intentos de Māra de quitarle el trono respondiendo, no con la fuerza física sino con la fuerza poderosa de metta e indulgencia para su atormentador. Uno no puede menos que impresionarse por la forma en que el-que-sería-Buddha enfrentó la amenaza de la fuerza física con una fuerza muy superior a aquella usada para derrocarlo.

 

Poco después de vencer a Māra, el-que-sería-Buddha extinguió gradualmente todos los impedimentos hasta obtener finalmente la Iluminación, y la tierra a la que él había llamado para atestiguar su acceso a la Buddheidad, reconoció su logro y las fuerzas de la naturaleza se alegraron de que otro Buddha había nacido. Así que Siddhartha, después de abandonar su vida de príncipe por una de ermitaño, finalmente alcanzó el objetivo de la Iluminación un miércoles de luna llena de Kason en la Era Maha 103. Tenía 35 años.

 

Habiendo logrado entonces la Iluminación por la que se había esforzado en tantas existencias, el Buddha, por última vez, fue asaltado con dudas por Māra, el maligno. Él, que había abandonado todo para buscar el alivio de todo... ¿qué sentido tenía decirle a todos los hombres del camino que lleva al final del sufrimiento? La tierra se estremeció y esperó su respuesta. Entonces el Buddha, con su infinita compasión, despertó a la necesidad eterna del hombre. El mismo Brahma abogó por la humanidad. Como el Buddha contempló al mundo, su corazón fue tocado por una profunda compasión por aquellos en necesidad de descubrir el camino que lleva a la liberación del sufrimiento y decidió seguir adelante y enseñar el Dhamma. Con la decisión tomada entonces, el Buddha dedicó los siguientes 45 años de su vida yendo de un lugar a otro organizando la expansión de la Orden y predicando a todos los que venían a él. Finalmente, habiendo hecho tanto, Buddha entró al Nibbāna y logró el objetivo final de la liberación del ciclo de renacimientos. Eso fue un martes, el día de luna llena de Kason en la Era Maha 148 (543 BC).

 

Esos tres eventos importantes en la vida de nuestro señor Buddha que tuvieron lugar en el Día de Kason de luna llena es algo poco común y único y lo consideramos un personaje histórico sobresaliente en la historia de la humanidad, que le dio expresión a unas verdades de perdurable valor.

 

Habiendo tocado brevemente tres eventos importantes en la vida de nuestro señor Buddha, podemos volver a su enseñanza y descubrir lo que tiene que ofrecer para enfrentar el problema del sufrimiento.

 

3. Las Enseñanzas del Buddha (regresar a contenido)

 

El primer sermón predicado por Buddha después de que alcanzó la Iluminación fue Las Cuatro Nobles Verdades. Podríamos decir que las Cuatro Nobles Verdades son los cimientos del Buddhismo. Las Cuatro Nobles Verdades son:

 

La Primera Verdad Noble muestra que el nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, estar alejado de las cosas placenteras es sufrimiento, estar unido a cosas desagradables es sufrimiento y no obtener lo que uno desea es sufrimiento. La Primera Verdad Noble demuestra que a consecuencia de la ley universal de impermanencia, todos los fenómenos de la existencia, de cualquier modo, están sujetos al cambio y la disolución y por lo tanto, son miserables e insatisfactorios por lo que, sin excepción, todos contienen en sí mismos el germen del sufrimiento.

 

La Segunda Verdad Noble. Habiendo mostrado la Verdad del Sufrimiento, la Segunda Verdad Noble identifica la Causa del Sufrimiento como el anhelo, el deseo. Debido a nuestra ignorancia, deseamos cosas que son de naturaleza impermanente, estamos engañados por los apegos y las aversiones. No es suficiente con tan solo entender intelectualmente el significado de la Causa del Sufrimiento. Sería de mayor beneficio si podemos caer en la cuenta a través de la auto investigación. Cuando somos ignorantes de la Causa del Sufrimiento tendemos a enredarnos más en la red de deseos y aversiones.

 

La Tercera Verdad Noble. Teniendo localizada la Causa del Sufrimiento en la Segunda Verdad Noble, la Tercera Noble Verdad nos dice que la Cesación del sufrimiento sucedería con la destrucción y desarraigo del deseo y de la ignorancia.

 

La Cuarta Verdad Noble. La última de las Verdades Nobles nos dice cómo tenemos que hacer para lograr la Cesación del Sufrimiento que es siguiendo el Noble Óctuple Sendero.

 

¿Qué es el Noble Óctuple Sendero? El Noble Óctuple Sendero es como sigue:

 

MORALIDAD

(1)    Recto Lenguaje

(2)    Recta acción

(3)    Recto modo de vida

 

CONCENTRACIÓN

(4)    Recto Esfuerzo

(5)    Recta Atención

(6)    Recta Concentración

 

SABIDURÍA

(7)    Recta Visión

(8)    Recto Pensamiento

 

Desde el punto de vista de la práctica del entrenamiento, el Noble Óctuple Sendero puede ser clasificado en (tres) grupos:

 

(1)    Grupo de Moralidad

(2)    Grupo de Concentración

(3)    Grupo de Sabiduría

 

MORALIDAD (Sīla)

 

(1)    Recto Lenguaje

(a)    Abstenerse de falso lenguaje

(b)    Abstenerse de lenguaje difamatorio

(c)    Abstenerse de palabras ásperas y lenguaje abusivo

(d)    Abstenerse de charlas inútiles, vanas y frívolas

 

(2)    Recta Acción

(a)    Abstenerse de matar y lastimar seres vivos

(b)    Abstenerse de tomar lo que no le ha sido dado

(c)    Abstenerse de mala conducta sexual y abuso de los sentidos

 

(3)    Recto Modo de Vida

 

Las personas laicas deberían evitar los siguientes modos de vida:

 

(a)    Comercio o distribución de proyectiles y armas

(b)    Comercio de seres humanos (por ejemplo, prostitución y esclavitud)

(c)    Comercio o distribución de seres vivos y carnes (por ej., carniceros)

(d)    Comercio o distribución de bebidas intoxicantes

(e)    Comercio o distribución de veneno

 

Las personas laicas deberían abstenerse de modos incorrectos de vida que incluyan acciones inmorales físicas y verbales (por ejemplo, el engaño, predicción, traición, maña, usura).

 

CONCENTRACION (Samādhi)

 

(4)    Recto Esfuerzo

(a)    El esfuerzo para prevenir el surgimiento de estados insanos no surgidos

(b)    El esfuerzo de abandonar estados insanos que ya han surgido

(c)    El esfuerzo por desarrollar estados sanos para que surjan

(d)    El esfuerzo para promover estados sanos que ya han surgido

 

(5)    Recta Atención

 

Los Cuatro Fundamentos de la Atención Completa:

(a)    Atención en el cuerpo

(b)    Atención en las sensaciones

(c)    Atención de la conciencia o del estado de la mente

(d)    Atención en los objetos mentales o fenómenos (dhammas)

 

(6)    Recta Concentración

 

Ésta es una precisión de la mente desarrollada a través de la meditación.

 

SABIDURIA (Paññā)

 

(7)    Recta Visión:

 

Recta visión de las Cuatro Nobles Verdades.

 

(8)    Recto Pensamiento

(a)    Pensamiento de renunciación (opuesto al apego y el deseo sensual)

(b)    Pensamiento de benevolencia por el bienestar de todos los seres (opuesto a todo deseo)

(c)    Pensamiento de no dañar a todos los seres (opuesto a la crueldad)

 

Intentemos captar brevemente la esencia de las Cuatro Nobles Verdades y el Óctuple Noble Sendero.

 

La Primera Verdad Noble trata de la verdad del sufrimiento. El sufrimiento es algo que vemos y experimentamos y aceptamos, la Verdad de la existencia del sufrimiento. La Segunda Verdad Noble localiza la causa del sufrimiento. Nos dice que el sufrimiento surge por nuestro deseo y nuestra ignorancia. Con la causa del sufrimiento dada a conocer, la Tercera Noble Verdad nos explica que la Cesación del sufrimiento sucedería con la destrucción total del deseo. ¿Cómo vamos a llevar a cabo la destrucción total del deseo? Podría llevarse a cabo siguiendo los pasos del Óctuple Noble Sendero, lo que significa la práctica de la moralidad (sīla), concentración (samādhi) y sabiduría (paññā).

 

El Óctuple Noble Sendero nos muestra el camino que lleva al Nibbāna. Hay tres niveles a desarrollar en nuestro esfuerzo para alcanzar el Nibbāna. Los tres niveles son a través de Sīla, Samādhi y Paññā. Podemos preguntar ¿porqué tres niveles, porqué no uno solamente? La sencilla razón es que hay tres niveles de impedimentos. En el primer nivel los impedimentos tan solo permanecen latentes en cada uno de nosotros, de ningún modo se hacen manifiestos en palabras y acciones. En el segundo nivel, cuando se les despierta o perturba con cualquier objeto, agradable o desagradable, ellos surgen del estado latente al nivel de los pensamientos, emociones y sensaciones. En el tercer nivel se hacen tan violentos e ingobernables que producen malas acciones en palabras y en obras. Por lo tanto, los tres niveles de desarrollo son necesarios para desvanecer los tres niveles de impedimentos.

 

De los tres, el desarrollo de la moralidad es capaz de alejar o inhibir el tercer nivel de los impedimentos sólo temporalmente, dejando el primero y segundo niveles sin cambios y puesto que este tercer nivel es capaz de inhibirse con la moralidad y tarde o temprano, surgir otra vez, es llamada erradicación temporal.

 

Es tan sólo el desarrollo de la sabiduría el que puede disipar completamente el primer nivel de los impedimentos, los cuales no son afectados por la moralidad y la concentración. El nivel de impedimentos erradicado con la sabiduría no surgirá de nuevo. Es como cortar un árbol desde sus raíces; por lo tanto, a la inhibición de los impedimentos con la sabiduría se le llama erradicación permanente.

 

Los tres niveles son interdependientes y se interrelacionan, todos deberían de practicarse juntos, al mismo tiempo. Por ejemplo, cuando se lleva una vida correcta (moralidad), es más fácil cultivar una correcta concentración (samādhi) y una recta visión (sabiduría). De la misma forma, la práctica de la recta concentración lo ayuda a uno a llevar una recta vida y el tener una recta visión le permite a uno vivir una recta vida y concentrarse de una manera correcta. Pero tratar de llevar una recta vida sin recta concentración, lo que es el control de la mente, y con una recta visión, produciría resultados que no son efectivos. Usted puede pensar que una cosa está bien en un momento y no pensarlo en otro momento, en un momento usted puede sentirse feliz por eso y en otro momento puede sentirse mal por lo mismo porque a usted le falta recta visión (sabiduría). La recta concentración (samādhi) no puede alcanzarse sin llevar una recta vida (moralidad) y teniendo recta visión. De la misma forma, no es posible tener recta visión sin una recta vida y recta concentración.

 

Todos los versos del señor Buddha pueden resumirse en un verso:

 

Abstenerse de todo mal.

Hacer el bien.

Purificar la mente.

 

Ésta es la enseñanza del Buddha.

 

Este verso comprende los tres niveles del camino que lleva a la Iluminación: moralidad (Sīla), concentración (Samādhi) y sabiduría (Paññā). La moralidad regula las palabras y los actos, la concentración controla la mente, pero es la Sabiduría, el último nivel, la que permite al hombre espiritual destruir completamente las pasiones que siempre están creando un torbellino dentro de sí mismo.

 

La Sabiduría es el poder de ver lo que son las cosas realmente y cómo actuar correctamente cuando nos enfrentamos con los problemas de la vida. Las semillas de la sabiduría han yacido latentes en nosotros y cuando nuestros corazones están llenos de calor y de cariño, el poder de la sabiduría crece. Cuando un hombre ha apaciguado los torrentes violentos del apego, el enojo y el engaño, se vuelve conciente y está lleno de compasión y se vuelve ansioso por el bienestar de todos los seres. Se abstiene de robar y es recto y honesto en todas sus conductas. Se abstiene de conducta sexual incorrecta. Se abstiene de llevar chismes. Reúne a los que están divididos y alienta a aquellos que están unidos a mantener esa unidad. Se abstiene del uso de lenguaje áspero. Sus palabras son suaves y amables a los oídos y van al corazón. Se abstiene de pláticas vanas. Habla de lo que es útil y en el tiempo apropiado. Cuando su mente es pura y su corazón se ha reblandecido con el cultivo de la moralidad (Sīla), es entonces cuando crece la divina semilla de la Sabiduría. La aguja magnética le permite al mercurio encontrar su dirección en el océano en la noche más oscura cuando no hay estrellas visibles. De la misma manera, la Sabiduría le permite al hombre ver las cosas como realmente son y percibir el recto camino a la paz. Es esta Sabiduría la que nos va a permitir unirnos con todos los seres en un inmenso océano de afecto y cariño.

 

El buddhismo está basado en la razón. El punto de arranque del Buddhismo es el razonamiento o entendimiento. A los buscadores de la verdad les dice el Buddha: “No den crédito a nada solamente porque lo digan; no den crédito a algo que es tradicional sólo porque es antiguo y transmitido a través de generaciones; no den crédito a los rumores o a cualquier cosa porque la gente hable de ello; no creas algo simplemente porque te muestren el testimonio escrito de algunos sabios antiguos; nunca creas en algo por la autoridad de este maestro o sacerdote. De acuerdo a tu propia experiencia y después de una profunda investigación, lo que vaya de acuerdo a tu razonamiento y te conduzca a tu propio bienestar y al de otros seres vivientes, acéptalo como verdad y vive de acuerdo a ello”.

 

De lo arriba expuesto, tenemos una declaración que nos dice que un seguidor del Buddha está invitado a dudar hasta el momento en que los hechos básicos de la doctrina se le hayan auto evidenciado y él esté dispuesto a aceptarlos a través de la clasificación de su propia visión interior.

 

Esto es, entonces, a lo que nosotros nos referimos con Buddhismo. Es un sistema de pensamiento, un enfoque metódico basado en el análisis de todos los factores de la experiencia. Su propósito es la realización del más alto nivel de visión interior[1] que nos permite penetrar el velo de la ignorancia o ilusión y liberarnos de cada una de las cadenas que nos une al ciclo del sufrimiento que sobrellevamos en el interminable ciclo de renacimientos.

 

4. Meditación (regresar a contenido)

 

Buddha hizo énfasis en la importancia de la mente; la mente motiva y el cuerpo responde a través de acciones físicas y verbales. Por lo tanto hay una necesidad de entrenar y adiestrar a la mente. El señor Buddha nos enseñó a entrenar y adiestrar a la mente en su sermón acerca de la atención plena (Satipatthāna).

 

Uno debería entrenar a la mente para que esté alerta o en atención de cada actividad en nuestra vida diaria para que nos permita reflexionar lo que está bien o mal moralmente, correcto o incorrecto para nosotros y los otros. Nos enseña el manejo y el control de uno mismo. La conciencia debe ser el guardián, en todo momento, en las puertas de nuestros seis órganos de los sentidos: ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo y mente. Reactiva a los objetos del mundo externo y del medio ambiente, hace que surja la conciencia dentro de nuestra mente, como la conciencia del ojo, la conciencia del oído, la conciencia del olfato (de la nariz), la conciencia del tacto (sensaciones), etc., los que a su vez, hacen que surjan las acciones y las obras (kamma).

 

La conciencia y las sensaciones que surgen y cesan son impermanentes y cambiantes. Pueden ser buenas, malas o neutras. Si es buena, te gusta (surgen el deseo o el apego); si es mala, surge aversión (surge el enojo-dosa); y si es neutral, uno es indiferente (surge upekkhā). Así es que con atención (sati), la sabiduría (paññā) y la motivación (cetanā), uno puede evitar acciones malas y realizar acciones sanas y mantener nuestras mentes limpias y puras, siguiendo las enseñanzas del Buddha en la práctica. Podría ser una máxima entonces: Tener el conocimiento de que una acción es mala, da la oportunidad de evitarla; no tener ese conocimiento, tan sólo resultaría en asirse a él o estar apegado a él. Entonces estaríamos sufriendo como resultado de nuestra ignorancia.

 

Ahora, ¿cómo desarrollamos y cultivamos la atención y la sabiduría? ¿Cómo purificamos nuestras mentes? El último consejo de Buddha fue “esfuércense en la atención”. De acuerdo al último consejo del Señor Buddha, nosotros podríamos desarrollar y cultivar la atención plena a través de la meditación. Básicamente hay dos tipos de meditación. Una es meditación de tranquilidad (Samatha) y la otra es meditación Vipassanā (visión interior). La primera fomenta la concentración y la última, la atención completa. Son interdependientes. De cualquier manera, es útil saber la diferencia entre las dos en términos del propósito, el método y los beneficios. "Samatha" significa concentración en un punto para realizar concentración (Samādhi), uno de los cinco factores de la iluminación. El método es concentrarse en un único objeto, normalmente el adentro y afuera de la respiración en la punta de las fosas nasales. Las Escrituras indican treinta objetos de meditación de tranquilidad (samatha). Da como resultado calma y tranquilidad mental. El propósito es llevar a un estado de absorción llamado "jhāna" (en pali), que es arrobamiento. Es similar a "san" en Myanmar, "chan" en chino y "zen" en japonés. Alguna forma de meditación de tranquilidad (samatha) es usada como herramienta para tratamiento en psicoterapia y en clínicas para el manejo del stress por doctores y psicólogos hoy en día. La psicología es una ciencia de la mente en crecimiento y el buddhismo tiene una base científica.

 

Vipassanā o meditación de visión interior se dirige a la obtención de la sabiduría y el entendimiento correcto (sammā-ditthi, uno de los ocho elementos del sendero) de la naturaleza de los fenómenos mentales y físicos mientras surgen en nuestras mentes (conocido en pali como "nāma") y en el cuerpo (rūpa). La mente y la materia están a su vez, subdivididos en cinco agregados (khandha). Cuando practica Vipassanā, el meditador en realidad está siguiendo el Noble Óctuple Sendero, el quid del buddhismo, llevando a cabo los tres niveles de "Sīla", "Samādhi" y "Paññā".

 

Después de lograr una concentración profunda (samādhi), uno continúa meditando en el adentro y afuera de la respiración así como en los pensamientos y sensaciones mientras surgen y cesan. Gradualmente uno llega a comprender los cuatro conocimientos básicos de visión interior (1) la naturaleza interdependiente de la mente y materia (nāma-rūpa); (2) la relación de causa y efecto o condición natural de la mente y materia; (3) las tres características de la mente y la materia, a saber, la impermanencia, el sufrimiento y la naturaleza del no-yo de la personalidad (anicca, dukkha, anatta) y (4) el surgir y cesar de los fenómenos mentales y físicos de la mente y materia.

 

Yo siempre había pensado que la meditación Vipassanā estaba asociada solamente con buddhistas. Fue recientemente que llegué a saber que la meditación Vipassanā no es monopolio de los buddhistas y que la meditación Vipassanā está abierta para todos. No está confinada a ninguna religión. Cualquiera puede practicar la meditación Vipassanā y adquirir los mismos resultados de paz y armonía. Vipassanā es una técnica universal, una herramienta práctica que le permite a uno vivir de acuerdo a la ley de la naturaleza o el Dhamma y disfrutar del Dhamma.

 

Quedé sorprendido con los laicos no buddhistas que llevan a cabo la meditación Vipassanā. Pero cuando supe que incluso sacerdotes y monjas no buddhistas practicaban la meditación Vipassanā, quedé aún más sorprendido. Los relatos de su experiencia con la meditación Vipassanā le dan un significado convincente a lo que es la meditación Vipassanā y cuánto les ha beneficiado. Podemos recoger lo que la meditación Vipassanā ha sido para ellos de los siguientes extractos de sus experiencias.

 

“Soy un sacerdote de Roma con un grado en psicología y un Ph. D de la Universidad de Loyola de Chicago. Mi tesis doctoral fue "Las Implicaciones del programa de meditación trascendental (TM) para la psicología de Consejería". En un curso de Misticismo Comparativo en Loyola, me pidieron presentar la meditación trascendental en la clase. Mis antecedentes en psicoterapia, misticismo comparativo, meditación trascendental y mi vida personal en una orden religiosa fue una ventaja enorme durante mis días de Vipassanā en la Academia Internacional de Vipassanā. Parece que he alcanzado algo que estaba buscando durante años.”

 

Una monja no buddhista tiene algo que decirnos de su experiencia con Vipassanā.

 

“Los diez días de Vipassanā cambiaron mi vida y me dieron una nueva dimensión. Mientras trabajaba integrando la cultura con la religión, ciertos conflictos surgieron en mí. Me vi a mí misma haciendo ciertas cosas que yo creía que eran buenas para la mayoría de la comunidad pero muy en el fondo, no me dejó convencida. La visión interior penetrante de Vipassanā me ayudó a llegar a la raíz de tales conflictos y resolverlos. El resultado fue que pude hacer mi trabajo con mayor armonía interior. Había una sensación de paz que no estaba antes ahí. Vipassanā me ha ayudado a romper las paredes, las barreras que me separaban del conocimiento de mi yo interior. Mi experiencia con Vipassanā es que ésta es la técnica actual, el camino científico y práctico a seguir con el que uno puede conocerse mejor y vivir una vida más feliz y benéfica.

 

Vipassanā nos ayuda a desarrollar la moralidad, el gobierno de la mente, la pureza mental. Le ayuda a uno a desarrollar una gran compasión y amor por sus semejantes. Veo que la universalidad de Vipassanā tiene una fuerte atracción. Después de todo, Vipassanā es experimentar las leyes de la naturaleza directamente, lo que es aplicable a toda la humanidad sin importar la fe particular que uno escoja seguir. Vipassanā me ayudó a desarrollar una fortaleza interior sosegada que removió el vacío interior, el vacío que la mayoría de nosotros sentimos de vez en cuando”.

 

Otros sacerdotes y monjas que han hecho Vipassanā también dicen que ha enriquecido sus vidas. Tal es el interés universal de Vipassanā que corta a través de varias creencias, naciones y culturas. Vipassanā, después de todo, es el arte de vivir, de convertirse en un mejor ser humano, siendo benéfico para uno mismo y para los demás.

 

Todavía hay otra monja mayor, no buddhista, con una experiencia interesante después de atender un curso Vipassanā. A continuación tenemos un corto resumen de su experiencia.

 

“En esta era de desarrollo económico en el mundo, las responsabilidades de la gente van en aumento. Los cambios en los patrones social y económico están aumentando con rapidez las tensiones en las mentes de la gente asociadas con estos cambios. Esta tensión mental lleva un pesado tributo en la salud física de la gente. Para escapar de este estado de tensión mental, muchos jóvenes se han convertido en alcohólicos o en adictos a las drogas. Si tan sólo pudieran encontrar paz mental, equilibrio y autodisciplina... Vipassanā le ayuda a uno a reencontrar la paz mental. Como consecuencia de esta concentración intensa (Vipassanā), la mente se hace más clara, más pura, la atención se hace tan aguda que llega al inconsciente, nos hace que descubramos la causa de nuestros sentimientos de enojo, odio, amargura, envidia; la causa de todo eso, el origen del mal, está en nosotros. Nos ayuda a ver todas estas cosas sin apego, como si estuvieran pasando fuera de nosotros; y habiéndolas analizado, lentamente pierden su agudeza y desaparecen. Estando nuestras mentes en alerta, Vipassanā nos ayuda a controlar nuestros pensamientos o nuestros sentimientos de envidia, odio, amargura, lujuria y reemplazarlos con sentimientos de amor y compasión. Vipassanā nos ayuda a mantener la paz y la ecuanimidad y a irradiarlos alrededor nuestro. Nos ayuda a estar desapegados, a estar libres en una indiferencia asombrosa que nos lleva a la perfecta liberación”.

 

Aparte de los tres resúmenes arriba mencionados de no buddhistas encontrando un significado en la meditación Vipassanā y comprendiendo los beneficios de la meditación, hay muchas más experiencias que nos relatan el entrenamiento y adiestramiento de la mente a través de la meditación para hacer más pura la mente.

 

Hay siete beneficios de la meditación Vipassanā que son:

 

(1)    Purificación de la mente (libre de impedimentos).

(2)    Cesación de la tristeza y la preocupación (a través de la atención de la realidad).

(3)    Cesación de la lamentación.

(4)    Cesación del sufrimiento físico.

(5)    Cesación del sufrimiento mental.

(6)    Logro de la Iluminación.

(7)    Logro del Nibbāna (liberación de los ciclos de renacimientos).

 

Un meditador que realiza y entiende las verdades básicas de conocimiento de visión interior mencionados arriba, puede alcanzar el nivel de "Cūla-Sotāpanna" o el nivel más bajo de la entrada a la “corriente”, puede esperar una mejor existencia en el futuro y estar seguro de no renacer nunca en los cuatro estados de aflicciones, del infierno o del reino animal.

 

A juzgar por las experiencias de amigos y familiares, los meditadores salen del retiro Vipassanā habiendo alcanzado absoluta fe (saddhā), en la Triple Gema, el Buddha, el Dhamma y el Sangha. Con meditación posterior, un meditador puede esperar estar reformado, refinado, con una actitud de interés por los demás, de compartir, lleno de amor y compasión. Más adelante, un meditador estará adquiriendo hábitos que son menos propensos a la violencia extrema, al enojo, el apego, los celos y la arrogancia y habrán desarrollado una habilidad para ver la vida objetivamente, un verdadero Camino Medio. Uno podrá sobrellevar, con paciencia y fortaleza, las perturbaciones de la mente tales como la tristezas, el temor, la ansiedad, la preocupación y las depresiones ya que uno sale de los retiros Vipassanā con una fuerza moral mayor y un entendimiento de la propia mente, uno comprende que la mente es lo que más importa para enfrentar con confianza las vicisitudes de la vida.

 

5. Mensaje significativo del Buddha (regresar a contenido)

 

Los principios éticos del buddhismo abarcan todos los hechos esenciales de la vida a través de los cuales el hombre puede encontrar una avenida de escape de la raíz del sufrimiento, causa de problemas en este mundo. En el curso de transformación del hombre primitivo hasta nuestros días, la humanidad sufrió, aún sufre, y continuará haciéndolo, a menos de que encuentre una solución. El buddhismo ofrece la mejor solución. Las Cuatro Nobles Verdades forman el núcleo del buddhismo. Ellas muestran y comprueban la existencia, la causa, la cura y la naturaleza de la cura del sufrimiento.

 

La naturaleza de la cura es llevada a cabo siguiendo el Camino de la Pureza, el Noble Óctuple Sendero que lleva a la Verdad y finalmente, al Nibbāna. El Noble Óctuple Sendero lleva al hombre al conocimiento y la sabiduría que cuando son absorbidas por la mente, lo desliga a uno de las cosas del mundo, y el ser liberados de las cosas del mundo significa que todos los problemas en el mundo son llevados automáticamente a su fin.

 

El que solamente se esfuerza en acumular necesidades artificiales en las que generalmente basa sus esfuerzos y no está interesado en discriminar entre la transitoriedad y el significado real de la vida o crecer indiferente a la impermanencia de la vida con sus variadas y múltiples preocupaciones, con esta ignorancia, la perspectiva de comprender las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Óctuple Sendero son remotos. Si son demasiado profundos para que el hombre promedio las entienda cabalmente, por lo menos los Cinco Preceptos que conforman el código de moral diario de los buddhistas, pueden ser aun una parte efectiva para mejorar la vida de un hombre. Un buddhista comprometido a observar los cinco preceptos se abstiene de tomar la vida de otros seres, se abstiene de tomar lo que no le ha sido dado, se abstiene de mala conducta sensual, se abstiene de lenguaje falso y se abstiene de tomar intoxicantes. Estos constituyen los males comunes que corrompen y debilitan la moralidad en nuestra vida diaria. En la civilización, la moralidad está decayendo rápidamente. La observancia de los cinco preceptos sirve como la cura ideal.

 

El buddhismo enseña la Ley del Kamma o Ley de Causa y Efecto en donde se nos ha mostrado sencillamente que cada acción en la vida tiene su reacción. La ciencia moderna coincide en la idea de que la reacción regresa a su fuente original (la energía). Todos los seres están sujetos a esta ley universal de acción y de reacción. Cada hombre es hoy lo que sus acciones pasadas hicieron de él. De manera similar, la civilización es hoy lo que las acciones pasadas de los arquitectos hicieron de ella.

 

¿El futuro depende de lo que estamos haciendo ahora?

A través del deseo incorrecto estamos sembrando las semillas de la miseria, el apego, el odio, la pasión, el descontento y otros males. Como nadie puede escapar de las consecuencias de las acciones propias, es inevitable que aún llegue mucho sufrimiento. Es humano errar pero el hombre es un ser auto gobernable y ser auto gobernable incluye el poder de cometer errores así como corregirlos tantas veces como sea necesario. El kamma es un modo de aprendizaje, una y otra vez con las mismas equivocaciones, a cómo no cometer estas equivocaciones. El kamma no es un castigo, es tan solo un balance de fuerzas puesto en movimiento por un individuo. No puede haber perdón de los pecados, un hombre perdona sus propios pecados mientras él provoque fuerzas más nuevas y mejores para operar en su vida y sus asuntos. La Ley del Kamma tiene un efecto decisivo en uno que realmente tiene la visión de su significado. El conocimiento de esto puede ajustar nuestras vidas de una manera que contribuirá más al futuro de la civilización con una actitud desprendida hacia el bienestar de toda la gente por medio de atemperar nuestras acciones con discreción.

 

El odio no cesa por medio del odio sino que el odio cesa solamente con amor (mettā). El buddhismo ha enseñado y probado el poder del amor (mettā) y cómo puede funcionar para vencer las adversidades que nos confrontan. Esto fue probado convincentemente con las ocho victorias del Buddha. La Ley del Kamma sostiene la verdad aquí también porque cuando irradiamos nuestro amor (mettā) hacia todos los seres, el mismo se nos regresa consecuentemente. El cultivo del amor (mettā) hacia todos los seres es una actividad de la rutina diaria de un buddhista que debería procurar buscar el hombre promedio de hoy. El valor de cultivar esta actividad debería de ser comprendido. Las retribuciones del amor (mettā) son tan grandes como los esfuerzos hechos para darlo.

 

En el buddhismo hay mucha libertad personal. Por supuesto que hay una responsabilidad que corresponde, pues cuando una persona es libre, él debe aceptar las consecuencias de tal libertad. La base del progreso es el auto resguardo. Cuando el hombre tiene el poder centrado en él mismo para protegerse y cuidarse, ya sea un dictador del estado o una autoridad eclesiástica, necesariamente limitará su libertad personal. Lo que es característico del buddhismo está basado en la libertad espiritual, no solamente libertad de culto, y entonces busca eliminar las mentalidades esclavizantes del mundo, una próspera labor, lo cual es un paso más en procurar el progreso de la civilización.

 

El buddhismo enseña una completa libertad racial en el reconocimiento de que toda la gente son Uno. La hermandad universal no es una mera frase de ideales morales que suena bien en el buddhismo; es uno de sus fundamentos. Afirma que todos son iguales y actúan de acuerdo a esta premisa. Así, el buddhismo ofrece un fundamento sólido para la erradicación del racismo, una de las principales enfermedades de la civilización actual. Se adhiere a la idea de que la terminación de la guerra vendrá únicamente a través de la educación del hombre que aprehenda el conocimiento de la Unidad de toda vida. Aceptando el buddhismo, uno se dispone a convertirse en un ciudadano del mundo, evitando el prejuicio racial, amando la vida, libre para continuar con todo el nuevo progreso de una ciencia en expansión.

 

Un ejemplo sobresaliente de cómo puede funcionar el buddhismo de un modo práctico para originar una edad dorada de relaciones felices entre las diferentes razas, fue el reino de Asoka, el gran rey de la India en el tercer siglo A.C. Por su gran entusiasmo por el buddhismo al cual se había convertido, demostró lo que puede ser el buddhismo como un poder unificador internacional. En su reino hizo las paces con muchos países, los cuales habían sido sus acérrimos enemigos anteriormente y tanto el arte como el buen trabajo, florecieron a través de la India como nunca ha sido en la historia de la India.

 

La sangre nunca se ha derramado en el nombre del buddhismo. En donde fuera que el buddhismo florezca, ahí encontraremos personas pacíficas, felices y contentas.

 

Los hechos que he demostrado revelarán que el buddhismo proporciona el camino más completo e intelectualmente acertado que puede salvar a la civilización. En ningún momento histórico ha conocido el mundo tanto sufrimiento y la necesidad de escapar de él. Lo arduo de la vida moderna está quebrando la resistencia y vitalidad humanas. Con los métodos de meditación buddhista o control creativo de la mente, el buddhista es capaz de cambiar su patrón de vida y crear para sí mismo un mundo nuevo aquí y ahora.

 

El buddhismo puede salvar a la civilización pero no me comprometeré a decir que lo hará ya que el buddhismo tan sólo muestra el camino. Nos enseña que puede haber paz, felicidad y contento cuando los hombres se olvidan de sí mismos por algo más grande que sus propias pertenencias. El buddhismo por sí mismo no puede salvar a la civilización. Ningún hombre puede salvar a otro. Para ser salvada, la civilización debe trabajar su propia salvación a través de sus propios esfuerzos, a través del conocimiento del buddhismo con una devoción y práctica sinceras porque esto asume un significado y provee resultados solamente cuando es propiamente entendido, practicado y vivido.

 

He intentado hacer un corto relato de las enseñanzas del Buddha y he tratado de hacer un esquema de meditación, el cual constituye el núcleo de la propuesta de vida buddhista con la intención de encontrar cómo serán de ayuda en proporcionarnos alguna guía sobre cómo hacer de nuestro mundo un lugar más pacífico y conveniente para vivir en él.

 

Debido a los enormes avances que la humanidad ha hecho en la ciencia y la tecnología, las condiciones de vida mejoraron dramáticamente de muchas maneras. Al mismo tiempo nos enfrentamos a muchos problemas serios como el de la contaminación ambiental, la disminución de fuentes de energía, el despilfarro de los recursos naturales. También hay problemas sociales comos los relacionados con la salud. Tenemos problemas asociados a la desatención de los derechos humanos; la brecha estrecha entre los ricos y los pobres y las explosivas tensiones regionales.

 

Si examinamos estos problemas en conjunto podríamos decir que a pesar de la diversidad exterior, podemos encontrar una raíz común a estos problemas infectando nuestro organismo social. Podríamos decir que esta raíz común se caracteriza por anteponer intereses propios de corto plazo, estrechos, por encima del bienestar en amplia escala de la extensa comunidad humana. La multitud de males sociales que estamos encontrando en la actualidad puede deducirse de los poderosos impulsos humanos que yacen detrás de ellas.

 

La enseñanza del Buddha nos muestra cómo liberarnos de estos males. Primeramente analiza los resortes ocultos del sufrimiento humano y en segundo término nos muestra cómo seguir el camino del entrenamiento moral y mental que lleva a la solución de estos males. El Buddha explica que estos resortes ocultos, tanto en la parte personal como social de nuestras vidas, son los tres factores mentales llamados raíces insanas, a saber: apego, odio e ignorancia. Las enseñanzas buddhistas tradicionales describen a estas raíces insanas como las causas del sufrimiento personal y podríamos tomar una visión más amplia y decir que son igualmente responsables y son el origen del sufrimiento social, económico y político. Debido a la ocurrencia frecuente del apego, el mundo está siendo transformado en un mercado global en donde la gente está siendo reducida al status de simples consumidores, inclusive las comodidades y los recursos vitales de nuestro planeta están siendo reducidos sin preocuparse por las generaciones futuras. Debido a la ocurrencia frecuente del odio, las diferencias nacionales y étnicas se convierten en terreno de reproducción de sospechas y enemistades, explotando en violencia e interminables ciclos de venganzas. La ignorancia nubla el objeto y ciega a la mente. El apego y el odio no surgen solos, sino siempre en combinación con la ignorancia ya que la ignorancia es la raíz de todos los males.

 

Con tantas formas de violencia e injusticia tan extendidas en el mundo de hoy, hay mucha necesidad de paz verdadera y de estabilidad social. Lo que es necesario es una conciencia universal que nos pueda permitir considerar a los otros tan esencialmente como a nosotros mismos. Debemos aprender a desapegarnos de la insistente voz del interés en uno mismo y elevarnos a una perspectiva universal desde la cual el bienestar de todos aparece tan importante como nuestro propio bien. Esto significa que debemos sobrepasar el interés propio y desarrollar intereses de la extensa comunidad humana.

 

Para permitir que nuestros esfuerzos alcancen la meta del esfuerzo por desarrollar el interés por la extensa comunidad humana, deberíamos guiarnos por los antídotos de las tres raíces insanas: (1) Debemos vencer el apego con la generosidad, ayuda y cooperación globales (2) Debemos reemplazar el odio y la venganza por medio de la bondad, tolerancia y perdón y (3) Debemos reconocer que nuestro mundo es un conjunto interdependiente, entretejido de tal forma que el comportamiento irresponsable en cualquier parte tiene repercusiones potencialmente dañinas en todas partes. Estas guías, emanadas de la enseñanza del Budddha, pueden considerarse como el núcleo de una ética global, la cual atraería el interés mundial para transformarlo en acción.

 

Una ética global que interese a la comunidad mundial debería tener ciertas actitudes de corazón que debemos tratar de introducir y desarrollar en nuestras vidas personales y nuestras relaciones sociales. Las principales son bondad amorosa (mettā) y compasión (karunā). A través de de la bondad amorosa nosotros reconocemos que así como cada uno de nosotros desea vivir feliz y pacíficamente, lo mismo pasa con el deseo de todos nuestros semejantes de vivir felices y pacíficamente. A través de la compasión nosotros reconocemos que así como cada uno de nosotros tiene aversión al dolor y al sufrimiento, también los otros tienen aversión al dolor y al sufrimiento. Cuando hemos entendido esta parte central de sentimiento común que compartimos con los demás, trataremos a los otros con la misma bondad y cuidado con los que esperaríamos nos trataran a nosotros. Esto debe aplicarse tanto a nivel de la comunidad como en nuestras relaciones personales. Debemos aprender a ver a otras comunidades tan esencialmente similares a la nuestra, teniendo derecho a los mismos beneficios que nosotros deseamos para el grupo al que pertenecemos.

 

Esta llamada para una ética global no sale del idealismo ético de un pensamiento deseoso sino que descansa en un sólido y pragmático fundamento. A la larga, el perseguir nuestros intereses propios y estrechos en círculos eternamente crecientes sería socavar nuestro interés real a largo plazo; ya que al adoptar tal aproximación estaríamos contribuyendo a la desintegración social y a la devastación ecológica, ya que sería como serruchar la rama sobre la que estamos sentados. Subordinar el estrecho interés propio al bien común es, al final, promover nuestro propio bien, el cual depende mucho de la armonía social, la justicia económica y un ambiente sustentable.

 

El Buddha ha señalado que de todas las cosas en el mundo, la que tiene el mayor poder de influencia para el bien y para el mal, es la mente. La paz genuina entre las personas y las naciones resulta de la paz y la buena voluntad en los corazones de los seres humanos. Esta paz no se puede ganar solamente con el progreso material, el desarrollo económico y la innovación técnica, sino que exige un desarrollo moral y mental. Solamente transformando nuestro mundo en la dirección de la paz y la concordia. Esto quiere decir que para que la raza humana viva en conjunto pacíficamente sobre esta tierra, el reto del cual no podemos escapar y que nos enfrenta, es entendernos y adiestrarnos a nosotros mismos.

 

La enseñanza del Buddha, en su análisis de los impedimentos mentales como la causa subyacente a los sufrimientos humanos, nos muestra las raíces ocultas de nuestros problemas personales y colectivos. La enseñanza marca un camino de práctica de entrenamiento moral y mental que nos desenredaría y nos liberaría de nuestros sufrimientos y problemas. El remedio para abordar los problemas del mundo sería en el lugar en donde más importancia tiene, sería en nuestras mentes. La enseñanza del Buddha nos proporciona las guías para permitirnos hacer de nuestro mundo un lugar más pacífico para vivir en él.

 

6. La Eternidad del Buddhismo (regresar a contenido)

 

La eternidad del buddhismo puede encontrarse en los valores perennes conservados en él. Vamos a tratar muy brevemente estos valores perennes que hacen que el buddhismo no tenga tiempo.

 

El modo de vida que el Buddha predicó era muy sencillo: Para el laico consistía en tan solo cinco preceptos: abstenerse de matar, abstenerse de robar, abstenerse de mala conducta sexual, abstenerse de decir mentiras y abstenerse de consumir intoxicantes, en realidad, un conjunto muy sencillo de preceptos. Pero el modo de vida buddhista, el modo descrito por el Buddha, no terminaba con este tipo de precepto. Simplificando de manera que cualquiera pueda entender, hay tres cosas que se espera que una persona haga, a saber, Generosidad (Dāna), Moralidad (Sīla) y Meditación (Bhāvanā).

 

"Dāna" significa literalmente generosidad, el acto de dar. Es muy importante que el buddhismo empiece con "dāna" como el primer acto virtuoso, del que debería uno de ocuparse para ubicarse en el camino correcto porque dar es un acto de sacrificio; ser capaz de dar algo que tienes, un tesoro al que estás apegado. De tal modo tú combates a uno de los mayores problemas al que se le llama apego-deseo (lobha). Dana combate a los deseos, el apego y la naturaleza adherente.

 

"Sīla" puede definirse como conducta moral. Es uno de los antídotos para tratar con el enojo, malos deseos y odio (dosa). Cuando cultivamos moralidad, controlamos o bien, eliminamos completamente, la causa del enojo (dosa). Buddha estaba muy consiente de los muchos efectos del enojo. Nosotros combatimos al enojo cultivando bondad amorosa (mettā), compasión (karunā), regocijo (muditā) y equanimidad (upekkhā), los cuatro estados de la vida sublime.

 

"Mettā", amor bondadoso, benevolencia, buena voluntad, es definida como aquella que suaviza el corazón de uno. Buddha dio como ejemplo el amor que la madre tiene por su único hijo. La culminación del amor bondadoso es la identificación de uno mismo con todos los seres. La actitud benevolente es la principal característica. Desecha la mala voluntad.

 

"Karunā", compasión, es definida como aquella que hace que los buenos corazones se estremezcan cuando los otros son sujeto de sufrimiento. Su principal característica es el deseo de remover los sufrimientos de los demás. La compasión abraza a los seres afligidos por la tristeza y elimina la crueldad.

 

"Muditā", alegría empática, regocijo. Su principal característica es la adquisición de la felicidad por el éxito y la prosperidad de los demás.

 

"Upekkhā" significa ver imparcialmente, sin apego ni aversión. Es una ecuanimidad perfecta o una mente bien balanceada. Descarta la adherencia y la aversión. La actitud imparcial es su principal característica.

 

Una vez que usted sea capaz de vivir una vida en la que estas cuatro características gobiernen sus acciones, no hay ya lugar para el odio, la rivalidad o la competencia. Así, siendo capaces de vivir una vida gobernada por "mettā, "karunā", "muditā" y "upekkhā", estamos trayendo paz interna a nuestras vidas.

 

"Bhavanā" significa entrenamiento de la mente. Como todo emana de la mente, entrenando la mente para hacerla pura y bien desarrollada, controlada en la voluntad, mantenerla alerta y desarrollándose y descubriendo dentro de sí misma el secreto de la vida, los problemas de la vida y la realidad de la vida, significa que uno ha tenido éxito en alcanzar el mayor tesoro del hombre.

 

De lo arriba expuesto podemos comprender cuánto podemos ganar con "Dāna", "Sīlā"  y "Bhāvanā" reduciendo el apego, desarrollando la moralidad o entrenando para desarrollar y controlar nuestras mentes. Es por que estos valores perennes se entretejen bellamente en la tela del buddhismo que la enseñanza del Buddha se ha vuelto sin tiempo.

 

7. Conclusión (regresar a contenido)

 

El buddhismo es un camino de salvación, el cual está abierto para todos y no depende de la fe para su obtención sino solamente en el entendimiento de cómo son las cosas realmente. Tal entendimiento puede ser alcanzado tan solo después de una cuidadosa preparación moral y psicológica. La salvación consiste en un estado de calma arrobadora mientras la vida perdure y no haya renacimientos, cuando llegue a su final.

 

Este artículo ha proporcionado un mensaje moral que debería probar ser simple y atractivo. El buddhismo no está ligado a la comunidad o la localidad mas es una religión universalista que reside en los corazones de los hombres.

 

La libertad y el poder del hombre, que son tanto creativos como destructivos, proporcionan posibilidades para guiarnos por un camino que lleve a la paz y la felicidad.

 

El hombre que ha podido llegar por él mismo a un nivel tan avanzado de desarrollo, debería poseer el suficiente raciocinio para guiarse hacia la realización de una vida pacífica mediante el seguimiento del Noble Óctuple Sendero.

 

Este artículo debería poder mostrar que el buddhismo tiene mucho que ofrecer al mundo en términos del tratamiento del problema del sufrimiento tan dominante hoy en día. Es bueno entender el mensaje del Buddha pero la aplicación efectiva mediante la conversión del mensaje en acción es mejor ya que produce resultados de beneficio para la humanidad como se comprueba con las experiencias de aquellos que atienden cursos de meditación Vipassanā.

 

Que el hombre encuentre tiempo y entendimiento para trasladar el mensaje del Buddha a una aplicación efectiva y ayude a hacer de nuestro mundo un lugar más tranquilo y feliz para vivir en él.

 

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* Título Original: What Buddhism Has to Offer to the World por U Maung Maung. Dhamma Beikman Literary Award. First Price. Winning Paper. Traducción al español con el nombre de Lo que el Buddhismo Puede Ofrecer al Mundo por Alina Morales. La fuente usada es "Arial" que contiene algunas de las marcas diacríticas de la Lengua Pali; las demás marcas diacríticas no disponibles en esta fuente han sido reemplazadas con letras normales. Este material puede ser reproducido para uso personal, puede ser distribuido sólo en forma gratuita. Traducción española ©CMBT 2004. Última revisión miércoles, 15 de septiembre de 2004. Fondo Dhamma Dana. (regresar a contenido)


 



[1] N. de T. "Insight" se traduce como visión interior.